Derecho a una identidad y a tener autonomía

En esta ocasión el capítulo siete de la Cartilla de Derechos de las Mujeres, habla de un tema verdaderamente importante y revolucionario que ha llevado quizá a una lucha de poder entre hombres y mujeres de manera tan esencial que ha sido  causante de feminicidios y agresiones de todo tipo hacia las mujeres. Por motivos de espacio y por ser un texto que en realidad habla de dos derechos,  lo dividiremos en dos entregas.  

La primera parte dice textualmente: “¿Sabías que las mujeres tenemos derecho a decidir libremente sobre nuestro cuerpo, cómo cuidarlo y cómo protegerlo? Desde que nacemos tenemos el derecho a una identidad, es decir, a que se respeten todos los rasgos que te van caracterizando como persona, eso incluye el acceso gratuito a un acta de registro de nacimiento y, a lo largo de nuestra vida, el acceso a otros documentos.

Tenemos derecho a tomar decisiones sobre aspectos importantes de nuestra vida, sin interferencias de nadie más; es decir,  al libre desarrollo de la personalidad. Esto significa que tenemos la libertad de elegir a quién amar, cómo vestirnos y expresarnos, sin que nadie nos calle o limite, el estilo de vida que queramos llevar, el tipo de deporte que queramos realizar y hasta el tipo de educación o profesión que queramos elegir. 

Este derecho promueve tu autonomía y libertad, el respeto a la diversidad, la igualdad y la no discriminación. El único límite es que tus decisiones y acciones no afecten los derechos de las y los demás.

A pesar de que a veces se murmure a nuestro alrededor o existan prejuicios hacia las demás personas, todas las mujeres tenemos el derecho de vivir y expresar nuestra sexualidad de forma libre, autónoma e informada, sin que nadie pueda acceder a nuestro cuerpo sin consentimiento. El consentimiento es un elemento sumamente valioso para nuestros cuerpos y vidas pues es la aceptación verbal o no verbal que otorgamos libremente por el sentimiento o la voluntad de querer participar en una relación o acto sexual. Esto significa que ninguna persona, sin importar la relación o parentesco, puede forzarte a participar en una relación o acto sexual, ya que esto constituye un delito.

También tienes derecho a decidir sobre el número de hijos e hijas que deseas tener, cuándo tenerlos, o, si así lo prefieres, no tenerlos. Las mujeres muchas veces realizamos dobles y triples jornadas de trabajo y cuidado (en la familia, la comunidad, los animales de traspatio, la huerta, entre otras) pero recuerda que también tenemos derecho a descansar, a divertirnos y a tener momentos de hacer cosas que nos gusten.

Tienes derecho a que te cuiden cuando te enfermas, y a disponer del tiempo y las herramientas necesarias para cuidarte a ti misma y a cuidar a los demás, en condiciones dignas y de forma que no afecte tus demás derechos”.

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