Ricardo Salinas Pliego provocó una fuerte polémica al comparar con “monos” a personas nacidas en condiciones de pobreza. Sus declaraciones fueron señaladas como clasistas y han reavivado el debate sobre la desigualdad en México.
Ricardo Salinas Pliego provocó una fuerte polémica al comparar con “monos” a personas nacidas en condiciones de pobreza. Sus declaraciones fueron señaladas como clasistas y han reavivado el debate sobre la desigualdad en México.
El deudor fiscal y propietario de Grupo Salinas utilizó la palabra “monos” para referirse a personas que nacen en entornos de pobreza, como Ecatepec, al intentar explicar las diferencias de oportunidades entre quienes crecen en zonas marginadas y quienes nacen en sectores privilegiados o incluso en otros países.
Las declaraciones provocaron una inmediata reacción en redes sociales. Usuarios cuestionaron el lenguaje empleado por el empresario, mientras analistas, periodistas y ciudadanos señalaron que sus palabras reflejan una visión profundamente clasista. La controversia no solo giró en torno al término utilizado, sino a la idea de que el origen social define el destino y el valor de las personas.
Uno de los aspectos más comentados fue la distinción que hizo el propio Salinas Pliego al excluir de esa categoría a sus hijos y a quienes nacen en zonas de alta plusvalía como Interlomas. El mensaje fue interpretado por muchos como una confirmación de una visión donde la cuna marca quién merece oportunidades y quién debe conformarse con sobrevivir a las carencias.
La polémica cobró todavía más fuerza al recordar que el empresario mantiene una larga disputa fiscal con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) por miles de millones de pesos. Por ello, para muchos resultó contradictorio escuchar discursos sobre desigualdad de alguien que ha sido señalado por resistirse a aportar recursos al mismo Estado que financia educación, salud e infraestructura para millones de mexicanos.
La frase terminó retratando más la visión de quien la pronunció que la realidad de quienes pretendía describir, porque mientras millones de mexicanos han demostrado que el talento y el trabajo no dependen del código postal, las palabras del magnate recordaron que parte de la élite económica sigue observando la pobreza desde la comodidad del privilegio y no desde la realidad de quienes la padecen.


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