Autor: Los Reporteros Mx

  • ​Entre el Mandato Institucional y el Corazón de la Militancia

    ​Entre el Mandato Institucional y el Corazón de la Militancia

    El reciente Congreso Nacional de Morena ha definido la arquitectura y trazado la hoja de ruta para la etapa de profundización que nos aguarda. Los reacomodos estratégicos al más alto nivel responden a una lógica de continuidad que exige una operatividad probada. En este escenario, la posición de Ariadna Montiel responde a una lógica de fortalecimiento territorial. Su labor representa el reconocimiento a una forma de hacer política que regresa a la organización primaria del movimiento: esa estructura que se construye casa por casa y que ha permitido que el engranaje del Estado mantenga una cercanía genuina con la gente. Es la validación de que el trabajo a ras de suelo y el mando institucional son, en nuestra realidad política, las dos caras de la misma moneda sobre la cual descansa la continuidad de nuestro proyecto de nación.

    ​Sin embargo, para que esta maquinaria institucional mantenga su vigor, es indispensable alimentar los procesos de democracia interna que fortalecen la legitimidad de todas las voces. La lucha democratizadora al interior de un partido no es un síntoma de división, sino el ejercicio necesario para garantizar que la inserción de nuevos cuadros y liderazgos responda a un reconocimiento genuino del trabajo realizado. En la política de altura, la presencia en los espacios de decisión debe ser el resultado natural de una militancia que aporta solvencia ética y resultados tangibles.

    ​Acompañando esta solidez estructural, el pulso de la militancia se hace presente a través de ejercicios de reflexión necesarios. El pronunciamiento reciente “Giro a la Izquierda”, presentado por el compañero Eduardo Cervantes, adquiere una dimensión constructiva y debe leerse como un diálogo necesario entre militantes que buscan preservar la mística fundacional. Sus planteamientos sobre la formación política y la mística del servicio público aportan una visión que nutre nuestra democracia interna, enriqueciendo el debate y asegurando que los incentivos colectivos sigan siendo la brújula que guía nuestra organización, en perfecto equilibrio con la operatividad técnica.

    ​Bajo la óptica del “Príncipe Colectivo” de Antonio Gramsci, la salud de un movimiento radica en su capacidad de síntesis orgánica. Las definiciones internas deben ser el reflejo de una militancia viva y activa, donde la representación no sea un dictado fortuito, sino el resultado de un arraigo real en el territorio. En este sentido, la democratización del partido se fortalece cuando los cauces institucionales permiten que el mérito y la lealtad al proyecto sean los que guíen nuestro crecimiento.

    ​Esta visión de un movimiento cohesionado es la que permite que, en el ejercicio del gobierno, la autoridad moral se traduzca en bienestar para todas y todos. La Ciudad de México es el ejemplo más nítido de este principio: el gobierno que encabeza Clara Brugada demuestra que es posible ejercer una administración con visión universal —gobernando para cada habitante de esta capital— sin desdibujar los principios de justicia social que nos dieron origen. Su legitimidad política es innegable precisamente por su arraigo en las luchas populares. De cara a las definiciones que se avecinan, el reconocimiento natural a liderazgos con ese peso específico será fundamental para asegurar que los procesos de consulta y encuestas reflejen fielmente el sentir de una militancia que busca ser representada por perfiles con solvencia ética y grandes resultados.

    ​Al final, el territorio sigue siendo el gran validador. El reto será reconocer la madurez de una militancia que no solo acompaña, sino que propone y construye sus propios espacios de representación. El éxito de nuestro proyecto dependerá de nuestra capacidad para integrar todas las visiones, garantizando que quienes han sostenido la esperanza con honestidad y fiereza en cada rincón de nuestra ciudad y nuestro país, encuentren en el partido un espacio de participación legítimo y natural para fortalecer la estructura desde adentro.

  • 5 de mayo: cuando México derrotó a un imperio (y por qué no debemos olvidarlo)

    5 de mayo: cuando México derrotó a un imperio (y por qué no debemos olvidarlo)

    Cada 5 de mayo no celebramos una efeméride vacía ni un acto folclórico reducido a desfiles escolares y militares. Recordamos una lección histórica que incomoda a los poderosos: México, con recursos limitados pero con dignidad intacta, fue capaz de derrotar al ejército más poderoso del mundo. La Batalla de Puebla no solo fue una victoria militar; fue un golpe directo al corazón del imperialismo.

    En 1862, el ejército francés —sí, el mismo que presumía ser invencible en Europa— llegó a tierras mexicanas con la arrogancia típica de los imperios. Bajo el mando de Ignacio Zaragoza, un ejército compuesto en gran medida por campesinos, indígenas y ciudadanos comunes resistió y venció. No era solo una batalla por territorio: era una lucha por la soberanía, por el derecho de un país a decidir su destino sin imposiciones extranjeras.

    Aquella victoria no terminó la intervención, pero marcó el inicio de una resistencia que años después lograría lo impensable: expulsar definitivamente al invasor. El imperio francés, que pretendía instaurar una monarquía a modo en México, terminó derrotado por un pueblo que nunca aceptó la subordinación.

    Hoy, más de 160 años después, el eco de Puebla sigue resonando. Por que aunque las formas cambian, las intenciones imperiales persisten. La injerencia extranjera no siempre llega en forma de ejércitos; ahora se disfraza de “cooperación”, de “inteligencia compartida” o de acusaciones mediáticas que buscan desestabilizar.

    Ahí están los reportes recientes sobre operaciones encubiertas de la CIA en Chihuahua, actuando en coordinación con autoridades locales, pero al margen de la soberanía nacional y la constitución. Ahí están también las filtraciones y señalamientos contra funcionarios de Sinaloa, muchas veces sin pruebas concluyentes, pero con un claro impacto político y mediático. ¿Casualidad? Difícil creerlo.

    Estados Unidos ha perfeccionado una forma de intervención menos visible, pero igual de peligrosa. No necesita invadir con tropas cuando puede influir con agencias, presionar con narrativas o condicionar con acuerdos y aranceles.

    Por eso, recordar la Batalla de Puebla no es un acto nostálgico: es un acto político. Nos obliga a preguntarnos si hoy estamos defendiendo la soberanía con la misma firmeza que aquellos soldados que, con fusiles precarios, enfrentaron a un imperio. Nos confronta con la realidad de que la independencia no es un estado permanente, sino una lucha constante.

    México ya demostró que puede derrotar imperios. Lo hizo cuando parecía imposible. Lo hizo cuando todo estaba en contra. Y lo volvió a hacer al expulsar a los invasores años después.

    Hoy, la batalla no se libra en los fuertes de Loreto y Guadalupe, pero sigue en pie. Está en la defensa del territorio, en la autonomía de las decisiones políticas, en la resistencia frente a cualquier forma de injerencia extranjera.

    Porque si algo nos enseñó Puebla es esto: los imperios no son invencibles. Y los pueblos que defienden su soberanía, tampoco.

  • Zunzunegui y los youtuberos que se volvieron mercenarios

    Zunzunegui y los youtuberos que se volvieron mercenarios

    La derecha ahora tiene un profundo interés por imponer una narrativa que le limpie la cara a los españoles de la supuesta “Conquista” en México y les ha gustado la versión inventada por el comunicólogo (que no historiador) Juan Miguel Zunzunegui. El matraquero de Ricardo Salinas Pliego ahora es financiado por la derecha española y el conservadurismo en México abriéndole todos los micrófonos y colocándolo como producto chatarra en todas las ferias y festivales de libro, musicales y conferencias magistrales, así, al estilo Milei en Argentina haciendo de un Don Nadie un Rock Star.

    Como al Tío Richie no le funcionó su fiasco de videograbaciones de la “Revolución de la Libertad”, entonces ha optado por mandar a Zunzunegui a “BBVA Aprendemos juntos México”, al podcast de Marco Antonio Regil y hasta con el clasista de Franco Escamilla. Pero la lista de espacios mercenarios no termina ahí, también lo han enviado con supuestos “influencers” que hablan estupideces y/o se creen genios por usar ChatGPT como en el caso de Adrián Marcelo, o los “Chicos Tec – Whitexican” como Roberto Martínez, Farid Dieck, o los hermanos Mateus y Diego Ruzzarin.

    Salinas Pliego ha encontrado en las redes sociales un espacio altamente corrompible por el cual con su dinero pueda crear una narrativa golpista, de esa manera, un youtubero con millones de seguidores como Lusito Comunica puede crear contenidos “buena ondita” y de la noche a la mañana convertirse en especialista en refinerías o en comercio internacional hablando idioteces con un sesgo favorable para la oposición en México. Hay que tener cuidado con esta doble cara de los personajes famosos supuestamente apolíticos o “neutrales” que suelen ser los peores y los que más daño hacen a la población, la confunden y desorientan y cumplen con su objetivo de la desinformación o la construcción virtual del caos. 

    Recuerdo claramente cuando ocupaban la televisión y le preguntaban a Andrea Legarreta sobre economía y salía diciendo sandeces lavándole la cara a Peña Nieto sobre la devaluación del peso o el alza de los precios de la gasolina, ahora al Tío Richie le atraen más las redes sociales y ahí es cuando sale la mercenaria Eva María Beristain o Julio Cesar Fuentes Cruz “Yulay” que se hacen pasar por creadores de contenido social cuando en realidad cuando han pasado tragedias en el país como temblores, huracanes o inundaciones como en Acapulco y Veracruz salen como Santa Fe Klan golpeteando al gobierno con una clara miopía y sesgo conservador y de derecha. 

    Vendidos al mejor postor, en el mismo cajón está el Oso Trava, el Master Muñoz y Jorge Carrillo de Albornoz Torres “Jordi Wild”, por citar sólo algunos. Sin duda Zunzunegui es el ejemplo de lo que puede hacer la derecha y el conservadurismo con las redes sociales y con youtuberos mercenarios sin valores y sin principios, sin duda, el pueblo ha de estar más vigilante frente a estos lobos con piel de oveja.

  • Craig Venter: cuando el ADN dejó de ser ciencia y se volvió poder

    Craig Venter: cuando el ADN dejó de ser ciencia y se volvió poder

    En estos días se confirmó la muerte de Craig Venter en Estados Unidos, y con ello se abre una discusión que va mucho más allá de la despedida de un científico. No se trata solo del cierre de una trayectoria brillante, sino del inicio de una nueva etapa en la que la vida misma comienza a entenderse también como un campo de disputa. Venter no solo investigó el ADN, cambió la forma en que lo vemos: dejó de ser algo que se estudia en laboratorios y comenzó a entenderse, además, como información que puede leerse, almacenarse y usarse.

    Para dimensionarlo en términos simples: el genoma humano es el conjunto completo de instrucciones que hacen posible la vida. Algo así como el manual con el que se construye y funciona el cuerpo. Cuando ese “manual” fue leído por primera vez a inicios de los años dos mil, la humanidad dio un salto histórico. Por primera vez nos vimos a nosotros mismos con un nivel de detalle que antes era impensable. Pero ese logro no solo amplió el conocimiento, también cambió la lógica de la ciencia.

    Y ahí es donde aparece Venter como figura clave. Mientras el proyecto público avanzaba paso a paso, él apostó por acelerar el proceso con un método más rápido, aunque en su momento fuera visto como arriesgado. La idea era sencilla de explicar: en lugar de leer el ADN de forma ordenada, lo fragmentó en millones de piezas y después reconstruyó el rompecabezas con ayuda de computadoras. Ese cambio convirtió la velocidad en un factor decisivo. La ciencia dejó de ser solo precisión y se volvió también capacidad de ejecución.

    Esa decisión abrió otro frente igual de importante: la relación entre lo público y lo privado. Hasta entonces, la ciencia de gran escala era principalmente financiada por gobiernos. Venter tensó ese esquema al llevar la investigación al terreno empresarial. No fue una guerra como muchas veces se cuenta, fue algo más complejo: competencia, sí, pero también colaboración. El proyecto público aportó mapas y orden; el privado aportó velocidad y volumen de datos. El resultado fue conjunto, pero las reglas cambiaron para siempre.

    A partir de ese momento, el ADN dejó de ser solo biología para convertirse también en información. Y esto es clave explicarlo bien: si algo es información, se puede copiar, analizar, almacenar y utilizar. Eso transformó por completo el panorama. La vida dejó de ser únicamente un fenómeno natural y comenzó a verse también como un recurso con valor científico, tecnológico y, en ciertos casos, económico. Así se consolidó una industria global alrededor de los datos genéticos.

    El siguiente paso fue todavía más disruptivo. Si el ADN puede leerse como información, también puede escribirse. Es decir, no solo entender la vida, sino intervenir en ella. Venter y su equipo lograron crear una célula controlada por un genoma construido en laboratorio. Dicho en palabras simples: demostraron que es posible diseñar instrucciones biológicas desde una computadora y hacer que funcionen dentro de un organismo. Con eso, la biología dejó de ser solo ciencia y se acercó a la ingeniería.

    Este punto es el que hoy debería preocuparnos y ocuparnos. Porque el debate ya no es solo científico, es también político. ¿Quién controla esos datos? ¿Quién decide cómo se usan? ¿Quién puede acceder a sus beneficios? No es lo mismo que el conocimiento genético esté abierto para investigación pública, que concentrado en empresas o potencias tecnológicas. Ahí se juega una nueva forma de poder.

    La muerte de Craig Venter no marca el final de una era científica, sino el inicio de una disputa por el control de la vida misma. Su legado demuestra que el genoma humano no fue solo un descubrimiento, sino el punto de partida de una transformación profunda: el ADN dejó de ser únicamente biología y se convirtió también en información y en recurso. Hoy, la verdadera pregunta ya no es si podemos entender la vida, sino quién decide cómo usarla, quién accede a sus beneficios y bajo qué reglas se define su futuro. En esa respuesta podría estar en juego no solo el rumbo de la ciencia, sino el equilibrio político, económico y social del siglo XXI.

  • Llámenme Mike Flowers

    Llámenme Mike Flowers

    Como en la preprimaria, el gobernador de Nuevo León se esfuerza por ser el primero en todo, lo es en estulticia política también, donde su alumno, el secretario general de gobierno, se ganó a pulso ese lugar, tanto que mueve a risa.

    El secretario general de gobierno Miguel Ángel Flores Serna, autodenominado Mike Flowers, exige una explicación de Tatiana Clouthier sobre la responsabilidad y posible complicidad con Rubén Rocha Moya, por el simple hecho de haber nacido también en Sinaloa.

    Mike asegura que la acusación de Estados Unidos debe tomarse en serio, tomando en cuenta laos señalamientos del Departamento de Justicia como totalmente ciertos, aunque carezcan de pruebas.

    La falta de imaginación, por decir lo menos, de los emecistas raya en el absurdo. La falta de experiencia política y el exceso de improvisación caracteriza a los miembros de Movimiento Ciudadano salta a la vista. Queren hacer una política joven y desconocen la vieja política, tanto que la repiten por ignorancia.

    El caso de Mike es muy clara su despersonalización que es la condición para entrar al mundo del malinchismo, donde el chamaco considera, al igual que su jefe, una injusticia biológica haber nacido de este lado de la frontera.
    Pero su corazón y alma, están con Estados Unidos, y sus presidentes.

    Movimiento Ciudadano está desesperado porque vive su peor momento, precisamente en Nuevo León, donde el gobernador, que quiere ser el primero en todo, también ha ganado el primer lugar en corrupción al ser descubierto desviando recursos por más de mil millones de pesos al despacho familiar Firma Jurídica y Fiscal, para captar recursos públicos.

    La pueril advertencia de Mike sobre la fantasiosa complicidad de la supuesta responsabilidad de Rubén Rocha Moya, inicia un proceso de guerra sucia muy similar a la que tuvo por objetivo desestabilizar la campaña electoral de Rocío Nahle. Argumentar que no nació en Nuevo León, sino en Sinaloa como consigna de campaña.

    Pero Movimiento Ciudadano sí puede proponer a Luis Donaldo Colosio como candidato a gobernador, a pesar de que nació en Sonora, o convertirse en candidato a la gubernatura de esa entidad, aunque no haya vivido en ella los últimos 32 años.

    La guerra con balas de salva de la oposición emecista raya en el absurdo, su tarea ahora consiste en magnificar, en los medios a su alcance todo lo que de malo sucede en el gobierno. Y los difunden como si buscaran la perfección en el gobernó federal, de la cual ellos estuvieron más lejos que el actual régimen.

    El huachicol donde culpan al expresidente, los nexos con el crimen organizado, el desvío de fondos, el nepotismo, que se ha reconocido, investigado y castigado, es para ellos el mayor reclamo, cuando en su momento, eran incapaces de sancionar a sus correligionarios a pesar de las enormes cantidades de dinero que robaron, quienes dice que sí saben gobernar.

    La admiración, dependencia y sumisión que muestran personajes como Mike Flowers, Samuel, Luis Donaldo y la exigencia de actuar en consecuencia a los mandatos de Estados Unidos añade a la larga lista de deficiencias la traición a la patria, que para ellos no es delito, ni pecado ni falta administrativa sino una conducta congruente con su condicionamiento que desde la más tierna infancia les inculcaron sus padres.

  • Envejecer

    Envejecer

    Sin ánimo de deprimir a nadie y en cambio sí con toda la intención de hacer conciencia, enseguida apunto qué debemos entender por envejecimiento, según el glosario que integra el documento conceptual de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México 2024:

    Proceso natural, continuo e irreversible de cambios biopsicosociales que ocurren a lo largo de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, caracterizado por una acumulación de daño celular que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales.

    Apostillemos… Envejecer es un proceso que ocurre por sí mismo, como parte del funcionamiento normal de la vida o del mundo, sin necesidad de intervención externa. Es algo “que simplemente sigue su curso porque así está determinado por naturaleza. Es continuo porque no ocurre en saltos ni en momentos aislados ni a resultas de eventos específicos, sino que avanza todo el tiempo, día tras día. Desde que nacemos, el cuerpo está cambiando constantemente: crecemos, maduramos y luego, poco a poco, nuestras funciones van disminuyendo. No hay pausas en ese proceso, aunque no lo notemos. Es irreversible porque esos cambios no pueden deshacerse. Puedes mejorar tu salud, retrasar ciertos efectos o compensarlos (con ejercicio, buena alimentación, medicina), pero no puedes regresar el organismo al estado biológico de una etapa anterior. Es como una vela que se consume: puedes hacer que dure más, pero no puedes devolverle la cera que ya se quemó.

    El envejecimiento se presenta como una serie de cambios biopsicosociales porque no afecta nada más al cuerpo, sino a tres dimensiones que están íntimamente conectadas: el organismo cambia (crecimiento, maduración, desgaste de órganos y células), pero también evolucionan la memoria, las emociones, la forma de pensar y de afrontar la vida. De igual modo, a lo largo del tiempo, cambian los roles y relaciones (ser estudiante, trabajador, padre/madre, jubilado, cuidar y ser cuidado, etc.) de cada persona. Y todos esos cambios suceden todo el tiempo, desde el nacimiento hasta la muerte, porque no empiezan en la vejez: desde que nacemos ya estamos en un proceso de transformación constante. Lo que cambia es el tipo de transformación: al inicio predominan el crecimiento y desarrollo; después, el mantenimiento; y más adelante, el declive gradual. Las células que nos integran trabajan, se dividen y se reponen y reparan constantemente. Pero ese trabajo continuo va dejando pequeñas fallas: daños en el ADN, desgaste en sus estructuras y la capacidad de corregir errores se va desgastando. Con el tiempo, esos daños se acumulan porque el sistema ya no logra repararlos con eficacia. Esa acumulación va afectando cómo funcionan los tejidos y órganos. Por eso, de manera gradual, el cuerpo y la mente pierden parte de su capacidad para responder, adaptarse y mantenerse en equilibrio.

    ¿Y qué tanto cambiamos? ¿Qué tanto queda de lo que fuimos, de lo que hemos sido, conforme vamos envejeciendo? Se estima que al nacer en un ser humano hay del orden de decenas de miles de millones de células (≈10¹⁰), aproximadamente dos billones de células, y que y hacia los 80 años el cuerpo tiene alrededor de 30–40 billones de células. El aumento con la edad se debe al crecimiento en tamaño y número de células (por ejemplo, músculo, grasa, tejido conectivo, etc.). Ahora, ¿algunas de esas células duraron vivas a lo largo de toda la vida o todas se renovaron? ¿algunas de esas células duraron vivas a lo largo de toda la vida o todas se renovaron? La mayoría gran de nuestras células (piel, sangre, intestino, hígado, etc.) se renueva constantemente. Pero no todas se renuevan: neuronas, células del cristalino, miocardiocitos y células del oído interno son ejemplos de células que pueden durar toda la vida (desde el nacimiento o incluso desde el desarrollo fetal). ¿Qué tantas permanecen? Científicamente, se estima que entre el 1% y el 4% de las células del recién nacido siguen vivas en la vejez. La mayoría de los biólogos aceptan que el porcentaje es inferior al 5%, siendo las neuronas las principales protagonistas de esa longevidad celular.

    Lo anterior resulta fascinante, porque si algo tiene que ver nuestra identidad con nuestra dimensión biológica, descansaría entonces en ese no más de 5% de células, el soporte material de la continuidad. Claro, hay otra respuesta: quienes tienen la fortuna de llegar a la vejez, en realidad han sido muchas versiones de sí mismos.

  • Extraños enemigos

    Extraños enemigos

    Desde los primeros días de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien tomó el poder en diciembre de 2018, se han venido dando distintas protestas contra el nuevo régimen, utilizando casi como si de un manual prediseñado se tratara, los mismos argumentos que se llegaron a utilizar contra distintos líderes de izquierda a lo largo de la historia reciente.

    Me tocó vivir muy de cerca el movimiento FRENAAA, que dentro de su enrevesado acrónimo decía ser un “movimiento anti AMLO”.

    Era sumamente difícil tomarlos en serio, empezando por su histriónico líder, el manipulador y contradictorio empresario regio Gilberto Lozano, quien ya llevaba desde 2015 haciendo videos contra Peña Nieto y enarbolaba las banderas del poder de los ciudadanos y que los políticos “son nuestros empleados”. Las traiciones a sus propios adeptos hicieron que su movimiento se diluyera. Aunque el odio hacia el régimen de la 4T no ha hecho más que crecer y volverse más rancio dentro de los sectores reaccionarios.

    En uno de los fallos de marketing más caros y ridículos de la historia, postularon a Xóchitl Gálvez en 2024 y a ella misma la hicieron creer que su personalidad disruptiva sería suficiente para embaucar al grueso del electorado para volver a votar por la derecha. Durante su campaña, prometía la privatización de las paraestatales y se burlaba del concepto de soberanía, que fue cultivado y reacuñado durante el mandato de AMLO.

    La actual consigna de la derecha, y que se nota más descarada en facciones como el PAN o Salinas Pliego (de las cuales Lilly Téllez es el vértice), es recurrir a llamar la atención del gobierno estadounidense para buscar una intervención que deponga al gobierno de Morena, legítimamente elegido por el pueblo.

    En 2023, la politóloga española Arantxa Tirado publicó su libro El lawfare: Golpes de Estado en nombre de la ley. Ya desde entonces daba cuenta de cómo los poderes fácticos, encabezados por el gobierno estadounidense, sin importar si era demócrata o republicano, retorcían la ley a su gusto para golpear a los gobiernos de izquierda. Explicaba también cómo, cuando las redes hicieron ya inoperantes las campañas negras de propaganda contra gobiernos como el de Hugo Chávez, de la nada aparecían acusaciones de nexos con el narcotráfico, lo cual, en el imaginario colectivo suele surtir efecto para lograr el repudio generalizado de cualquier figura pública.

    Otro título clave para entender la dinámica que se vive actualmente es Los cárteles no existen. Se trata de un profundo trabajo de investigación publicado en 2018 por el periodista mexicano Osvaldo Zavala. Con base en testimonios de agentes estadounidenses antinarcóticos, así como de muchos otros informantes y pesquisas en documentos, Zavala prueba su hipótesis de que los cárteles, así como muchos movimientos terroristas o contrainsurgentes alrededor del mundo, son una creación del propio EEUU, el Estado corruptor por excelencia, que, sin embargo, goza de inmunidad ante el mundo en general, por todos los intereses involucrados, así como en el imaginario colectivo, gracias a su perenne inversión en propaganda para asentar como verdad histórica la versión de que ellos son los buenos.

    La derecha mexicana actual no supera el hecho de que uno de sus integrantes, antes promocionado como una especie de prócer combatiente del crimen, esté refundido precisamente por narcotráfico en una cárcel gringa. Y, aprovechando la coyuntura actual, es decir; la presencia de uno de los seres humanos más aberrantes que han ocupado la oficina oval, no paran de hacer cabildeos de todo tipo, incluyendo las ridículas entrevistas de Fox News, para clamar por la tan anhelada intervención.

    Maru Campos ya dio cínicamente un paso que los tiene muy orgullosos. Y los más sensatos esperamos que enfrente la ley, por el bien de nuestra soberanía y para sentar precedente. Y si Rocha Moya debe algo, que se dirima en las investigaciones, primero de la fiscalía mexicana. El que nada debe, nada teme.

    El “extraño enemigo” contra el cual nos arengaba el himno nacional, tal vez no sea tan extraño. Los vendepatrias están a la orden del día, y a lo mejor saben que tienen hasta las intermedias de noviembre para lograr algo. Sigamos muy atentos.

  • La papa caliente

    La papa caliente

    México vuelve a estar en el centro de una tensión internacional que, lejos de ser nueva, hoy simplemente ha sido expuesta con mayor intensidad. Las recientes acusaciones provenientes de agencias del gobierno de los Estados Unidos en materia de narcotráfico y seguridad no descubren un problema reciente: ponen sobre la mesa una realidad que por años ha existido y que distintos gobiernos enfrentaron con resultados diversos.

    Medios nacionales como Reforma, El Universal y Milenio han documentado durante décadas la evolución de la violencia en México, evidenciando que se trata de un fenómeno estructural, no coyuntural. Las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reflejan incrementos importantes en distintos periodos, particularmente desde años previos a la actual administración, lo que confirma que el problema tiene raíces profundas.

    Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se adoptó una estrategia distinta: priorizar la vida, contener la violencia y evitar confrontaciones que pudieran escalar en tragedias mayores. Esta visión partió de una premisa clara: ningún gobierno puede construir paz sobre montañas de muertos. Más allá del debate político, esta postura representó un cambio de paradigma frente a modelos anteriores centrados en la confrontación directa.

    Hoy, bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, se enfrenta una etapa particularmente compleja: contener una inercia acumulada por años, estabilizar regiones con alta presión criminal y, al mismo tiempo, mantener el equilibrio político en un entorno nacional e internacional altamente sensible. No es un escenario sencillo. Sin embargo, es claro que se está haciendo el mayor esfuerzo posible por contener esta ola de violencia y el desajuste político que la rodea, apostando por la coordinación institucional, la inteligencia y la continuidad de una estrategia que privilegia la estabilidad social.

    Sería simplista atribuir la seguridad del país a una sola administración. México es una federación compleja, donde la responsabilidad recae también en gobiernos estatales y municipales, con realidades, capacidades y, en muchos casos, visiones políticas distintas. Esta fragmentación institucional ha sido señalada por organismos como México Evalúa como uno de los principales retos para lograr resultados homogéneos en seguridad.

    A esto se suma un fenómeno recurrente: el incremento de la violencia en periodos electorales. Estudios de Integralia Consultores han identificado patrones donde la disputa territorial y política coincide con repuntes en homicidios y agresiones, lo que abre cuestionamientos sobre intereses que van más allá de lo estrictamente criminal.

    Hoy, además, enfrentamos una realidad social compleja: en diversas regiones del país, actores vinculados al crimen han logrado infiltrarse en dinámicas económicas y sociales, normalizando su presencia en espacios públicos y actividades empresariales. Reportajes de medios como Proceso han documentado este fenómeno, que refleja no solo un problema de seguridad, sino también un desafío cultural.

    En este contexto, los señalamientos recientes incluido el caso del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya deben analizarse con responsabilidad. México es un país de instituciones, y cualquier acusación, nacional o internacional, debe resolverse conforme a derecho, con pruebas, procesos claros y respeto absoluto al debido proceso.

    Es fundamental entender que la cooperación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad es necesaria, pero también lo es el respeto a la soberanía. Las decisiones internas no pueden responder a presiones externas, sino a la aplicación firme de la ley.

    México no parte de cero. Se han sentado bases importantes para una transformación en materia social, económica y de seguridad. Pero el reto sigue siendo enorme y exige continuidad, coordinación y responsabilidad compartida.

    La “papa caliente” no es de un solo actor. Es de todos: de las instituciones, de los distintos niveles de gobierno y de una sociedad que debe rechazar la normalización de la violencia.

    Porque la paz no es solo la ausencia de guerra. Es la presencia de justicia.

  • Entregar hasta lo que no se pueda entregar

    Entregar hasta lo que no se pueda entregar

    Ya lo decía Don Enrique Peña Nieto; “no hay chile que les embone”. Resulta que es entreguista y condenable —porque viola algunas leyes como la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional— que Maru Campos, estoica y patriótica gobernadora PANista del Estado de Chihuahua, deje la seguridad de su estado en manos de la CIA y otras agencias del gobierno de los Estados Unidos, reconociendo, como reconocidamente se reconoce, su incapacidad para garantizar la seguridad de los chihuahuenses, ¿que van a decir después? ¿Qué está mal querer vivir en un mejor lugar, en el estado 52 de los Estados Unidos?

    El Gobierno de Chihuahua, liderado por la falta de liderazgo de Maru Campos, quien ha decidido gobernar entregando el gobierno a autoridades extranjeras, combate al crimen organizado, le moleste a quien le moleste, sólo que no es el Gobierno de Chihuahua quien lo combate, es la CIA.

    Y eso debería ser motivo suficiente para que estemos orgullosos, como lo está Ricky Riquín Canallín, del entreguismo de su no entreguista gobernadora. Si su actuar viola la ley, modifiquemos la ley, ¿qué digo modifiquemos? Deroguemos la ley. Habrá quienes cuestionen que se destine un piso completo de la Torre Centinela, el centro de seguridad más moderno de Chihuahua, a personal de la DEA, FBI y CIA para que opere en Chihuahua. No entienden que no hay mayor seguridad que doblar las manos, claudicar y ponerse de pechito para que hagan con uno lo que se les antoje, no entienden que sin sumisión no hay seguridad, que soberanía y libertad caminan de la mano con incertidumbre e inseguridad, no entienden que no tiene caso aferrarnos a ser una nación independiente cuando podemos, de la noche a la mañana, ¡pertenecer al primer mundo! El sueño de todo mexicano de bien que sueña con preservar sus privilegios sacrificando al resto del país.

    Entrados en gastos

    Lamentablemente, no todo es aplaudible en el actuar del Gobierno de Chihuahua que simula que es gobierno. Resulta condenable que Maru y compañía vistieran, con uniformes de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua, a los agentes de la CIA y les pidieran que se cubrieran el rostro para parecer autoridades locales, ¿de qué se trata? ¿Cuál era la necesidad de humillar a los héroes intervencionistas y hacerlos pasar por policías mexicanos? ¿Queremos ser primer mundo o no? ¿Somos súbditos orgullosos del imperio o payasos? Estamos buenos para pedir al gobierno de Estados Unidos que intervenga en asuntos nacionales, dejando a Trump —con cuatro agentes menos— a la merced de un psicópata que destrozó dos juegos de vajillas y cinco servilletas, en la cena de Corresponsales de la Casa Blanca, pero no estamos buenos para presumir abiertamente que la CIA opera en territorio nacional, así no se puede, ¿por qué avergonzarse de ser una vergüenza?

    • Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.
  • Acceso y derecho a la justicia I

    Acceso y derecho a la justicia I

    La primera parte del décimo punto en la Cartilla de Derechos de las Mujeres habla de las mujeres y nuestro derecho a acceder a la justicia. Dice textualmente: “¿Sabías que las mujeres tenemos derecho a acceder a la justicia con perspectiva de género, es decir, que se considere nuestras necesidades y experiencias propias?

    La justicia implica que las autoridades cumplan con las obligaciones que las leyes establecen para que las mujeres podamos acceder a la justicia en condiciones de igualdad. 

    Los servicios que prestan las autoridades siempre deben ser gratuitos, seguros, fáciles de encontrar, estar cerca de tu hogar y los procedimientos para acceder a tus derechos, deben ser sencillos y rápidos.

    Las autoridades que te brindan los servicios para acceder a la justicia deben ser personas capacitadas para atenderte, conocer las leyes aplicables y buscar en todo momento que tus derechos se cumplan. Queremos recordarte que es importante que en todo momento te sientas respetada y no te hagan sentir mal, ni culpable o vulnerable.

    El acceso a la justicia es un derecho que debe garantizarse cuando somos víctimas de un delito, pero también es el mecanismo para que se nos garanticen todos nuestros derechos. 

    Por ejemplo, si fuiste víctima de un delito, la policía y los ministerios públicos deben actuar oportunamente, brindarte protección, atenderte de forma respetuosa y en condiciones dignas; que tu denuncia sea investigada por las autoridades y que el o los responsables sean llevados ante los tribunales, para que así, las personas juzgadoras te garanticen el acceso a la justicia”.