Por: Frank Alvarado
La Odisea, del director Christopher Nolan, es la nueva adaptación del poema homónimo de Homero que data del siglo VIII A.C. En esta nueva versión, el viaje de Odiseo cobra vida a través de una narrativa moderna, cautivadora y épica, que dentro de la fantasía se siente realista y, gracias a un buen presupuesto y manejo del cineasta, brinda un espectáculo fresco.
No hace falta haber leído la obra clásica, aunque la misma ha demostrado su importancia y riqueza al lograr subsistir a través de los centenarios. No por nada ha sido referenciada a diestra y siniestra en numerosos proyectos de distinta índole. Por ello, aunque no se haya leído la historia original, son de conocimiento popular varios pasajes del mítico viaje y Odiseo es más cercano a nosotros de lo que pensamos.

La historia sigue las consecuencias de la Guerra de Troya, donde Odiseo, el Rey de Ítaca, fue convocado por el Rey de Micenas y máximo líder de lo griegos, Agamenón, para tomar la ciudad de Troya después de que el príncipe troyano, Paris, “raptara” a Helena, la esposa de Menelao, hermano de Agamenón. Esto desencadena una guerra de 10 años cuyo desenlace, la caída de la ciudad, es posible por la entrega del mítico caballo de madera gigante, que dejado como regalo, los troyanos toman, sin imaginar que llevan a casa un grupo de rivales que terminarían por abrir las impenetrables puertas de la ciudad, permitiendo que el ejército enemigo lo queme todo.
Es Odiseo el autor de esta jugada bélica, tan conocida a través de las generaciones, por lo que tras terminar la guerra, carga con el peso de sus decisiones mientras se embarca camino a casa después de años de guerra, pero la travesía no será fácil, y es aquí donde comienza su viaje: la Odisea.

Plegarias, respeto y retos a con los dioses, dilemas morales, criaturas fantásticas, seres grotescos, magia y una fuerza de voluntad inmensa por continuar el viaje que le permitirá volver a ver a su esposa Penélope y a su hijo Telémaco, serán parte del camino de Odiseo, mismo, que a un buen ritmo que no da tregua al espectador, hace que pasen las casi 3 horas que dura el filme con goce, debe disfrutarse en la pantalla de cine de mayor calidad y mayor tamaño que se tenga disponible.
Una fuerte calidad cinematografica: escenarios y fotografías que permiten visualizar cómo debió ser un antiguo y fantasioso mundo, una música de la mano de Ludwig Goransson que es intensa o nostálgica cuando debe, y una calidad narrativa que toma una prosa quizás difícil del producto original pero que es adaptada a una fórmula visual para impresionar a la audiencia actual cinematográfica. No es sorpresa, pues es realizada por el mismo director que hizo “Interestelar” y “Oppenheimer”, por lo que además de poder decir que cumplió, el cineasta dejó una obra digna.

Ahora, se hablará más a detalle, por lo que se advierten de Spoilers, aunque es una historia ya conocida.
Una de las primeras críticas que se le pueden hacer al filme es lo evidente: históricamente no es precisa. Aunque la fama del director es la de ser realista, como lo fue con su trilogía de Batman, aquí escatimó en presentar elementos fieles a la historia. Claro, se trata de la adaptación de un poema ficticio, pero basado en poblaciones, personajes y locaciones reales. Además, Nolan no es completamente fiel al material original, pero él sabe todo esto, no le importa, y funciona.

Conscientemente tomó un casting diverso, al que no le preocupa verse genuinamente griego y que proviene de distintas ascendencias. Un ejemplo es la mexicana Lupita Nyong’o como Helena, el británico Tom Holland como Telémaco y el rapero estadounidense Travis Scott como El Bardo. Nolan tomó a su grupo actoral y lo vistió con armaduras y ropajes que no necesariamente usaban los habitantes de las época o lugares donde se desarrolla la historia e, incluso, a nivel narrativo se permitió cambiar o eliminar elementos del libro original que, bajo su visión o quizá por limitantes de producción, no pudo llevar a cabo.
Sin embargo, esta es su adaptación, su versión. Toma lo que necesita, se da licencias donde lo requiere y no deja de ofrecer el viaje épico y trágico de Odiseo. Es una película que dejará un buen sabor de boca a quienes conocen el material original, que cautivará a quienes por primera vez se adentran en la historia y que deja un precedente en el mundo del cine, de la ficción y de la fantasía.

Aunque hay elementos que rozan lo absurdo, como la imponencia exagerada de Agamenón o la batalla final de Odiseo, hay pasajes tan bien logrados que incluso resultan espeluznantes, como la escena del caballo de Troya y la caída de la ciudad; el encuentro del grupo de Odiseo con el cíclope Polifemo en la cueva; o la transformación de los hombres en cerdos por parte de la bruja Circe. Todo ello demuestra que el género, con buenos efectos especiales y la habilidad del cineasta, es una apuesta seria, además de dejar ver a un Nolan al que sería interesante ver dirigiendo una película completamente de terror.
Además, encontramos un desfile de actores de primera, entre ellos ganadores del Óscar como Matt Damon en el papel principal, acompañado de Anne Hathaway y Charlize Theron; a quienes se suman otros intérpretes ampliamente reconocidos y mediáticos como Zendaya, Robert Pattinson, Ben Safdie, Tom Holland, Jon Bernthal, Elliot Page, Samantha Morton, John Leguizamo y Lupita Nyong’o, por mencionar solo algunos. Es una galantería que puede permitirse únicamente un director del prestigio de Nolan.
No por nada el espectador encuentra actuaciones de primer nivel, capaces de generar empatía con una historia llena de elementos fantásticos. Resalta, sin lugar a dudas, la interpretación de Samantha Morton como la bruja Circe, cuyo episodio, además de magia negra, está lleno de dolor. También están en el podio Matt Damon y Anne Hathaway, en cuyas interpretaciones puede leerse lo cruento, nostálgico y trágico que resulta la espera por el regreso de Odiseo.

Sin embargo, en ese apartado no destacan Tom Holland ni Jon Bernthal. El primero, aunque propone, se queda corto en comparación con el resto del reparto; y el segundo, aunque funciona, no deja de mostrar los gestos y ademanes que exhibe en otros papeles: por momentos parece que sigue siendo Punisher.
Al final, no cabe duda de que La Odisea es una gran película, una buena adaptación que ofrece una visión rejuvenecida de un clásico de los clásicos. Seguramente, en la próxima temporada de premios se llevará galardones, incluso el de Mejor Película o Mejor Director, por lo complejo que fue lograrla. Es probable que ni Homero era consciente de la magnitud de la obra que escribía y de que, miles de años después, sería posible verla adaptada a un formato que en su tiempo era inimaginable. La Odisea es una apuesta que, pese a sus detalles, se disfruta en pantalla grande.


Deja un comentario