Tras la polémica provocada por el enemigo número uno de los canes, Pedro Sola, TV Azteca publicó un comunicado para deslindarse de sus declaraciones, reafirmar su “compromiso con el bienestar animal” y tratar de terminar con la polémica. Sin embargo, el mensaje llega como un intento de contener una crisis de imagen más que como una medida real.
Después de que Pedro Sola desatara una ola de indignación por sugerir que le daban ganas de lanzar carne envenenada a los perros que veía en espacios públicos, TV Azteca salió a hacer control de daños. La televisora difundió el comunicado “Aliados de los animales: nuestro compromiso permanente”, un mensaje que busca marcar distancia de las palabras del conductor y recordar que la empresa, en el papel, siempre ha estado del lado de la protección animal.
En el texto, la empresa asegura que cree “firmemente en la protección animal y el respeto por todos los seres vivos”, además de presumir años de colaboración con fundaciones y organizaciones dedicadas al bienestar animal. También sostiene que ha documentado casos de maltrato y que “el cuidado de los animales es una prioridad social”. Todo ello contrasta con el revuelo provocado por uno de sus rostros más conocidos, cuyas declaraciones terminaron eclipsando ese discurso institucional.
El comunicado evita mencionar a Pedro Sola por su nombre, pero el destinatario del mensaje resulta evidente. La empresa afirma que “expresiones recientes, contrarias a estos valores, no reflejan lo que promovemos como organización”, y añade que ya se ofreció una disculpa pública porque esas palabras “no representaron ese compromiso“. Una respuesta que llega sólo después de que las críticas inundaran las redes sociales y crecieran las peticiones para que hubiera consecuencias más allá de una disculpa.
Como medida correctiva, TV Azteca anunció un programa interno de sensibilización sobre bienestar animal para su personal, con la intención de reforzar una cultura de respeto hacia los animales. El comunicado concluye asegurando que “nuestro compromiso con la protección animal permanece firme” y que seguirán siendo “aliados de los animales”. El problema es que, cuando el mensaje institucional necesita salir a desmentir a una de sus figuras más visibles, la credibilidad no se recupera con un comunicado, sino con acciones que demuestren que esas palabras realmente tienen consecuencias.


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