El chayote produce amnesia

En México ha hecho más daño un periodista corrupto que un narcotraficante, luego de que saquearon el sector Salud en beneficio personal y ahora aseguran que el narcotráfico es el gran problema de México, y, todavía, tienen el cinismo de que es el peor servicio del mundo. Son mercenarios que, inexplicablemente, tienen un público cautivo, desarrollan la idea para coincidir con la oposición y convertir la mentira en verdad. No se trata sólo de hacer de la mentira una verdad luego de repetirla mil veces sino de ofrecer al ciudadanos común, poco ilustrado y peor informado la noticia que ellos quieren escuchar.

Cuando los cheques del IMSS para los columnistas consentidos por el viejo sistema, éstos nunca se quejaron del servicio que dejaban sin presupuesto, pero dejaron de recibir sus cheques y, en ese momento reclamaron que el sistema de salud era deficiente en México, incluso aseguran todavía que es el peor servicio del mundo. Y entonces, todo conservador tiene una queja por el mal servicio, que no hay sillas, si hay sillas están rotas, no hay medicamentos, no hay buena atención. Llegan a sus clínicas no sólo por un dolor de cabeza sino para tener tema de plática de su aburrida vida clase mediera.

Esta práctica de sangrar el presupuesto de salud se llevó a cabo por muchos años, ocasionando alargar enfermedades y provocar muertes, tal vez más que el crimen organizado, porque fueron muchos años de saqueo y los chayoteros no eran pocos.

Incluso más de uno de los muy famosos columnistas de la derecha no sólo mantiene adicciones de drogas sino que tiene buena relación con capos.

La relación de complicidad con los funcionarios públicos fue permanente con los columnistas quienes recibían información de primera mano para atacar a otros políticos, incluso del mismo partido, y lo exhibían como producto de una investigación periodística que todos adoptaban como veraz. Esta guerra por posiciones políticas tuvo como campo de batalla los medios, y como armas la ingenuidad de los mexicanos que aceptaban, como hechos consumados, lo que decían estos personajes más cercanos al enriquecimiento ilícito que a la verdad.

Los delitos se miden por sus consecuencias y no por la clasificación que los medios hacen de ellos, porque de ser así, sería un delito repartir programas sociales, a juzgar por la posición de los medios convencionales en México.

No se trata de hacer del narcotráfico un delito menor, pero sí de vincular las consecuencias de pagos ilegales a los periodistas con dinero del presupuesto público, principalmente en el rubro de la salud, para que los “líderes de opinión” vivan con lujos, una vida muy similar a la de los capos de la droga.

Si las consecuencias son las muertes, el número de muertos por falta de presupuesto ocasionado por sangrar el presupuesto del sector salud, otorgado por más de medio siglo, destinado a los columnistas es un número desconocido, pero no será una cantidad muy lejana al número de muertos en la lucha por el narcotráfico, ocasionada por los capos, quienes arriesgan sus vidas en el sucio negocio que practican, mientras sus compañeros de lujos y canonjías, sólo arriesgan la credibilidad.

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *