IPN – UNAM – UPN

Existe un número importante de instituciones de educación superior en México, las más buscadas son aquellas que reciben fondos del Presupuesto Federal y/o del Presupuesto Estatal de cada estado de la República.

Las tres escuelas cuyo presupuesto está siendo, ya sea dilapidado por sus corruptas cúpulas administrativas neoliberales, proclives a la trampa y a la transa o insuficientes para el desempeño adecuado de su misión social y política para el desarrollo del país.

La cúpula UNAM solía ser ejemplo de confiabilidad, capacidad científica y un esbozo de neutralidad ideológica, era tan confiable que, en desastres nacionales de cualquier tipo, era preferible hacer las donaciones a través de la universidad. En la actualidad está más que claro que la ineptitud de la Junta de Gobierno ha provocado un problema mayúsculo con todo lo que rodea al proceso de admisión.

La aplicación de un examen de admisión, en cualquier caso y en cada escuela pública, acaba por producir una selección que está filtrada por gran cantidad de factores socioeconómicos y culturales que la convierten en una selección injusta y dispareja. ¿Cómo se puede justificar como justo y honrado calificar igual a un estudiante que ha tenido que trabajar los 3 años de su bachillerato, que a otro que a tenido todo el tiempo para estudiar cada día? ¿Por qué soslayar el desempeño de cada persona que quiere acceder a la educación superior en una institución pública?

Las “calificaciones” en todos los niveles académicos soslayan el desempeño y el esfuerzo, en mi etapa de educación media superior, tuve compañeros y compañeras para quienes trabajar era indispensable o no resolverían sus necesidades más básicas y acceder a la educación superior era casi imposible. La inmensa mayoría de mis compañeros de aula en la universidad, eran miembros de clase media ilustrada, cuyos padres eran asalariados y eso nos daba una posibilidad de entender claramente nuestra posición de clase.

Siempre estaré en contra de los exámenes de admisión, porque implican dividir a los jóvenes de acuerdo con sus posibilidades, casi siempre económicas para tener el tiempo y los recursos académicos para acceder al conocimiento. Hoy, con la llamada inteligencia artificial, las cosas se presentan como más fáciles. Preocupa mucho el avance de la IA y el retroceso de la inteligencia humana, como dijo Quino a través de Mafalda, o alguien que lo refriteó.

La UNAM se atrevió, seguramente por negocio de algunos, a contratar a una empresa para que el examen se hiciera a distancia, cuánto ahorraron o qué negocios turbios hay detrás nunca se sabrá, pero es fácil entender que la tentación de hacer trampa estaba puesta y que las personas proclives a la corrupción la hicieron, así que repetir el examen solamente a los que pasaron es, por decir lo menos, muy poco inteligente y demasiado injusto. Realizar un examen nuevo, escrito y presencial parece la única solución aceptable y justa.

En el caso del IPN, la situación es grave porque hay una cerrazón de la SEP para asumir que el presupuesto, o se usa muy mal, o es tremendamente insuficiente, tanto, que hasta los equipos de futbol americano están protestando por la situación.

La toma de Canal 11, en el Carrillón del Casco de Santo Tomás es signo claro de que la administración del Poli está mal y es muy significativo que haya sido el Once dónde ocurren las cosas, con el error coyuntural de movilizarse en vacaciones o durante el periodo de exámenes cercanos al fin de curso. Finalmente, después de verse reprimidos y obligados a entregar las instalaciones sin acceso a la inspección durante la entrega, se habla de daños a la filmoteca, lo que claramente presenta la intención de la autoridad educativa federal de criminalizar la protesta.

En la UPN, hasta el día de hoy, ninguno de los compromisos que hizo el Gobierno Federal a través de Mario Delgado, se ha cumplido. Abollado como está el poco prestigio del citado Secretario de Educación Pública, después de quitar el respaldo al dignísimo Maestro Marx Arriaga Navarro y echarlo, poniéndole enfrente el soborno a través de ofrecerle una embajada (Qué mal Claudia), pero además sin la liquidación que le correspondía y manteniéndolo constantemente aislado, marginado y probablemente amenazado, Delgado sigue sin resolver nada en la UPN y la camarilla inepta y corrupta de la Rectora Dra. Rosa María Torres Hernández continua frente a esta institución.

Vale la pena decir que la UPN tiene 70 unidades en todo el país, además de 200 subsedes y tres universidades pedagógicas estatales o descentralizadas, las cuales siempre sufren para pagar a los docentes contratados por hora, porque Ajusco no envía documentos y recursos en tiempo y forma.

Sería fantástico saber hasta cuándo la Presidenta Dra. Claudia Sheinbaum Pardo mostrará las características de “más radical” con que la calificó Andrés Manuel López Obrador siendo Presidente de la República Mexicana. Los trabajadores mexicanos, los jubilados y pensionados de todas las instituciones hemos sido olvidados por ella, somos nosotros quienes hemos movido a México y la llevamos a la presidencia. Incrementar el salario mínimo no es suficiente, controlar la inflación tomando en cuenta solamente algunas mercancías es una acción insuficiente. ¿Quieres saber dónde vive un pensionado?  Mira su casa, siempre estará deteriorada porque todo lo necesario para el mantenimiento de una vivienda, ha incrementado su precio muy por encima de la inflación.

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