El exfuncionario cercano a Enrique Alfaro deja el Instituto de Pensiones de Jalisco después de una gestión marcada por aumentos salariales polémicos, ventas de terrenos bajo sospecha y múltiples señalamientos públicos.
La administración heredada del alfarismo sigue acumulando bajas. Juan Partida Morales presentó su renuncia a la dirección del Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco (Ipejal), cargo que abandonará oficialmente el próximo 30 de junio, en medio de una larga lista de polémicas que han acompañado su trayectoria dentro de los gobiernos de Movimiento Ciudadano en la entidad.
Aunque el gobierno estatal aseguró que la salida ocurre por “motivos personales”, la realidad es que Partida deja el cargo bajo el peso de diversos cuestionamientos que se remontan tanto a su paso por el Ipejal como a su gestión como secretario de Hacienda durante el gobierno de Enrique Alfaro. Su nombre se convirtió en sinónimo de controversia dentro de la burocracia jalisciense, especialmente por decisiones que generaron indignación entre trabajadores y pensionados.
Uno de los episodios más recordados ocurrió en 2025, cuando apenas unos meses después de asumir la dirección del Ipejal, intentó incrementarse el salario en cerca de 70 por ciento, una medida que provocó una fuerte reacción ciudadana y que finalmente tuvo que revertir ante la presión pública. El caso alimentó las críticas sobre los privilegios de la alta burocracia mientras miles de pensionados enfrentan incertidumbre sobre el futuro de sus recursos.

A ello se suman las acusaciones relacionadas con la venta de terrenos pertenecientes al Ipejal a precios considerados inferiores a su valor real, incluyendo operaciones que involucraron a empresas vinculadas con familiares del exgobernador Alfaro. También persisten señalamientos por contrataciones realizadas durante su paso por la Secretaría de Hacienda, entre ellas la de una conductora de radio que recibió cientos de miles de pesos por labores administrativas, pese a no contar con experiencia acreditada para el puesto.
La salida de Partida representa además un golpe simbólico para el grupo político construido por Alfaro durante más de una década. Desde 2010, el ahora exdirector formó parte del círculo más cercano del exmandatario, acompañándolo desde el Ayuntamiento de Tlajomulco, posteriormente en Guadalajara y finalmente en el Gobierno de Jalisco. Su permanencia en puestos clave fue una constante durante los gobiernos emecistas.
Junto con la renuncia de Partida, el gobierno de Pablo Lemus anunció otros cambios en dependencias estatales. Sin embargo, la atención pública se concentra en la salida del exfuncionario, cuya gestión quedó marcada por decisiones cuestionadas y por un historial que difícilmente podrá desligarse de las sombras que han acompañado al alfarismo en sus últimos años de poder.

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