Volodímir Zelenski celebra el alto el fuego entre EUA e Irán y lo usa como ejemplo para exigir a Rusia una tregua, mientras Ucrania mantiene presencia militar en Oriente Medio.
El presidente de Volodímir Zelenski celebró el alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán, al considerarlo un paso clave hacia posibles acuerdos de paz, y aprovechó para volver a ofrecer a Rusia una tregua que permita avanzar en el fin del conflicto en Ucrania.
A través de redes sociales, Zelenski reiteró que Ucrania está dispuesta a responder de la misma manera si Moscú detiene sus ataques, mientras su canciller, Andrii Sibiga, destacó la “firmeza” de Washington y pidió presionar a Rusia para poner fin a más de cuatro años de guerra.En paralelo, el mandatario confirmó que los militares ucranianos desplegados en Oriente Medio seguirán operando, aportando su experiencia contra drones de diseño iraní, incluso durante la tregua de dos semanas entre Washington y Teherán.
Irán anunció la suspensión del paso de buques petroleros por el estrecho de Ormuz como respuesta a un ataque israelí registrado en Líbano.
El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimasestratégicas más importantes del mundo, pues transita cerca del 20 % del petróleo mundial. Conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y es vital para la exportación de crudo de varios países de la región, por lo que Irán utilizó su control como herramienta de presión ante acciones militares de Israel.
El tráfico marítimo ya se había reanudado antes de que la suspensión se hiciera efectiva o se prolongara significativamente, y hasta el momento no se han reportado detalles adicionales sobre la duración exacta de la suspensión.
El presidente de Estados Unidos Donald Trump, combinó presión y negociación con Irán amenazando con aranceles del 50% a países que lo respalden por medio de la venta de armas, buscando un alivio temporal de sanciones tras el alto fuego en el estrecho de Ormuz.
El mandatario estadounidense exhortó una nueva advertencia para cualquier país que proporcione armamento a Irán: un arancel del 50% sobre todos los bienes que exporte a Estados Unidos de manera inmediata sin excepciones ni exclusiones.
Trump emitió el mensaje a través de su red social Truth Social, donde además señaló que con ello busca frenar el flujo de armas hacia Teherán y así proteger los intereses energéticos de Estados Unidos en Medio Oriente.
Asimismo, el gobierno estadounidense sostuvo que mantendrá un diálogo con Irán sobre un posible “alivio” de aranceles y sanciones. Después de que ambos países acordaran una suspensión de ataques temporal de dos semanas. Teherán aceptó reabrir parcialmente el estrecho de Ormuz.
Analistas advierten que esta amenaza refleja la estrategia de Washington, al combinar presión económica con diplomacia para contener la escalada militar en la región.
Aunque Washington y Teherán acordaron una pausa de dos semanas, los ataques de Israel contra Líbano y Arabia Saudita evidencian que el conflicto sigue activo y con riesgo de escalar.
La tregua de dos semanas entre Irán y Estados Unidos fue anunciada horas antes de que terminara el ultimátum impuesto por el presidente estadounidense, Donald Trump. Sin embargo, pese a que entró en vigor inmediatamente, ya ha demostrado ser limitado en su alcance, ya que los ataques continúan activos en otros frentes del conflicto, como Líbano y Arabia Saudita.
Pese a que Trump anunció el cese al fuego bilateral, con la apertura del estrecho de Ormuz como condición, alrededor de las 4:30 de la tarde de este martes, tanto Israel como Irán, aprovecharon hasta el último momento para dar últimos golpes. Israel informó que detuvo sus ataques hasta las 5:30 pm, mientras que Irán siguió disparando misiles hasta las 6:00 pm (horario de México).
Además, a menos de un día del entendimiento bilateral, la situación en la región sigue deteriorándose. Israel ha realizado una ofensiva contra 100 “centros de mando de Hezbolá” en Líbano. Los ataques, descritos como los más coordinados desde el inicio de la operación militar israelí, han impactado zonas pobladas, lo que ha dejado cientos de muertos y heridos, según autoridades locales.
Aunque Tel Aviv respalda la tregua entre Washington y Teherán, ha dejado claro que esta no se extiende a los territorios circundantes. Paralelamente, llevó a cabo ataques con drones contra infraestructuras energéticas en Arabia Saudita, afectando el principal oleoducto este-oeste, que transporta crudo desde el Golfo Pérsico hasta el Mar Rojo.
Ante esto, Irán ha anunciado que prepara una respuesta a las violaciones del alto al fuego. Una tregua, que incluso autoridades estadounidenses han calificado como una pausa táctica más que un paso claro hacia la estabilidad. Mientras tanto, Medio Oriente continúa siendo el escenario de ataques con estos enfrentamientos indirectos que mantienen un clima tenso, donde en cualquier momento se podría reactivar el conflicto a gran escala.
Donald Trump anunció una pausa en los bombardeos a Irán si se reabre el estrecho de Ormuz. Esta decisión surge tras recibir una propuesta de diez puntos de Teherán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tomado una decisión inesperada. Durante una publicación en Truth Social, anunció que su administración suspenderá los ataques a Irán por un periodo de dos semanas. Este anuncio se produce en medio de crecientes tensiones en la región.
Trump explicó que, tras conversaciones con el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, y el mariscal de campo Asim Munir, se decidió suspender los bombardeos. Sin embargo, esta pausa está condicionada a que Irán abra el estrecho de Ormuz de manera inmediata y segura.
“Será un alto el fuego bilateral”, afirmó Trump. Aseguró que Estados Unidos ha cumplido todos sus objetivos militares y está muy cerca de alcanzar un acuerdo de paz a largo plazo en el Medio Oriente.
El presidente estadounidense también mencionó que su administración ha recibido una propuesta de diez puntos de Irán. Según él, esta propuesta ofrece una base válida para iniciar negociaciones. Trump confía en que las dos semanas de tregua permitirán avanzar en la concretación del acuerdo.
A pesar de sus afirmaciones optimistas, Trump no presentó evidencia que respalde sus declaraciones. La comunidad internacional observa con atención cómo se desarrollan los eventos en las próximas semanas.
El Pontífice calificó de “verdaderamente inaceptable” la amenaza del presidente Donald Trump de destruir “toda la civilización iraní”.
León XIV recordó su mensaje y reiteró que “todas las personas de buena voluntad deben buscar siempre la paz y rechazar la guerra”.
“Hoy, como todos sabemos, ha habido también esta amenaza contra todo el pueblo de Irán. ¡Y esto es verdaderamente inaceptable!”, afirmó el Papa.
Insistió en la necesidad de volver a la mesa de negociaciones para encontrar “soluciones pacíficas” y subrayó que los ataques a infraestructuras civiles violan el derecho internacional. “Se trata de una cuestión moral que concierne al bien de todo un pueblo”
El Papa alertó sobre las graves consecuencias globales del conflicto: “Tenemos una crisis económica mundial, una crisis energética y una situación de gran inestabilidad en Oriente Medio que solo provoca más odio en todo el mundo”.
Pidió recordar especialmente a las víctimas inocentes: niños, ancianos y enfermos, y llamó a los ciudadanos de los países involucrados a contactar a sus líderes políticos y congresistas para exigir el fin de la violencia y el trabajo por la paz
Concluyó con “Todos queremos trabajar por la paz. La gente quiere paz”.
El veto en el Consejo de Seguridad bloquea medidas para proteger la navegación comercial y evitar ataques a infraestructura clave en una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
China y Rusia vetaron en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución impulsada por Bahréin que buscaba coordinar acciones internacionales para garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio energético global.
La propuesta recibió el respaldo de 11 de los 15 miembros del Consejo, pero el voto en contra de ambas potencias —miembros permanentes con derecho a veto— impidió su aprobación. La resolución también registró dos abstenciones, reflejando divisiones en torno a la estrategia para atender la crisis.
El proyecto planteaba detener ataques contra infraestructura civil, incluyendo plantas de desalinización, instalaciones hídricas y complejos petroleros, además de promover acciones coordinadas para proteger la navegación comercial ante el aumento de tensiones en la zona.
Asimismo, proponía que los Estados implementaran medidas defensivas proporcionales, como la escolta de buques mercantes, con el objetivo de evitar incidentes en el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, clave para el flujo global de petróleo.
El canciller de Bahréin, Abdullatif bin Rashid Al Zayani, confirmó que la iniciativa no prosperó debido al voto negativo de un miembro permanente, lo que evidenció el peso geopolítico de las potencias en decisiones críticas del organismo.
El veto de China y Rusia ocurre en un contexto de creciente tensión internacional y deja en suspenso posibles acciones multilaterales para proteger la estabilidad energética mundial, en una región estratégica para el comercio global.
Fuertes explosiones fueron reportadas en la isla de Kharg, principal centro de exportación petrolera de Irán, en medio de tensiones con EUA. Autoridades y medios internacionales apuntan a un posible ataque dirigido contra infraestructura estratégica.
Medios iraníes informaron que detonaciones se escucharon en la isla de Kharg, considerada el “corazón operativo” del petróleo iraní, ya que maneja cerca del 90% de las exportaciones de crudo del país. La zona es clave para la economía energética de Irán.
De acuerdo con reportes de agencias internacionales, EUA habría ejecutado un ataque contra objetivos militares en la isla, sin afectar instalaciones de procesamiento ni terminales de carga. Días antes, Donald Trump había insinuado la posibilidad de tomar control del sitio por su valor petrolero.
Hasta el momento, no se han confirmado víctimas ni el alcance total de los daños. En paralelo, otro ataque en la ciudad de Kashan dejó dos muertos y tres heridos, en un hecho que autoridades locales calificaron como una agresión extranjera, elevando la tensión en la región.
El presidente de Estados Unidos advierte que “desatará el infierno”, en un mensaje criticado por su tono apocalíptico y que viola el derecho internacional.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a mostrar sus desvaríos en torno a Irán al advertir, a través de Truth Social, que “morirá toda una civilización, para no volver jamás”. Aseguró además: “No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá”, como si dicha decisión no dependiera de él, como si fuera el héroe de esta historia; no lo es.
La declaración, difundida rápidamente en redes sociales es el pico en la intensificación retórica de confrontación de Estados Unidos, por lo que no es para menos que genere el escándalo y preocupación internacional, en especial por su tono amarillista, incluso apocalíptico, y lo peor, con la ausencia de fundamentos verificables.
En el mismo mensaje, Trump combinó amenazas con especulación política al afirmar que con un “Cambio de régimen completo y total” podrían surgir “mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas” y que “algo revolucionariamente maravilloso puede suceder”. Sin importar el derecho internacional, como ya es costumbre, estas expresiones refuerzan la visión intervencionista de Washington, donde plantea cambios internos en otros países como condición para la estabilidad.
Esto, basado en la evidencia histórica que han dejado los procesos de intervención extranjera en los que se ha visto, nunca ha sido verdad. Donde pasa, donde dice liberar, donde dice ofrecer la solución, EUA ha dejado un camino manchado de muerte, en las mismas condiciones como lo encontró, o peor. Eso sí, a cambio se lleva lo que le interesa, muchas veces petróleo, como lo fue el reciente caso de Venezuela.
El trasfondo de esta crisis es el control del estrecho de Ormuz, eje del comercio petrolero mundial. Trump fijó un ultimátum de 48 horas que termina la noche de este martes, y advirtió que, de no lograrse un acuerdo, “desatará el infierno” y ordenará ataques contra “plantas eléctricas y puentes”. Además, subrayó que la “conclusión” de esto “lo descubriremos esta noche, en uno de los momentos más importantes de la historia del mundo”.
El mandatario cerró con una declaración contradictoria: “47 años de extorsión, corrupción y muerte llegarán a su fin. ¡Dios bendiga al gran pueblo de Irán!”. Irónico, que, con un discurso lleno de amenazas y ultimátums, respaldado por una política basada en la presión y el uso de la fuerza, en el que incluso asegurá intenciones de acabar con un pueblo, recupere a su figura religiosa.
Como respuesta a las declaraciones, Irán ha advertido que cualquier escalada tendrá consecuencias. La Guardia Revolucionaria afirmó que “se acabó la autocontención” y que su respuesta se ejecutará “sin ninguna consideración”, incluso con la posibilidad de “privar a Estados Unidos y a sus aliados de petróleo y gas durante años”. Además, dejó en claro que actuará si Washington “cruza líneas rojas”.
Cuando en el futuro se analice esta época y tengan la coherencia para finalmente llamar a esto “guerra”, ni Estados Unidos, ni Israel serán los buenos, ojo, que Irán tampoco.
El presidente de EUA lanzó amenazas graves contra Irán, desestimando el riesgo de cometer crímenes de guerra. La comunidad internacional expresa su alarma.
En una conferencia de prensa celebrada en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump hizo declaraciones alarmantes sobre Irán. Afirmó que su gobierno está negociando un alto al fuego, pero lanzó amenazas que podrían traer consecuencias devastadoras. Insistió en que, si Teherán no cede a sus demandas antes de un plazo crítico, destruirá la infraestructura del país.
Trump reveló su plan de acción, diciendo que cada puente y planta de energía en Irán sería atacado. Describió una posible devastación total del país, argumentando que sus decisiones están justificadas debido a amenazas nucleares por parte de Irán. Esta retórica provocó inquietud entre varios expertos legales que advirtieron sobre la posibilidad de que estas acciones constituyan crímenes de guerra.
La semana pasada, más de 100 especialistas en derecho internacional señalaron que las acciones de EUA podrían violar la Carta de la ONU. El secretario general de la ONU, António Guterres, recordó que atacar infraestructura civil es ilegal bajo la ley internacional. Sin embargo, estas advertencias no parecen preocupar al presidente.
En contraste, Trump comenzó su día en un ambiente festivo en la Casa Blanca. Participó en la búsqueda de huevos de Pascua, solo para luego cambiar a un tono amenazante contra Irán. Su discurso sobre la guerra también incluyó reflexiones sobre su experiencia en Venezuela, donde afirmó haber logrado una rápida victoria y control sobre los recursos petroleros.
Las declaraciones de Trump han generado reacciones dentro y fuera del país. La ex diputada Marjorie Taylor Greene criticó sus palabras, y el senador Bernie Sanders instó al Congreso a actuar de inmediato. A pesar del creciente descontento, muchos líderes políticos de su partido aún no han expresado oposición.
Mientras el mundo observa, las palabras de Trump resuenan con un potencial impacto peligroso en la región y más allá. Las consecuencias de sus amenazas aún están por verse, y la comunidad internacional espera respuestas firmes sobre el futuro de la diplomacia con Irán.