Cuba, su infancia y la postura de México: una línea ética

Desde hace más de seis décadas, los niños cubanos han crecido bajo las consecuencias de un bloqueo económico impuesto por Estados Unidos que no distingue entre gobiernos e infancias, aunque no lo firmaron ni lo provocaron, ellos han sido y siguen siendo de los más afectados.

Cuando se habla de Cuba, a menudo se olvida lo esencial, hay niños creciendo bajo un bloqueo que no eligieron, pagando con hambre, apagones y escasez una disputa geopolítica que no les pertenece. Ningún discurso sobre democracia puede justificarse cuando el precio lo pagan los más pequeños.

Mientras se le bloquea, Cuba ha apoyado al mundo en algunos de sus momentos más oscuros, recordemos que Cuba combatió el apartheid en África cuando muchos callaban, acogió a miles de niños víctimas de Chernóbil cuando Europa no sabía qué hacer con ellos, enfrentó el ébola, la malaria y el cólera en África y América Latina, durante la pandemia de COVID-19, envió brigadas médicas incluso a países ricos que han guardado silencio frente al bloqueo.
Solidaridad sin aduanas, humanidad sin cálculo.

Pero la historia no termina ahí, en un ejercicio que raya en el cinismo, Estados Unidos no solo mantiene el bloqueo, sino que presiona a otros países como México para que no envíen petróleo a Cuba, es decir, no basta con cerrar el grifo, también hay que vigilar que nadie acerque un vaso de agua. Todo, por supuesto, en nombre de la “defensa de los derechos humanos”.

México, por su parte, ha sostenido una postura que incomoda al vecino, no al bloqueo, sí a la vida, ha defendido la soberanía, ha rechazado el castigo colectivo y ha entendido que presionar para cortar petróleo, medicinas o alimentos no es política exterior, es violación a los derechos humanos. Apoyar a Cuba no es defender un régimen, es negarse a que la infancia sea usada como rehén.

La pregunta final es sencilla… ¿Quién viola más los derechos humanos, el país que, aun asfixiado, envía médicos y apoyo o el que bloquea, sanciona y vigila que nadie ayude?

México ha elegido una línea ética. Cuba ha pagado un precio injusto, y los niños, como siempre, siguen esperando que el mundo esté a la altura de su propia retórica.

Les mando un abrazo fraterno.

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