La humanidad en pausa…

¿Se han dado cuenta? Algo grave nos pasó como sociedad, dejamos de sorprendernos, ya no reaccionamos, sólo consumimos tragedias, las platicamos un rato, nos dosifican los hechos para que los olvidemos pronto.

Un día es Epstein y las redes de abuso protegidas por dinero y poder, otro día son niños palestinos víctimas de un genocidio muriendo bajo bombas, hambre, mientras el mundo discute tecnicismos, otro día más, Venezuela, bombardeado, saqueado, con su presidente secuestrado y encarcelado, y el mundo callado, haciendo memes, y bueno, otro día silencioso, más cómodo para todos, pues si, Cuba, un pueblo entero sobreviviendo durante décadas bajo un bloqueo que asfixia su economía, su salud, su futuro.

Cuba, un castigo prolongado que no lo pagan los gobiernos, lo paga la gente, la escasez no la sienten los discursos, la sienten las familias, y sin embargo, el mundo lo discute como si fuera estrategia no sufrimiento humano, he llegado a escuchar, bravooo que los cubanos disfruten lo votado, se lo merecen son “comunistas”.

Por eso el punto de quiebre no llegará desde los gobiernos, los gobiernos rara vez dicen “ya basta” y sobre todo si el sistema les beneficia.

El quiebre sólo puede venir de las sociedades cuando deciden que la normalización del horror también las vuelve cómplices, y el mensaje que recibe el mundo es brutalmente claro,
la dignidad humana importa, la vida importa pero no siempre, depende del pasaporte, del color de la piel, del poder, del petróleo, del aliado, del voto.

Y si, el verdadero problema no es que exista la injusticia, el problema es que el orden político global ha aprendido a administrarla.

Al parecer nos dijeron, nos vendieron la idea que el problema era la violencia, pero no, el problema es que aprendimos a convivir con ella porque a todo le buscamos una justificación.
Hoy la política no frena el horror, lo administra, decide qué muertos cuentan, qué abusos se investigan, qué guerras se condenan y qué pueblos pueden ser presionados sin que nadie se incomode demasiado.

Nos acostumbraron a opinar, no a actuar, a debatir bandos, no a defender personas e ideales, a convertir el sufrimiento en tema que se platica en un cafecito, pero el verdadero quiebre no llega cuando existe la injusticia, sino cuando la gente deja de rebelarse contra ella.

El día que empezamos a decir “así es el mundo”, “no se puede hacer nada”, “siempre ha sido igual”, “se lo merecen”, ese día empezamos a rendir la conciencia, y una sociedad que se acostumbra al dolor ajeno no necesita censura ni dictaduras, se apaga sola, la deshumanización no empieza con bombas ni abusos, empieza cuando la conciencia se rinde.
Y la pregunta ya no es cuándo diremos “ya basta”.

La pregunta es si todavía somos capaces de sentir lo suficiente como para decirlo en serio.

Les mando un abrazo fraterno.

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