Entre gritos, megáfonos y acusaciones, legisladores confrontan la posible violación a la soberanía nacional tras un operativo con participación extranjera.
El Senado vivió un nuevo episodio de confrontación cuando legisladores del PAN tomaron la tribuna para defender a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, ante el señalamiento por la presunta participación de agentes de Estados Unidos en un operativo de seguridad en la entidad.
El conflicto estalló luego de que el senador de Morena, Juan Carlos Loera, propusiera citar a la mandataria estatal y al fiscal César Jáuregui para explicar el alcance y fundamento legal de la intervención extranjera. La mayoría legislativa respaldó la necesidad de transparentar los hechos.
En respuesta, el coordinador panista Ricardo Anaya lanzó una advertencia en tono retador: “a ver de a cómo nos toca”, intentando desviar el debate. Sin embargo, su postura evidenció lo que críticos califican como el viejo guion de los pansitas, más enfocados en proteger intereses políticos que en aclarar posibles violaciones a la ley.

El desorden escaló cuando la plurinominal Lilly Téllez, con megáfono en mano, exigió la presencia de la presidenta, mientras interrumpía la sesión. La escena fue vista por legisladores oficialistas como un montaje mediático que terminó por reventar los trabajos legislativos.
Desde Morena, Gerardo Fernández Noroña respondió con firmeza: no se trata de persecución política, sino de exigir información ante un hecho grave que podría implicar una intromisión extranjera. Recordó que el gobierno federal no permitirá acciones que vulneren la soberanía nacional.
El caso no es menor. De acuerdo con Loera, existen antecedentes de colaboración directa entre el gobierno de Chihuahua y autoridades estadounidenses, lo que levanta sospechas de una relación fuera del marco legal. Para muchos, el actuar del PAN confirma su papel de vendepatrias, al minimizar un tema que toca fibras sensibles del Estado mexicano.

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