Por Alexandro Guerrero
No estaba muerto, estaba en La Barreada: una exposición colectiva que lleva el arte contemporáneo a Milpa Alta.
La plataforma de vinculación artística “Proyecto Sin Futuro” y el Colectivo Nöhpal presentan una muestra que reúne a una treintena de creadores de distintas generaciones, disciplinas y territorios para hablar de lo que nos convoca a todos en estas fechas: la vida, la muerte, el ritual, la liminalidad y las huellas que trascienden la existencia.
La exposición permanecerá abierta del 29 de octubre al 10 de noviembre de 2026 con entrada libre. Los días 1 y 2 de noviembre, cuando la región de Mixquic y Tecómitl se convierte en el epicentro nacional del Día de Muertos, habrá jornadas de activación cultural y la posibilidad de adquirir obra de manera directa con sus autores.
Todo movimiento artístico nace de una inconformidad, de la necesidad de recrear otras realidades. Esa frase resume el espíritu de este proyecto. La propuesta inicial surge del encuentro y la inquietud de tres artistas visuales de distintas generaciones en Milpa Alta, unidos por un interés compartido: abrir espacios de diálogo entre el arte contemporáneo, las comunidades del sur de la ciudad y las trayectorias consolidadas.
Son: Xtabay Urbina Gutiérrez, joven artista y estudiante de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM con sede en Taxco; Irvin Labarrios, artista visual egresado de La Esmeralda del INBAL, y Lizeth Moral Urbina, conocida artísticamente como Lucifera Lovecraftiana, artista visual, poeta, gestora cultural y antropóloga egresada de la ENAH del INAH. Los tres son originarios de Milpa Alta. De su impulso nace el Colectivo Nöhpal y, a través de él, Proyecto Sin Futuro, una plataforma que propone esta primera exposición como un ejercicio autónomo de descentralización cultural.
La convivencia intergeneracional es su apuesta. No solo se trata de traer obra a la periferia, sino de acercar el arte contemporáneo a nuevos públicos en espacios comunitarios de vida cotidiana, como lo es una pozolería, un lugar donde se come, se conversa y se hace comunidad.
Históricamente, gran parte de la infraestructura y de las oportunidades de circulación artística se ha concentrado en el centro de la Ciudad de México, donde existen numerosas galerías, museos y espacios culturales. En contraste, territorios periféricos como Milpa Alta enfrentan una disponibilidad más limitada o nula de plataformas de difusión.
“Con Proyecto Sin Futuro buscamos generar esos espacios de encuentro y exhibición, pero también contribuir a que se construya una escena artística local más sólida, donde los artistas puedan dar a conocer su obra e incentivar nuevos coleccionismos dentro de la comunidad”, explican los organizadores.
Para el colectivo, que estos proyectos existan en Milpa Alta no solo reafirma la identidad comunitaria, sino que descentraliza los derechos culturales y visibiliza el enorme potencial artístico que habita en el territorio. Es también propiciar el vínculo entre artistas emergentes y creadores con trayectorias consolidadas para que sus experiencias dialoguen, generen colaboraciones y abran oportunidades para quienes comienzan.
“Es importante abrir nuevos caminos para el arte contemporáneo desde Milpa Alta. Creemos que estos encuentros no solo enriquecen los procesos creativos, sino que fortalecen las redes de colaboración y el tejido artístico de la comunidad”, señala Lizeth Moral.
La muestra: “No estaba muerto, estaba en La Barreada” reúne escultura, pintura, dibujo, grabado, performance, fotografía, poesía sonora, videoarte, ilustración y cerámica. Destaca la participación conjunta de artistas de reconocida y consolidada trayectoria como Fernando Palma, Cisco Jiménez, Leopoldo Méndez y Minerva Ayón, junto a una emergente generación de talentos locales, regionales y nacionales.
Participan Ale Batalla Plastika, Haydeé Sáyago, Osvaldo Plasencia, Juan Carlos del Río, María del Rocío Rico León, Julio Cruz, Rocío Olivares, David Capetillo, Katos Villasana, Nahui, Cix Mugre, Alberto García Inity, Didier Tapia, Gastón Gallardo Galo, Alberto Ramírez, Jair Nieto, Mari Figueroa, Vbia Studio, Vanessa Bucio, Isaías Arenas, Juanjo Soto, Pedro Zeuqram, Ana Karla Reza Monroy, Daniel Ortiz, Carlos Santacruz Benítez, Hadrienne Albane, Irvin Labarrios, Palo Mulato, Adolfo Camacho Silva, Carlis Wedwedfo, Sergio Constantino, Hadrinne Albane y Poctli Xolotl, entre otros.
Además, la muestra integrará una ofrenda póstuma en honor a los artistas regionales Caprice Sckoth y Jaime Cabrera Liévano. La iniciativa apuesta también por impulsar nuevos coleccionismos, ofreciendo una oportunidad accesible y cercana para que la comunidad y nuevos compradores comiencen o expandan sus acervos dialogando directamente con las obras y sus creadores.
El Colectivo Nöhpal, integrado por artistas del sur de la Ciudad, reafirma con esta muestra su compromiso de articular la producción local con dinámicas globales, en alianza estratégica con Proyecto Sin Futuro.
La inauguración será un programa artístico multidisciplinario. Además de la presencia de las y los artistas plásticos participantes, el público podrá disfrutar de un performance a cargo de Haydeé Sáyago, artista escénica egresada de la UNAM, y de propuestas sonoras como el homenaje al poeta Carlos Montemayor, del proyecto Dj remix; El Muns, y de un invitado especial proveniente de Austin, Texas: el compositor Prieto Bosques.
En entrevista para LosReporterosMX, Lizeth Moral Urbina, artista multidisciplinaria y antropóloga, explica qué significación implica ser artista de la región. “Como habitante de un pueblo originario, es importante ser creativa, ser creadora, resistir ante los embates alienantes del sistema y ser mujer”, comparte.
Desde su perspectiva como antropóloga, abordar la creación artística desde el género es fundamental. “En Milpa Alta, como en muchas otras comunidades, la actividad artística ha tenido una presencia predominantemente masculina. Aunque las mujeres participan activamente en la vida cultural, es menos frecuente encontrar a quienes puedan dedicarse de tiempo completo a su producción artística. Esta realidad también está vinculada con los roles tradicionales de género que históricamente han asignado a las mujeres la responsabilidad del cuidado, la crianza, el hogar, la reproducción en las relaciones de parentesco y el sostenimiento de la estructura familiar”.
“Reconozco el valor profundo de estas labores, indispensables para el tejido social; sin embargo, también creo que es necesario ampliar los horizontes socio-culturales que ofrecemos a las niñas y a las nuevas generaciones de mujeres. Es importante transmitirles que no estamos destinadas exclusivamente a la maternidad y al cuidado de los otros: también tenemos derecho a desarrollar nuestras vocaciones, a construir una trayectoria propia y a dedicarnos a aquello que amamos. Las mujeres también podemos hacer arte, vivir de él y contribuir a transformar nuestro entorno a través de la creación”.
Lizeth, originaria de Malacachtepec Momoxco, lleva alrededor de 14 años de trabajo en las artes visuales y ha participado en más de 50 exposiciones colectivas e individuales. Fue reconocida en 2021 como Mujer líder por la alcaldía Milpa Alta. Su obra explora el misticismo, atmósferas oníricas, la muerte, el universo y el subconsciente a través de pintura, muralismo, video poesía, arte sonoro y performance. Es miembro fundadora del colectivo Mame, Movimiento de Artistas de Milpa Alta en Expansión, y actualmente reside en Coyoacán donde mantiene su producción y colabora como guía de arte en el Museo del Palacio de Bellas Artes.
“Estoy convencida de que Milpa Alta posee una riqueza cultural, estética y simbólica extraordinaria, capaz de aportar perspectivas fundamentales al panorama artístico contemporáneo, tanto dentro como fuera de México. Ser artista de la periferia es un acto poético, libertario y soñador, pero también implica enfrentar desafíos sociales, económicos y culturales, por eso es que considero que ser artista desde Malacachtepec Momoxco, Milpa Alta, es en definitiva una forma de resistencia cultural”.
Para ella, el barrio es central: “El barrio constituye un elemento fundamental de la cosmovisión de nuestros pueblos: es un territorio simbólico, un espacio de pertenencia, memoria colectiva y arraigo territorial, donde se construyen y transmiten formas particulares de comprender y habitar el planeta. Es también un espacio afectivo que se nutre de la convivencia, de los vínculos comunitarios y de los puentes entre experiencias compartidas. En ese sentido, el barrio para mí representa una forma de persistencia de la identidad y la memoria sociocultural”.
La invitación es abierta: acompañar la inauguración el 29 de octubre, y el 1 y 2 de noviembre en Iturbide 41, San Antonio Tecómitl, Milpa Alta, a escasos 10 minutos de Mixquic, referente emblemático del Día de Muertos en México. La entrada es libre y el acceso es directo, sin intermediarios, a la producción artística y al trabajo de sus creadores.
Organizan: Colectivo Nöhpal y Proyecto Sin Futuro. Sede: Pozolería La Barreada, Iturbide 41, Tecómitl. Contacto: [email protected].
























































































