El conductor de Latinus intentó justificar el uso de insignias de la policía de Nueva York en Chihuahua, mientras Marco Bonilla recurrió a comparaciones con López Obrador y Rudy Giuliani para desviar las críticas.
Carlos Loret de Mola, el eterno vocero de la derecha y trabajador de Roberto Madrazo, salió apresuradamente a defender a Marco Bonilla, alcalde panista de Chihuahua, luego de la polémica generada por las patrullas municipales que portan logos de la policía de Nueva York. El conductor de Latinus, fiel a su costumbre de operar más como publirrelacionista que como periodista, aseguró durante una entrevista que dichos convenios con ciudades de Estados Unidos son revisados por la Cancillería mexicana.
Según relató el propio Loret de Mola, Bonilla le explicó que el acuerdo con la policía neoyorquina habría sido impulsado desde finales de 2023 por el cónsul de México en Estados Unidos. Con ello, intentaron justificar el uso de la imagen extranjera en unidades oficiales de Chihuahua, como si colocar emblemas ajenos fuera sinónimo automático de modernidad o eficiencia.

Sin embargo, lejos de aclarar la controversia, Marco Bonilla terminó recurriendo al viejo libreto del PAN: culpar a Andrés Manuel López Obrador de todo. El alcalde aseguró que el entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México contrató en su momento al exalcalde Rudy Giuliani para implementar estrategias de seguridad, intentando comparar aquel acuerdo de asesoría con el uso de logos policiales estadounidenses en patrullas chihuahuenses.
La defensa resultó tan improvisada que en redes sociales usuarios no tardaron en burlarse del edil panista, señalando que parecía más interesado en “jugar a Nueva York” que en resolver los problemas reales de seguridad en Chihuahua. Mientras tanto, Loret de Mola volvió a quedar exhibido como el comentarista favorito de la oposición conservadora, dispuesto a justificar cualquier ocurrencia de sus aliados políticos.
Y es que la polémica no surgió por cooperación internacional, sino por la utilización de símbolos extranjeros en vehículos oficiales mexicanos, una decisión que muchos consideraron ridícula y carente de identidad institucional. Pero para Loret y Bonilla, parece que copiar estampitas gringas ya cuenta como estrategia de seguridad pública.

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