El dirigente priista apareció como observador electoral en Medellín, Colombia, aunque su propio partido atraviesa una de las peores crisis de su historia y enfrenta un desplome de respaldo ciudadano.
Mientras el PRI sigue perdiendo espacios políticos y credibilidad en México, Alejandro “Alito” Moreno decidió aparecer en Medellín, Colombia, como integrante de una misión internacional de observación electoral de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL).
A través de sus redes sociales, el dirigente priista informó que supervisó la jornada electoral colombiana desde un centro de votación en Medellín, asegurando que el proceso se desarrollaba de manera “tranquila” y “pacífica”. Según Moreno, la misión internacional se mantuvo atenta a cada etapa de la elección para verificar que se realizara con orden y legalidad.
Sin embargo, la participación de Alito Moreno en tareas de observación democrática genera más de una ceja levantada. Y es que resulta difícil ignorar que quien hoy pretende dar lecciones sobre procesos electorales encabeza un partido que pasó de gobernar gran parte del país a convertirse en una fuerza política cada vez más reducida. La autoridad moral de Alito para hablar de democracia es prácticamente inexistente, especialmente tras años de escándalos, derrotas electorales y cuestionamientos a su dirigencia.

La elección presidencial colombiana concluyó su primera vuelta sin que ningún candidato alcanzara más del 50 por ciento de los votos, por lo que la contienda se definirá en una segunda ronda el próximo 21 de junio. Los aspirantes que avanzaron son Abelardo de la Espriella, con 43.72 por ciento de la votación, e Iván Cepeda, quien obtuvo 40.92 por ciento.
Desde Colombia, Moreno también aprovechó para continuar sus ataques contra Morena y el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, repitiendo el discurso que ha utilizado durante los últimos meses. El priista acusó a la mayoría legislativa de buscar mecanismos para anular elecciones por supuesta injerencia extranjera y lanzó comparaciones con gobiernos de otros países.
Mientras tanto, en México, el PRI enfrenta uno de los momentos más complicados de su historia reciente. Por ello, no deja de resultar irónico que Alito Moreno se presente como guardián de la democracia en el extranjero cuando ni siquiera ha logrado recuperar la confianza ciudadana en su propio partido.

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