Uno de los proyectos estrellas en Monterrey, el monorriel, arrancó pruebas a pesar de sus fallas, apagones y miedo ciudadano, Mientras tanto, el gobernador Samuel García se ve envuelto en señalamientos por presunta red de lavado de dinero y un derroche millonario para promoción personal en redes sociales que no cuadra con sus ingresos.
El llamado “proyecto estrella” de movilidad de Samuel García comienza pruebas, pero no sobre confianza, sino sobre dudas. El monorriel de la Línea 6 ha provocado más críticas que impresiones de entusiasmo.
La obra que prometía modernidad, hoy genera temor, puesto que las estructuras son cuestionadas, las fallas son visibles y la población cuenta que para su construcción se quedaron sin luz en diversas zonas de Monterrey, asimismo, refuerza la percepción de una obra improvisada: rieles que se observan frágiles y antecedentes de incidentes durante su construcción que incluyen colapsos de concreto.
¿Y el costo de la “modernidad”? La obra dejó apagones, afectaciones urbanas así como denuncias por posibles daños al drenaje pluvial, lo que ha afectado directamente la vida diaria de miles de ciudadanos que ahora observan con desconfianza lo que se les prometió como progreso.
El problema para Samuel García no sólo queda en infraestructura, sino que ha escalado a una investigación federal por una presunta red de lavado de dinero que involucra a su entorno familiar. Todo apunta a una triangulación de recursos públicos mediante empresas y un despacho ligado a su propia familia, por lo que se habla de miles de millones de pesos.
Transferencias millonarias desde dependencias públicas domo Suministro MYR, Txat Latam e Infraestructura y Construcciones de Nuevo León, entre otras, así como contratos inflados y recursos que terminan en estructuras privada, de las cuales no se han emitido explicaciones claras por parte de García, por lo que se han levantando sospechas. ¿Gobierna para el estado o por intereses particulares?
Por otro lado, la administración estatal parece más preocupada por la imagen que por los resultados. En apenas cuatro meses, Samuel y su esposa Mariana Rodríguez han derrochado sin freno más de 18 millones de pesos en redes sociales para promocionar su imagen, cifras que no cuadran con sus ingresos reportados, justificando que es “dinero de su bolsa”.
De acuerdo a información de transparencia del gobierno de Nuevo León, Samuel García percibe la cantidad de 96 mil 900.14 pesos mensuales de remuneración neta, mientras que Mariana Rodríguez obtiene alrededor de 16 mil 597 pesos como influencer, datos consultados por HypeAuditor, por lo que entre ambos apenas superan los 113 mil pesos al mes.
Mientras sus ingresos son limitados, su gasto diario en publicidad rondan los 208 mil pesos, con picos de hasta 267 mil pesos, gastando casi el doble de lo que ganan en todo un mes. El problema también es la revelación de una prioridad obsesiva por la imagen en lugar de resultados.
Al final, el panorama es claro: una obra que transmite desconfianza , un gobierno rodeado de dudas e investigaciones federales y un gasto excesivo en imagen propia que no se explica. Samuel García ahora carga con el peso de decisiones y “estrategias” que parecen sólo son para lucirse en vez de resolver problemáticas reales. Si así gobierna, el problema es quién está al mando.

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