La gobernadora de Chihuahua defendió sus prolongadas ausencias asegurando que no necesita acudir a su oficina para gobernar, mientras lanzó ataques contra el Gobierno Federal y prometió mejoras en seguridad y salud a poco más de un año de concluir su mandato.
Después de 12 días sin aparecer en Palacio de Gobierno, la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, finalmente reapareció ante medios de comunicación para justificar una ausencia que generó cuestionamientos entre periodistas y ciudadanos. Su explicación fue tan sencilla como polémica: según dijo, no necesita presentarse en su despacho para mantenerse al frente de la administración estatal.
Ante las preguntas sobre dónde estuvo durante casi dos semanas, Campos aseguró que se encontraba trabajando con integrantes de su gabinete en proyectos relacionados con salud, infraestructura y seguridad pública. Sin embargo, a un año y algunos meses de concluir su gestión, prometió que pronto se verán resultados, una promesa que llega cuando el reloj político ya marca la recta final de su sexenio.
Como suele ocurrir cuando escasean los resultados, la gobernadora optó por buscar responsables fuera de casa. Durante su intervención, arremetió contra la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, a la que calificó como un supuesto “gobierno de la muerte“, acusándola de reducir recursos destinados a seguridad, salud y programas sociales. La narrativa resulta llamativa considerando que Chihuahua continúa enfrentando desafíos importantes en materia de violencia, servicios públicos y atención médica.

Campos afirmó que la reducción de participaciones federales ha complicado las finanzas estatales y aseguró que la mayoría de las entidades del país enfrentan problemas similares. No obstante, sus declaraciones contrastan con el hecho de que fue su propia ausencia la que dominó la conversación pública durante los últimos días, generando dudas sobre el nivel de atención que recibe la administración estatal.
Horas después de su reaparición, el Gobierno de Chihuahua informó que la mandataria encabezó la Mesa Estatal de Construcción de Paz.
La pregunta que queda en el aire es inevitable: si los resultados positivos ya estaban sobre la mesa, ¿por qué la gobernadora permaneció fuera del foco público durante casi dos semanas? Una cosa es gobernar desde cualquier lugar y otra muy distinta es desaparecer mientras los problemas del estado siguen tocando la puerta.

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