Por Luis Piña
Morena en el Congreso de la Ciudad de México reveló la existencia de una red de organizaciones y perfiles digitales que, bajo una imagen de movimientos ciudadanos independientes, mantendrían vínculos con actores políticos relacionados con el PAN y participarían en una estrategia de crítica permanente contra los gobiernos de la Cuarta Transformación.
Durante la presentación del documento denominado “Operación Latido”, legisladores morenistas señalaron que agrupaciones como Latido Joven, Creemos México, Generación Z y Mexicanos al Grito de Paz compartirían operadores, mecanismos de difusión y objetivos políticos, particularmente en torno a temas relacionados con la organización del Mundial de Fútbol 2026.

De acuerdo con el informe, estas organizaciones han impulsado campañas en redes sociales, acciones de protesta y la colocación de lonas en distintos puntos de la capital con mensajes dirigidos a cuestionar a los gobiernos emanados de Morena. El documento sostiene que dichas acciones forman parte de una estrategia coordinada para posicionar narrativas de crisis y generar impacto mediático.

El diputado Paulo García retomó estos señalamientos a través de sus redes sociales, donde afirmó que las investigaciones permitieron identificar vínculos entre grupos que se presentan como apartidistas y diversos actores políticos del PAN. Según expresó, detrás de estas organizaciones existirían las mismas consultoras, operadores y estructuras políticas actuando bajo distintas identidades.

El legislador aseguró que el esquema operaría mediante tres mecanismos principales: la difusión de narrativas que buscan generar percepción de caos, el presunto financiamiento proveniente de estructuras partidistas y la utilización de lonas y otras acciones en vía pública para amplificar mensajes de cara al Mundial de 2026.

“Bienvenida la protesta en la ciudad, pero que firmen con honestidad ‘somos militantes de Acción Nacional”, expresó el morenista al cuestionar la independencia de los grupos señalados.

La presentación del documento reabrió el debate sobre la participación de organizaciones civiles y movimientos digitales en la discusión pública, así como sobre la necesidad de transparentar posibles vínculos partidistas detrás de campañas que se presentan como iniciativas ciudadanas.

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