Diputados aprueban la Ley del ISR y frenan las deducciones de las grandes empresas

Morena y sus aliados sacan la reforma con 322 votos. El texto fija un tope de 50% a las pérdidas fiscales y sube los límites del Resico. PAN, PRI y MC votan en contra.

La Cámara de Diputados aprobó este miércoles, en lo particular, la Ley del Impuesto sobre la Renta (ISR). La reforma pone límites a las deducciones de las grandes empresas.

El texto fija en 50 por ciento el tope para amortizar pérdidas fiscales. Además, baja la deducción de intereses netos y reduce el margen de deducibilidad de los grandes contribuyentes.

El pleno avaló la iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum con 322 votos a favor y 115 en contra. Morena y sus aliados votaron a favor, y PAN, PRI y MC en contra. Dos emecistas, Eduardo Gaona y Miguel Ángel Sánchez Rivera, se separaron de su bancada y apoyaron la reforma. Ayer ya habían roto con su grupo al abstenerse en la Ley Federal de Derechos. El dictamen llega ahora al Senado.

La sesión se reanudó esta mañana, después del receso que el pleno declaró anoche. Se anotaron menos de 30 legisladores, que subieron a tribuna para dar sus discursos. El pleno no discutió ninguna reserva.

El priista Jericó Abramo Masso reconoció algunos cambios de Hacienda. Por ejemplo, el Régimen Simplificado de Confianza (Resico) sube de 3.5 a 5 millones de pesos el límite anual de ingresos para personas físicas. Para las empresas, el límite pasa de 35 a 50 millones.

Aun así, Abramo criticó que los grandes contribuyentes deduzcan 96.7 por ciento en lugar de 100, tengan o no utilidades. A su juicio, un empresario pensará dos veces si arriesga su dinero en maquinaria, nuevas líneas de producción y más personal, si pierde parte de esas deducciones.

El coahuilense añadió que subir de 900 mil a un millón de pesos el umbral libre de ISR para el sector primario no basta. Según él, agricultores y ganaderos arriesgan su capital y esa medida no compensa ese riesgo.

La panista Julia Licet Jiménez Angulo coincidió con él. Para ella, limitar las deducciones daña la competitividad. Pidió no confundir el combate a la evasión con un castigo a quienes cumplen con la ley. Advirtió que, con menos recursos, las empresas tendrán menos capacidad para crecer, contratar y mejorar salarios.

Del lado de Morena, Eduardo Castillo López defendió el dictamen. Acusó a la oposición de estar con los ricos y no con los pobres. Dijo que la reforma crea un sistema fiscal eficiente, reconoce el crecimiento de los pequeños negocios con el Resico y cierra espacios a la planeación fiscal abusiva.

En su discurso, Castillo confundió dos veces los términos del proceso legislativo. Agradeció el “dictamen” que manda la Presidenta, cuando Sheinbaum envió una iniciativa.

La petista Maribel Martínez Ruiz negó que los controles afecten a las empresas. Afirmó que la reforma no castiga la inversión productiva y solo pide que paguen más quienes ganan más. “Eso se llama justicia fiscal”, dijo. Acusó a la oposición de preocuparse solo porque sus amigos puedan evadir impuestos.

Martínez Ruiz aseguró que la iniciativa termina con los privilegios fiscales. Según ella, también aumenta la recaudación, reduce la elusión y da facilidades a los pequeños contribuyentes.

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