Por Nathael Pérez
En redes sociales, el panista Santiago Taboada exige infraestructura y mantenimiento para la CDMX, sin embargo, su gestión en la Benito Juárez estuvo marcada por ciclovías deficientes, baches eternos, banquetas descuidadas, así como la expansión del cártel inmobiliario.
El panista Santiago Taboada publicó en X que la CDMX no necesita ajolotes ni pintura morada, sino “cruces seguros, que las personas puedan caminar sin peligro, que no haya baches y que ya no se inunden las calles”. Sin embargo, cabe recordar que su administración en Benito Juárez dejó una delegación deficiente en cuanto a infraestructura.
Durante el gobierno de Santiago Taboada, la alcaldía Benito Juárez impulsó una deficiente “modernización” urbana con programas de reencarpetado, bacheo y expansión de ciclovías. Sin embargo, los ciudadanos denunciaron haber recibido obras de baja calidad, mantenimiento deficiente y proyectos que no resolvían problemas de fondo, solo relucían en fotos.
Uno de los puntos más cuestionados fue la infraestructura ciclista, pues aunque la administración presumió haber construido la mayor red de ciclovías de la CDMX, organizaciones como Bicitekas y especialistas de la UNAM señalaron que muchas rutas eran inseguras, demasiado angostas o simples líneas pintadas sobre el pavimento sin protección real para los usuarios. Funcionarios de la propia alcaldía reconocieron que varias ciclovías se construyeron por debajo de los estándares mínimos recomendados.
El deterioro de las calles fue una constante de su paso por la Alcaldía. Aunque su gabinete reportó miles de baches atendidos, vecinos y medios documentaron que los trabajos eran apenas “parches exprés” que se deshacían tras cada temporada de lluvias. Colonias como Narvarte, Nápoles y Ciudad de los Deportes denunciaron que las reparaciones se concentraban en zonas visibles o transitadas, mientras otras calles permanecían abandonadas durante meses. Habitantes también reportaron banquetas destruidas, charcos permanentes y espacios públicos deteriorados sin atención real.
Pero el señalamiento más grave llegó por el tema del Cártel inmobiliario. Investigaciones de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda detectaron múltiples irregularidades en construcciones dentro de Benito Juárez. De 108 obras revisadas, varias carecían de permisos obligatorios y otras excedían el número de pisos permitidos. El propio titular de SEDUVI acusó que funcionarios de la alcaldía habrían permitido, “por omisión, negligencia o complicidad”, un esquema irregular de desarrollos que afectó el territorio y la red hídrica de la zona.
Por otro lado, colectivos vecinales denunciaron banquetas invadidas por restaurantes y comercios, falta de vigilancia sobre estructuras ilegales y abandono en colonias menos mediáticas. De hecho, la administración posterior tuvo que retirar más de 100 estructuras irregulares en apenas un mes, dejando en evidencia la permisividad que predominó durante el gobierno de Taboada.
Lo que se vendió como modernización terminó exhibiendo problemas estructurales, supervisión débil y decisiones enfocadas más en el impacto político y visual que en garantizar infraestructura segura y duradera para todos los vecinos.


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