Tabe se echa para atrás: ahora dice que nunca pidió quitar embajadas de Cuba, Venezuela y Nicaragua

Después de hacer ruido con una propuesta fuera de sus facultades, el alcalde de Miguel Hidalgo admitió, en los hechos, que jamás presentó la solicitud ante la Cancillería.

El alcalde panista de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, pasó del discurso desafiante a la retirada silenciosa. Luego de anunciar con bombo y platillo que buscaría expulsar de la demarcación las embajadas de Cuba, Venezuela y Nicaragua, la propia alcaldía terminó reconociendo que nunca presentó una solicitud formal ante la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Es decir, mucho video para redes… y cero acciones.

La marcha atrás llegó después de que la presidenta Claudia Sheinbaum y diputados de Morena exhibieran que las alcaldías no tienen facultades para decidir sobre política exterior, una atribución exclusiva del Gobierno de México. En respuesta a un exhorto del Congreso de la Ciudad de México, el área jurídica de la alcaldía informó que no existe ningún acto administrativo relacionado con la supuesta reubicación de las sedes diplomáticas.

El 18 de enero, Tabe difundió un video en el que aseguró que pediría sacar de Miguel Hidalgo las embajadas de Cuba, Venezuela y Nicaragua, argumentando diferencias con esos gobiernos. Sin embargo, cuando llegó el momento de demostrar que había actuado, la realidad fue otra: la petición nunca salió de las redes sociales.

Durante una de sus conferencias matutinas, Claudia Sheinbaum descalificó el planteamiento y afirmó que el panista únicamente buscaba llamar la atención, pues sabía que no tenía atribuciones para hacer lo que anunciaba. Más tarde, la diputada de Morena Brenda Ruiz promovió un exhorto para que el alcalde respetara los límites constitucionales de su cargo e incluso sugirió que la Cancillería lo capacitara sobre la Convención de Viena y las funciones que realmente corresponden a una alcaldía.

Al final, el episodio dejó a Mauricio Tabe atrapado entre el protagonismo y la realidad jurídica. Lo que quiso vender como una decisión “firme” terminó convertido en un anuncio sin sustento, sin facultades y sin oficio, confirmando que la supuesta expulsión de las embajadas nunca pasó de ser un intento de ganar reflectores.

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