Ser católico – cristiano, cristiano – no católico ¿Qué significa? ¿Cómo sería vivir de acuerdo con esa fe y esa propuesta? ¿Qué tan auténticos somos cuando nos declaramos seguidores de Jesucristo y del Evangelio? ¿Cómo reflejamos la imagen crística en nuestros actos?
Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a mi mismo son preceptos que proponen una forma de vida plenamente entregada a los demás y actuar con absoluta responsabilidad frente a cada acción en la vida pensando siempre primero en los demás, en función del bienestar de todos.
Dice SS León XIV:
“Los muertos en el Mediterráneo son víctimas ya sea de decisiones tomadas o de decisiones omitidas: el desinterés por el bien común y la corrupción en los lugares de procedencia, un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión, el miedo que fomenta prejuicios y desprecio, el pensamiento de que estos problemas no nos competen, los cálculos criminales de quien se lucra a costa del drama de otros, el paso lento y difícil de una mera gestión de las emergencias a la elaboración de políticas orgánicas y compartidas. #VisitaPastoral #Lampedusa…”
Continúa:
“… No hay amor de Dios sin amor al prójimo y no hay… “prójimo si yo no me acerco. Detenerse, conmoverse, abajarse, llorar ante el dolor de otros —como ha hecho Jesús— significa entrar en el movimiento del amor, en el que Dios se ha revelado.”
Sigue más abajo:
“… Solo la misericordia sabe responder, con nuevos comienzos, a los abismos del corazón humano y a los horrores de la guerra. Hemos entrado en un milenio en el que debemos dar forma espiritual, cultural, jurídica, política y económica a la civilización del amor. Que la inmensidad del dolor que observamos nos haga acoger la radicalidad de esta llamada… ”
¡Qué texto corto tan importante y radical! ¡Cuán valioso resulta comprender que ser radical no significa destruir, sino resolver construyendo la justicia en cada comunidad! Ser cristiano de cualquier denominación y no ser radical y de izquierda, es una contradicción al mandato fundamental del amor, que consigo trae a la justicia en todas sus expresiones, pero sobre todo, en la que llamamos justicia social. Que se perdone no implica permitir la impunidad, solo permite que se libere la carga propia y pague quien tenga que pagar.
El dolor humano se expresa por todos lados en “…un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión, el miedo que fomenta prejuicios y desprecio, el pensamiento de que estos problemas no nos competen, los cálculos criminales de quien se lucra a costa del drama de otros…” La radicalización propuesta en esta fracción del texto papal tomado de X, tendría que ser inspiración de cada gobierno que se presume y autoproclama humanista o progresista y se dice democrático o simplemente defensor de la libertad y la democracia.
En el mundo actual, no existe un solo gobierno que funcione bajo estos preceptos, la Cuarta Transformación Mexicana tuvo esa tendencia durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, pero se convirtió en la cuarta simulación, puesto que las 3 anteriores también fueron simulaciones porque la justicia social y el amor al prójimo nunca se instalaron en el Estado, ni en la sociedad.
Se entiende que es un largo proceso, pero es uno que no tendría que aceptar retrocesos, traiciones, ni mentiras como hoy estamos viendo y viviendo. Solo habrá que ver cómo ha actuado el gobierno de la CDMX frente a las familias buscadoras, los maestros de la CNTE y otras movilizaciones populares que cuestionan las acciones de gobernantes, encapsulando, amenazando con miles de policías de uniforme, escudo, gas y tolete en mano o de civiles en chaleco blanco (¿nuevas guardias blancas?) y en cambio permitiendo toda clase de destrozos y maldades a quienes “celebran” triunfos futboleros efímeros y carentes de auténtica significación para la vida diaria de la gente, derivando en la frustración opresora de la derrota final pronosticada y que se debe a la corrupción que aparece en el futbol en todos los niveles en que se juega ese juego, excepto en el que se practica fuera de cualquier federación, en la calle o en el llano, o sea, por el proletariado, verdadero dueño del juego.
Cada Mañanera del Pueblo me convence más de que la frivolidad se ha adueñado del discurso y que los cuestionamientos y las preguntas incómodas son respondidas con evasivas o con el discurso de “obras que se están haciendo”. El caso es que los hechos los contradicen y no se resuelvan los problemas porque las “soluciones” aplicadas nunca fueron correctas.
La parte final del texto de Joaquín Ortega Esquivel será reproducida en la próxima entrega.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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