Tal vez la única disposición de Trump que cuenta con el respaldo del Estado fue la reunión del Escudo de las Américas en Miami.
Es la parte congruente de la política de Estados Unidos, donde trata de restaurar el imperio en ruinas, que ya estaba muy deteriorado desde antes que llegara el actual mandatario a la Casa Blanca.
Así, surgen ahora proyectos de plantar bases militares en el sur del continente para sembrar referencias que no le sirven para nada a Estados Unidos a la hora de la guerra.
La prueba que aplicó a los mandatarios el emperador Trump, fue la de siempre, soportar con una sonrisa, y una carcajada de ser posible, toda humillación inferida a sus pueblos, historia, idioma o costumbres.
La reunión con los mandatarios tiene dos objetivos: el primero y más obvio, crear una fuerza militar conjunta contra lo que ellos llaman el comunismo, que disfrazan de narcotráfico cada vez que deben darle una causa a la intervención.
El otro, que no por sutil logran ocultar, crear un grupo que sustituya a la OEA, primero y, a la ONU después, en nombre de la paz y la democracia, estas nuevas organización deben dar legalidad a las ilegalidades que la violencia imponga en la región. La cuna de estos foros en busca del fortalecimiento de Estados Unidos y el rescate de su prestigio, para que la Casa Blanca vuelva a ser la sede del poder universal.
De ahí su reticencia a convivir con los regímenes progresistas que no creen en la mítica fuerza de Estados Unidos ni en su concepto dictatorial de democracia.
Al mismo tiempo, rompe con la unidad latinoamericana, luego de alcanzar importantes logros en la imposición de mandatarios en la región, muchos de ellos parte de este escudo, en el cual deberán homologar leyes o métodos de represión para que el plan de Trump pueda resultar como lo desean.
El narcotráfico es el instrumento mediático que tiene Estados Unidos para rediseñar la geografía del continente. Desde luego un mapa donde se le coloque como el epicentro del sistema planetario.
Así, Trump se prepara para reconocer la derrota en esta guerra contra Irán, pero dice mantener, dentro de su patio trasero, a buena parte de los gobiernos de Latinoamérica, aunque algunos más a la fuerza que por convicción y en otros casos, a través de golpes de Estado o fraudes electorales. Así, el Escudo de las Américas es una trinchera, con o sin Trump, con varios objetivos, que se convierte en él único proyecto, hasta ahorita respaldado por la estructura del gobierno estadounidense, por lo que no sólo la cuidarán a pesar de estar prendida de alfileres, sino que fortalecerán con inversiones y presencia militar, teniendo en la mira a los gobiernos progresistas.
Es decir, Estados Unidos se repliega a Latinoamérica, ya ha marcado sus prioridades para la agresión, empezando por Cuba. En Venezuela todo hace suponer que deberá liberarse a Maduro y dejar si petróleo venezolano a Estados Unidos por lo que tendrá que reivindicar un poderío que nunca tuvo y a partir de esa situación, no habrá país en Latinoamérica Latina que esté a salvo de una invasión militar en el subcontinente.
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