Categoría: Opinión

  • El verdadero periodismo y la verdad en tiempos de ruido

    El verdadero periodismo y la verdad en tiempos de ruido

    En los últimos días, la opinión pública ha sido testigo de un nuevo episodio que pone sobre la mesa una discusión fundamental: ¿qué es el verdadero periodismo y quién está diciendo la verdad?

    El caso del periodista Manuel Pedrero y la diputada Tania Larios ha escalado más allá de un intercambio de posturas, convirtiéndose en un ejemplo claro de cómo, en medio de los llamados “dimes y diretes”, las pruebas y el rigor informativo deben ser el eje central del debate público.

    Más allá de simpatías o posturas políticas, lo relevante es que cuando el periodismo se ejerce con responsabilidad, sustento y evidencia, inevitablemente incomoda.

    El reciente reconocimiento otorgado a Pedrero por una de las agencias periodísticas más prestigiosas del país no solo valida su trabajo, sino que envía un mensaje más amplio: el periodismo que investiga, contrasta y publica con sustento sigue teniendo valor. Y más aún, sigue siendo necesario.

    El verdadero periodismo no responde a intereses políticos ni económicos. No es un instrumento de propaganda ni un negocio de conveniencia. Es, ante todo, un ejercicio de responsabilidad social. Decir la verdad aunque incomode es su esencia.

    Sin embargo, este ideal convive hoy con una realidad más compleja. La proliferación de desinformación, rumores y narrativas sin sustento ha contaminado el ecosistema mediático. Ejemplo de ello son versiones que circulan sin evidencia, como supuestos acuerdos políticos de alto nivel que, sin pruebas, buscan generar incertidumbre y desestabilizar a la opinión pública.

    En un contexto preelectoral, este fenómeno se intensifica. Las noticias falsas, los rumores y las filtraciones sin verificación se vuelven herramientas de manipulación. Se construyen narrativas que apelan más a la emoción que a los hechos, y que encuentran eco en una audiencia cada vez más saturada de información.

    Por ello, hoy más que nunca, el papel del periodismo serio es fundamental. No solo para informar, sino para filtrar, contextualizar y dar sentido a los hechos. La sociedad requiere medios que no amplifiquen el ruido, sino que lo ordenen.

    México atraviesa, además, un momento complejo en materia de seguridad. Las decisiones gubernamentales en este ámbito, acertadas o no, requieren análisis profundo, no especulación. La lucha contra estructuras criminales no es sencilla: implica estrategia, inteligencia y, sobre todo, responsabilidad institucional. Las reacciones pueden ser intensas, como sucede cuando se altera un sistema que durante años operó con cierto equilibrio, aunque fuera ilegal.

    En paralelo, existe otra realidad que pocas veces se aborda con suficiente profundidad: la contradicción social frente al fenómeno de las adicciones y el crimen. Mientras por un lado se promueven esfuerzos de rehabilitación, por otro persisten redes económicas que se benefician directa o indirectamente de estas problemáticas. Esta dualidad refleja un desafío estructural que va más allá del ámbito gubernamental.

    México no sólo necesita mejores políticas públicas; necesita también una transformación en la forma en que entendemos la legalidad, la responsabilidad social y la ética, tanto en el sector público como en el privado.

    El periodismo tiene un papel central en ese proceso. No como juez, sino como espejo. Un espejo que incomoda, que cuestiona, pero que también orienta.

    Ojalá que el periodismo en México continúe avanzando hacia ese ideal: uno donde la verdad no sea negociable, donde la evidencia prevalezca sobre la opinión, y donde informar con rigor sea la regla, no la excepción.

    Porque al final, en medio del ruido, la verdad sigue siendo el activo más valioso

  • La muina de la derecha

    La muina de la derecha

    A los medios nunca les pareció una noticia importante los actos de corrupción hasta que fueron los funcionarios de la 4T, quienes las perpetraban. Anteriormente, a pesar de que eran más continuas y de cantidades superiores simplemente se escondían en los rincones de los medios o no se publicaban, a veces, incluso se justificaban.

    Ahora, dichas noticias cobran espacios destacados como si desde la perspectiva periodística fuesen los principales problemas del país. Desde luego lo son desde la perspectiva de la oposición, lo que quiere decir que los medios convencionales están en la trinchera disidente contra el gobierno establecido.

    Los miembros de la derecha, principalmente en los medios nunca habían perdido la calma al aire hasta que llegó la 4T y los hizo parecer carne de manicomio. Desde Ciro hasta el Dóriga, pasando por TV Azteca que pasan de la carcajada sarcástica hasta el llanto, han perdido la tranquilidad que les caracterizaba y les daba credibilidad.

    Ahora Marín, Micha, Brozo, Loret, Azucena, pegan en el escritorio y gritan desesperados ante la imposibilidad de volver a cobrar un subsidio otorgado para mentir. La desesperación patológica, sicótica, se contagia a los políticos de derecha que pierden el equilibrio.

    Vemos a Alito Moreno con la calma extraviada, su compañera de hazañas corruptas Carolina Viggiano, al panista Jorge Romero, al sin partido Emilio Álvarez, a la ultraderechista Ayuso, a la candidata sin país María Corina, a la emecista Ballesteros, a la priista Larios entre otros y otras, que llegan al extremo de culpar de violencia política de género, ante la imposibilidad de debatir en los diálogos con congruencia y conocimiento.

    En el mundo los miembros de la derecha parecen haberse escapado de un manicomio, su conducta acusa desequilibrios mentales graves, con sólo mencionar a Milei y a Trump, podemos ver que la ayuda profesional hace falta, esto sin contar al genocida de Netanyahu, que no aparece más que en imágenes de Inteligencia artificial con dedos de más.

    La política es apasionante, una ejercicio para mentes lúcidas e inteligencias desarrolladas en el culto al conocimiento, esto no quiere decir que deban desbordarse los ánimos en su ejercicio más elemental que es el diálogo, menos aún llegar al criminal extremos de la guerra, cuando la realidad no corresponde a los deseos la frustración es tal que se convierte en rabia, y empiezan algunos a asemejarse más a las bestias que encuentran en la agresión la única manera de expresarse de acuerdo con lo llevan dentro.

    La política no es un tema optativo en la vida de las personas sino algo inherente a su destino; sin embargo, la imposición de criterios en el pasado obligó a algunos a pensar que es aburrida, sucia, repetitiva, delictiva. Nadie dice que la medicina o la abogacía sean actividades negativas, aunque haya tantas razones para afirmarlo a través de la historia como a la política.

    La mayoría de estos personajes vivieron de la mentira ya sea inventando un imperio que nunca existió, informando sobre un país que sólo alucinaban a través del chayote, o creyendo que eran perfectos a la ahora de gobernar. La derecha sufre un duro golpe de realidad en México y el mundo que requiere atención.

  • Querida Cuba

    Querida Cuba

    “Tú me recuerdas el prado de los soñadores. El muro que nos separa del mar si es de noche…tú me recuerdas sentada, ciertos sentimientos que nunca se sabe que traen en las alas, si vivos o muertos”.

    Así dice la canción: “Esto no es una elegía del cantautor Silvio Rodríguez”, y sí que los que seguimos prendados de ese sueño de libertad, pertenecemos al prado de los soñadores. De los idealistas que no aceptamos el colonialismo; la bota europea o yanqui que destruye a nuestros pueblos y que los arrasa con la mayor de las barbaries: bloquearlos. Condenarlos a un sistema Autárquico (cerrado). Modelo económico de autosuficiencia, donde una nación busca abastecerse exclusivamente con sus propios recursos, rechazando el comercio internacional. 

    Pero este aislamiento no ha sido buscado por Cuba ha sido impuesto por Estados Unidos que no respeta tener con Cuba una interdependencia política y económica, y ha resultado en un estancamiento económico, escasez de bienes y tecnología e ineficiencia industrial. Pues ha impuesto y exigido a todos los países que tienen relación con este poderoso país un brutal bloqueo económico hacia la isla, que ya lleva más 60 años así, y que se ha recrudecido desde que entró al poder Donald Trump. Quién ha trazado además una ofensiva mediática, al vender al mundo la historia de que Cuba no funciona y que eso se debe a que sus gobiernos no han hecho nada bien, y por ser un extremo: no es posible que sea totalmente verdad, es pura lógica. 

    Los E.U nunca han demostrado querer ayudar a ningún pueblo. No son para nada almas caritativas, el capitalismo salvaje que representan ha destruido lo que tocan. Para ejemplo: Vietnam. La mitad del territorio en México, y la explotación y pobreza en Puerto Rico. El genocidio en Gaza, con sus compinches de Israel. Después siguió Venezuela con el secuestro de su presidente en funciones. Y ahora le toca a Cuba. Y como dicen cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.

    Querida Cuba

    De mis recuerdos entrañables, cuando estando en la Universidad. La revolución Cubana, representaba ese sueño, de ganarle alguna vez a los colonialismos e imperialismos que convirtieron a América Latina, en su patio trasero. Eran tantas las esperanzas y veíamos con orgullo a un país que avanzaba y abatía entre otros temas el analfabetismo, el hambre y la salud. Se desarrollaron grandes médicos cubanos y gran investigación científica. Iban de varios países a curarse pues la medicina cubana iba a la vanguardia. Han pasado 65 años, que cumplió este enero de 2026, cuando el movimiento lidereado por Fidel Castro, y el Che Guevara derrocaron a la dictadura de Fulgencio Batista, marcando el inicio de un gobierno socialista que ha perdurado hasta la actualidad.

    Solo los que viven allá, saben con mayor precisión lo qué fue sucediendo. Considero que incluso para los que viven o vivieron en sus tierras, hay varias percepciones de Cuba. Realmente decir que existe una única, sería irresponsable. Y seguro que hay grietas políticas: autoridades que viven con privilegios al contrario que la mayoría del pueblo. El agua de su hermoso mar caribe, junto con la falta de mantenimiento y el bloque formó grietas y más grietas no solo en las viejas construcciones, o en los balcones que de tan viejos amenazan con caerse. Grietas por las que se cuelan los aires colonialistas de un imperio en decadencia: Gringolandia que ha decidido montar un show de guerra más radical, sin importar las consecuencias, ni el deterioro de su imagen a nivel mundial. Su idea es infundir miedo. 

    Si han sido capaces de matar todo lo que se mueve en Palestina. Son capaces de todo. La ONU es de ellos. La Unión Europea, con excepciones como España, la manejan a su antojo. Rusia ya no es la URSS y de alguna manera ayuda todavía de manera material y energética, aunque ya no tanto será por la lejanía y también porque (tienen una larga cola que le pisen en Ucrania) y a pesar de que China ayuda de manera activa igual que Rusia a la Habana, con arroz y paneles solares y tecnología en general. También están bastante lejos. Y de alguna manera, no dicha – tejen demasiado fino – ante los ojos siempre atentos y voraces del imperio yanqui. En fin que: No es suficiente. Ante el bloqueo brutal de los Estados Unidos. Y el temor de tantos países, incluso de nuestra América que se alinean a lo que quieran los yanquis con Excepción de Colombia con Gustavo Petro y Venezuela. Por eso resalta México con su solidaridad y su apoyo a Cuba, que se han hecho tradicionales. Con la colecta de medicinas y perecederos y petróleo a la isla.        

    Querida Cuba

    Como dijo bien el cantautor emblemático de tu revolución el poeta Silvio Rodríguez, en la lírica de su canción: “Te doy una canción”

    “Te doy una canción y hago un discurso. Sobre mi derecho a hablar. Te doy una canción con mis dos manos, con las mismas de matar. Te doy una canción y digo: “patria” Y sigo hablando para ti. Te doy una canción como un disparo. Como un libro, una palabra, una guerrilla. Como doy el amor”.

    Y ya lo volvió a decir Silvio que me den el fusil AKM para defender a Cuba si es agredida… y ya lo recibió del gobierno de su país. En Total congruencia con quién es.

  • Bobby Pulido: una voz latina que quiere dar el salto

    Bobby Pulido: una voz latina que quiere dar el salto

    La posible candidatura de Bobby Pulido no se siente como la de un político tradicional, y justo ahí está su fuerza. Es alguien que viene de la cultura, de la gente, de una historia que muchos latinos en Estados Unidos reconocen como propia.

    Durante años, Pulido ha sido más que un cantante. Su carrera lo convirtió en un símbolo para la comunidad mexicoamericana, conectando generaciones a través de la música y reforzando una identidad que muchas veces ha tenido que abrirse paso en contextos difíciles. Ese vínculo no es menor: es capital social real, construido con credibilidad y cercanía.

    Pero más allá del escenario, también ha mostrado interés genuino en lo público. Ha participado en iniciativas comunitarias, ha promovido la participación cívica y ha alzado la voz en temas que importan a la comunidad latina, como la educación, la inclusión y los derechos de los migrantes. No es improvisado: es alguien que ha ido entendiendo el peso de su influencia.

    En un momento donde muchos latinos en Estados Unidos buscan representación auténtica, perfiles como el suyo pueden marcar diferencia. No se trata solo de popularidad, sino de conexión. Pulido tiene algo que muchos políticos no logran: la capacidad de hablarle a la gente sin filtros, desde la experiencia compartida.

    Su posible candidatura también refleja algo más grande: el crecimiento del poder latino en Estados Unidos. Hoy, esta comunidad no solo es clave en lo demográfico, sino también en lo electoral. Y para que ese poder se traduzca en cambios reales, se necesitan figuras que motiven, representen y movilicen.

    Apoyar a Bobby Pulido es, en el fondo, apostar por una política más cercana, más humana y más conectada con la realidad de millones de latinos. Porque a veces, las mejores voces no vienen de la política… vienen de la vida misma.

  • Solos, tristes y enredados

    Solos, tristes y enredados

    Estudios y encuestas robustas y a largo plazo muestran que, desde 2010, la salud mental y el bienestar autorreportado de los adolescentes y jóvenes han empeorado de manera importante en muchos países occidentales. O sea, es una tendencia que se reporta desde antes de la pandemia. “Por ejemplo, entre 2015 y 2018, la satisfacción vital de los jóvenes de 15 años cayó casi universalmente, de acuerdo con datos del Programa para la Evaluación de Estudiantes Internacionales (PISA). De 47 países con datos, 40 mostraron una caída estadísticamente significativa, 6 un resultado no significativo y apenas en uno —Corea del Sur— se dio un aumento significativo. Estas caídas fueron fuertes y universales, tanto para mujeres como para hombres. Además, la misma fuente indica que la soledad escolar entre adolescentes aumentó casi universalmente entre 2012 y 2018 (aumentos en 34 de 35 países). Cada vez más conectados y cada vez más solos.

    En Norteamérica y Europa occidental, los jóvenes declaran sentirse mucho menos felices que hace 15 años, según se lee en el World Happiness Report 2026. Este declive coincide con el fuerte aumento en el uso de redes sociales. Muchos analistas atribuyen esta caída en la felicidad a dicha práctica.

    Algunos estudios revelan que más de 7 horas diarias de uso de redes sociales se correlacionan directamente con menor bienestar, especialmente en el caso de mujeres jóvenes de Europa Occidental y plataformas con feeds algorítmicos o influencers. Fuera del mundo anglosajón, los vínculos son más positivos o neutros. El informe concluye que el uso intensivo contribuye parcialmente al declive en esas regiones.

    En las universidades norteamericanas, la mayoría de los estudiantes desearía que las redes no existieran, ¡y sin embargo las usan… porque todos lo hacen! Fuera del mundo angloparlante y Europa del oeste, también ocurre lo mismo, aunque dependiendo de la app: en Latinoamérica, las de feeds algorítmicos e influencers impactan negativamente la satisfacción vital, aunque no pasa lo mismo con las aplicaciones de chat. En Medio Oriente y Norte de África, aunque la felicidad no cayó pese al uso intenso de redes sociales, se reporta más depresión y estrés por scroll pasivo, visual y de comparación con influencers. Quienes pasan mucho tiempo en las redes sociales arriesgan su equilibrio emocional. Si bien las redes no explican totalmente el abatimiento anímico que cunde por el continente, sí conforman una parte muy relevante del fenómeno.

    Los países nórdicos siguen lidereando el ranking de felicidad mundial. Finlandia se mantiene imbatible en el primer lugar, seguida por Islandia, Dinamarca y Costa Rica (el mejor puesto histórico de un latinoamericano, en cuarto). Suecia, Noruega, Países Bajos, Israel, Luxemburgo y Suiza cierran el top 10. Claro, Uno de estos diez países seguramente no aparecerá entre los más felices en el próximo reporte, y no me refiero ni al americano ni a los europeos.

    De 2006-2010 a 2023-2025, entre 136 evaluados, casi el doble de países (79) subieron su felicidad respecto a los que bajaron (41). Los mayores avances (+1 punto o más en escala 0-10) están en Europa Central y del Este; las peores caídas (-1 punto o más) en zonas de conflicto. El reporte indica que, en general, la mayoría de los países industriales occidentales están ahora menos felices que hace 15 años. Quince de ellos han tenido bajadas importantes, mientras que solo cuatro han subido de forma significativa.

    Los países industriales occidentales en general están menos felices que antes: 15 bajaron significativamente, solo 4 subieron. Entre menores de 25 años, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda rankean bajísimo (122-133 de 136). El bienestar juvenil 8cayó en Nueva Zelanda y Europa Occidental, tanto en absoluto como comparado con adultos; en las otras 8 regiones globales (90% de la población), los jóvenes están mejor ahora que hace 15-20 años.

    Las emociones negativas se están volviendo más comunes en todas las regiones del mundo. En Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda aumentó significativamente la tristeza en comparación con otras zonas. La preocupación creció más entre los jóvenes en general, mientras que la ira bajó en todas partes, tanto para jóvenes como para mayores.

    El World Happiness Report 2026 señala claramente algo una correlación sencilla: la satisfacción vital es mayor con poco uso de redes sociales y baja cuando se usan mucho, según datos PISA de estudiantes de 15 años en 47 países. Las actividades en internet se dividen en dos: comunicación, noticias, aprendizaje y creación de contenido suben la felicidad; redes sociales, juegos y navegación por diversión la bajan.

    Otra obviedad que la estadística ayuda a respaldar: considerando sus efectos en la felicidad, en internet hay dos bandos claros: actividades que suman puntos: charlar y conectarse con otros, leer noticias útiles, aprender cosas nuevas y crear contenido propio; actividades que restan puntos (y muchos): redes sociales, videojuegos, scrollear por hastío sin rumbo… Simple: crear levanta, perder el tiempo hunde.

    Claro, todas las actividades en internet perjudican la satisfacción si se usan en exceso. De hecho, eso mismo pasa en la vida en línea y en la vida real. Nada nuevo: la idea de que el veneno está en la dosis, o más precisamente de que la dosis hace el veneno, se atribuye a Paracelso, el médico, alquimista y filósofo suizo del siglo XVI (1493-1541), cuyo nombre real era Theophrastus Bombastus von Hohenheim. Su axioma original era algo así como: “Todo es veneno, nada es veneno; sólo la dosis hace que una cosa sea veneno”. Es un principio fundamental de la toxicología moderna… y debería ser parte de nuestras brújulas para navegar el día a día, porque, como bien lo dicta el sentido común, incluso lo bueno en demasía… harta.

  • La esencia de los pueblos y la realidad que no queremos ver

    La esencia de los pueblos y la realidad que no queremos ver

    La esencia de un pueblo se construye a partir de sus tradiciones, su historia y, sobre todo, del calor de su gente. Es ahí donde radica su verdadera identidad. Yo nací en un lugar que considero profundamente hermoso por muchas razones: su riqueza histórica, la diversidad de su geografía y, aún más, la calidad humana de su gente. Veracruz, como muchos rincones de México, es tierra de personas abiertas, hospitalarias, siempre dispuestas a conversar, a compartir, a recibir.

    Los veracruzanos y en general los mexicanos entendemos nuestras regiones desde el orgullo. Nos reconocemos en nuestra cultura, en nuestra gastronomía, en nuestras costumbres y en esa energía tan particular que nos distingue. Cuando viajamos o vivimos en el extranjero, inevitablemente surge una comparación: quisiéramos ver a nuestro país con mejores condiciones, más orden, mayor desarrollo. Sin embargo, también es cierto que cada rincón del mundo tiene su propia esencia, su propia historia y su propia realidad.

    Y es precisamente ahí donde el análisis debe ir más allá del romanticismo.

    Hoy, la situación en Cuba es profundamente preocupante. No se trata de cuestionar su identidad cultural que es rica, vibrante y admirable sino de observar las condiciones reales en las que viven millones de personas. En pleno siglo XXI, resulta inaceptable que existan familias hacinadas, compartiendo espacios reducidos sin acceso adecuado a servicios básicos, con escasez de alimentos, medicinas y oportunidades.

    La experiencia del turista, del diplomático o del visitante privilegiado suele mostrar una cara distinta: música, color, historia, arquitectura. Pero esa no es la realidad cotidiana de quienes habitan la isla. Lo que viven muchas familias cubanas no puede considerarse digno bajo ningún estándar moderno.

    Este fenómeno no es aislado. Modelos políticos basados en sistemas cerrados han demostrado, en distintos contextos, limitaciones importantes para garantizar calidad de vida a sus ciudadanos. El caso de Corea del Norte es otro ejemplo extremo, donde las restricciones no solo son económicas, sino también sociales, tecnológicas y humanas.

    El debate no debe centrarse únicamente en ideologías, sino en resultados. En el mundo actual, la modernidad exige acceso a tecnología, libertad de información, oportunidades económicas y condiciones de vida dignas. Ningún sistema debería justificar el rezago en nombre de una doctrina.

    Al mismo tiempo, existe una responsabilidad global que muchas veces se evade: las grandes economías del mundo no pueden seguir viendo a los países en desarrollo únicamente como fuentes de mano de obra o mercados de consumo. La cooperación internacional debe evolucionar hacia un modelo más justo, donde el desarrollo sea compartido y las oportunidades sean reales.

    América Latina, por ejemplo, es una región privilegiada en recursos naturales, diversidad cultural y riqueza humana. Países como Colombia, México, El Salvador, Belice o Guatemala poseen una identidad única, profundamente ligada a sus raíces y a su entorno. Esa esencia es valiosa, sí, pero no debe ser excusa para normalizar carencias.

    Porque la esencia de un pueblo no debe medirse por su capacidad de resistir la adversidad, sino por las condiciones en las que puede vivir con dignidad.

    Reconocer la belleza de nuestras culturas es importante. Pero también lo es tener la claridad para exigir mejores condiciones de vida, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Solo así podremos aspirar a un mundo donde la identidad no sea refugio de la carencia, sino punto de partida para el desarrollo.

  • Decálogo por la democracia sin rojos y verdes

    Decálogo por la democracia sin rojos y verdes

    La vida política del país está que arde. Se vislumbra en el horizonte un debate duro acerca del Plan B de la reforma electoral que será propuesto por la presidenta a la Cámara de Diputados.

    Continúan los lamentos de la politiquería; las máscaras caen. Dentro y fuera de la Cámara de Diputados sigue la narrativa en contra de una reforma que ni siquiera han leído: una horda de comentócratas salió como ratas hambrientas a defender a sus patrones de las televisoras y los pocos intereses políticos que aún les quedan.

    Pero la situación relevante no es solo la de la oposición derrotada y los comentócratas —esos ya están expuestos y son capaces de cualquier cosa o calumnia—; la verdadera situación es la del bloque de Morena, PT y Verde, en donde los partidos aliados simplemente se niegan a dar su apoyo a la reforma de la presidenta. Dan señales contradictorias y se apegan al discurso de la oposición, argumentando un falso riesgo a la democracia. Se les olvida a estos traidores que no llegaron por mérito propio: llegaron en una alianza que busca crear un cambio verdadero. Sin embargo, tal parece que se les ha olvidado a estos mañosos y, cuando ven que sus presupuestos de partido van a ser disminuidos o que realmente tienen que enfrentar al pueblo para pedir el voto, simplemente intentan dar la media vuelta y no apoyar una reforma que será en beneficio de todos.

    Arturo Ávila lo mencionaba en una mesa de debate: un voto en México cuesta aproximadamente 25 dólares; así como se escucha, casi 500 pesos mexicanos, mientras que en Francia no llega ni a 10 dólares, o en Estados Unidos, 15 dólares.

    Pero aquí el presupuesto a partidos es, una vez más, el botín para los políticos; un tesoro que no puede ser mermado. Y, por supuesto, las candidaturas plurinominales, que son cotos de poder para los parásitos de los partidos.

    Es muy frustrante ver a los líderes del PT y Verde hablando en los micrófonos con una actitud digna de cualquier prianista, y otros se atreven a mencionar a López Obrador, tratando de enmascarar su traición en una supuesta lucha por la democracia, nada más alejado de la realidad.

    Las redes sociales se han encargado de exhibir a las y los diputados traidores que simplemente dieron la espalda a la transformación y defendieron los privilegios, siendo ruines y viles al intentar perpetuar su estadía en el poder público. Sin embargo, el compromiso de la presidenta es claro: buscar, mediante la nueva propuesta, un consenso necesario para hacer realidad una reforma necesaria y congruente.

    Esperemos que los sátrapas del Verde y PT ahora sí se pongan la camiseta del pueblo y dejen de andar de bloqueadores, minando la fuerza del movimiento que se ha fortalecido por el pueblo, no por un grupúsculo de garrapatas políticas que se han emborrachado de poder y no ven más allá de sus narices.

    Pronto se tendrán noticias y esperemos que sean buenas; de lo contrario, la embestida de las redes sociales y del pueblo será brutal contra esos traidores al pueblo.

  • El petróleo panista

    El petróleo panista

    Algunos miembros de la oposición y comentócratas que apoyaron durante la campaña de hace un par de años, con sus consideraciones sobre los energéticos, deberían calmar los ánimos de los mandatarios de los países en guerra y anunciarles algo que todavía no advierten: el petróleo quedó atrás.

    Empezando por la excandidata del PRI, pasando por el senador prófugo de la justicia, Ricardo Anaya, y el entonces líder nacional del PAN, Marko Cortés, podrían detener la guerra si prestaran oídos a su visión de la realidad.

    Lo peor es que hubo medios que daban crédito a esas palabras, que deberían, por lo menos, inhibir la vida pública de quienes emitían absurdos; sacrificaban su amor propio por el odio a un enemigo común, sin tener conciencia de la repercusión de sus palabras.

    Los conservadores en general, y la derecha en particular, tienen características muy definidas: la primera, la ignorancia sobre cualquier tema que logran balbucear en público; otra de ellas es el odio que les impide saber por dónde empezar a conocer la realidad, en contra de todo lo que signifique cambio, porque el país estaba tan viciado que cualquier transformación, por mínima que fuera, afecta sus intereses, comodidad, privilegios, confort y supremacía.

    Las declaraciones sobre los energéticos son una muestra de cómo se preparan —o dejan de prepararse— para una campaña política los conservadores. Sus elementos de saber están basados en mentiras, sobre todo producto de una educación privada que los condena a la ignorancia de por vida.

    Basta recordar las opiniones sobre economía del sobrino de Ricardo Salinas Pliego, quien, según él, daban solución al pago de impuestos emitiendo más dinero, en una especie de juego de mesa aplicado a la economía mundial, que refleja la estulticia de la educación privada. El joven es egresado de la universidad de su tío, la Universidad de la Libertad; tiene el título de licenciado en Innovación y Negocios.

    Seguramente debe tener una idea muy cercana a la de los panistas arriba mencionados sobre el tema de los energéticos.

    Ignorancia y odio fueron los factores que determinaron una campaña política en la que algunos creyeron, mostrando una profunda ignorancia. Bastaba con que López Obrador hubiera construido una refinería y comprado otra en Texas para cuestionar la disposición; ahora son los elementos que impiden que la gasolina aumente de precio a causa del conflicto en Medio Oriente, causado, precisamente, por la guerra del petróleo.

    En un debate donde no importa el conocimiento, sino la contradicción sistemática a lo que haga el gobierno, hubo, en realidad, quienes, a sabiendas de que el petróleo contiene un gran valor político, económico, militar y hasta cultural, apoyaban desde los medios a los analfabetas conservadores, cuyas premisas se basaban en la ignorancia y el odio.

    Los comentaristas de noticias que daban vuelo a estas afirmaciones, sin reparar siquiera en lo que decían, deberían por lo menos sonrojarse, pero siguen, al igual que los políticos conservadores, tratando de engañar a la gente que cree en ellos.

    El tema de los energéticos no es el único en el que han sembrado dudas, a sabiendas de que son mentiras.

  • Democracia sin privilegios

    Democracia sin privilegios

    La discusión sobre el llamado “Plan B” de reforma electoral impulsado por Claudia Sheinbaum exige ir más allá de los lugares comunes. Durante demasiado tiempo, el análisis del sistema electoral mexicano ha oscilado entre su defensa acrítica y su cuestionamiento superficial, sin atender un problema de fondo: su creciente desconexión con las condiciones materiales y las expectativas de la ciudadanía.

    El diagnóstico es conocido, aunque no siempre se reconoce con la seriedad que merece. México construyó, tras la transición democrática, un entramado institucional robusto, pero también extraordinariamente costoso. No se trata únicamente de percepciones: los niveles de gasto en órganos electorales, legislativos y estructuras partidistas han sido sistemáticamente elevados en comparación con otras democracias. En ese sentido, la iniciativa presentada por el Ejecutivo —a través de la Secretaría de Gobernación— introduce un criterio de racionalidad presupuestaria que no debería ser desestimado a priori.

    La reducción del número de regidurías, así como el establecimiento de topes al gasto de los congresos locales, responde a una lógica de eficiencia institucional. La representación política no se agota en la cantidad de cargos disponibles; depende, más bien, de la capacidad de estos para procesar demandas sociales, deliberar con calidad y generar decisiones públicas pertinentes. Sobredimensionar los órganos colegiados no necesariamente fortalece la democracia; en muchos casos, la vuelve más opaca y menos eficaz.

    Conviene también detenerse en uno de los aspectos más debatidos de la propuesta: la flexibilización de la revocación de mandato. Leída con cuidado, esta medida no constituye una anomalía democrática, sino una extensión de un principio clásico: la soberanía popular como fuente permanente de legitimidad. Permitir que la ciudadanía evalúe con mayor frecuencia a sus gobernantes introduce un elemento de control político que, bien regulado, puede fortalecer la rendición de cuentas sin comprometer la estabilidad institucional.

    En paralelo, la reforma incorpora ajustes técnicos que resultan difíciles de objetar desde una perspectiva especializada. El inicio inmediato de los cómputos distritales y el fortalecimiento de los mecanismos de fiscalización —particularmente mediante herramientas tecnológicas y coordinación interinstitucional— atienden problemas reales del sistema electoral mexicano: la opacidad en el flujo de recursos y los márgenes de incertidumbre en la etapa postelectoral.

    Naturalmente, toda reforma de esta naturaleza plantea tensiones. El equilibrio entre austeridad y capacidad institucional no es trivial, y su implementación requerirá de un diseño cuidadoso en la legislación secundaria. Sin embargo, descalificar el conjunto de la propuesta bajo el argumento de un supuesto debilitamiento democrático implica ignorar una dimensión central del problema: la legitimidad de las instituciones también depende de su congruencia con el contexto social.

    El “Plan B”, en suma, no debe entenderse como un ajuste coyuntural, sino como parte de un proceso más amplio de reconfiguración del Estado. Si logra traducirse en instituciones más eficientes, menos costosas y más abiertas al escrutinio ciudadano, habrá contribuido a fortalecer —y no a erosionar— la calidad de la democracia mexicana.

  • Juárez y el Plan B de la Reforma Electoral

    Juárez y el Plan B de la Reforma Electoral

    En política, las derrotas visibles no siempre anuncian el final de un proyecto. Con frecuencia señalan apenas el momento en que una estrategia cambia de forma para seguir avanzando. Algo así podría estar ocurriendo con la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Tras el rechazo legislativo de la iniciativa original, el debate no se cerró. Se reconfiguró. Y esa reconfiguración ya tiene nombre: el Plan B de la reforma electoral.

    La nueva propuesta buscaría concentrarse en tres ejes políticamente más defendibles ante la opinión pública y más viables dentro del Congreso. Primero, disminuir privilegios en los congresos locales. Segundo, reducir excesos en los municipios, particularmente en cabildos sobredimensionados. Tercero, fortalecer la consulta popular para que ciertos temas electorales puedan someterse directamente a la decisión ciudadana. La idea es sencilla y potente: menos costo para la clase política y más margen para que mexicanas y mexicanos incidan en las reglas del sistema.

    El rediseño no es menor. La Presidencia estima que el Plan B podría generar ahorros cercanos a cuatro mil millones de pesos. Recursos que permanecerían en estados y municipios para financiar obra pública, infraestructura o programas sociales. La propuesta también establecería límites al gasto de congresos estatales y revisaría estructuras que durante años han sido percibidas como costosas, desiguales y alejadas de la ciudadanía. En términos narrativos, el debate dejaría de girar exclusivamente sobre la ingeniería del sistema electoral para colocarse en un terreno más sensible: privilegios, austeridad y representación política.

    La coyuntura se vuelve aún más interesante por la operación política que la acompaña. Morena logró recomponer el diálogo con sus aliados, el Partido Verde y el Partido del Trabajo, después del revés que sufrió la primera iniciativa. Las tres fuerzas cerraron filas en torno al nuevo planteamiento. Si la iniciativa se presenta formalmente en el Congreso este lunes 16 de marzo, como se ha anticipado, podría llegar con mejores condiciones políticas que la propuesta anterior. Más que un simple ajuste técnico, el Plan B parecería ser una corrección de ruta.

    Es aquí donde la historia ofrece una clave de lectura particularmente sugerente. Esta discusión coincide con la conmemoración del natalicio de Benito Juárez, una de las figuras centrales de la República y del sentido político de la resistencia institucional. En 1863, cuando las tropas francesas ocuparon la Ciudad de México, el gobierno republicano se vio obligado a abandonar la capital y trasladarse hacia el norte del país. Para muchos observadores de la época, aquella retirada parecía el derrumbe definitivo del proyecto republicano.

    Pero Juárez entendió algo que sigue siendo fundamental en política: perder el control inmediato del centro del poder no equivale necesariamente a perder la legitimidad del proyecto. La República se replegó, sí, pero no desapareció. Se reorganizó. Mientras la capital quedaba bajo dominio extranjero y se abría paso al Segundo Imperio encabezado por Maximiliano de Habsburgo, el gobierno republicano preservaba continuidad, legitimidad y dirección.

    El imperio parecía sólido porque contaba con el respaldo militar de Francia y con el apoyo de sectores conservadores del país. Sin embargo, arrastraba una debilidad estructural: dependía de una fuerza externa y carecía de un consenso nacional auténtico. Juárez, en cambio, había perdido territorio, pero conservaba la legitimidad histórica de la República. Con el tiempo, esa diferencia resultó decisiva. Francia retiró sus tropas, el imperio se derrumbó y la República fue restaurada en 1867.

    La comparación no pretende equiparar contextos ni magnitudes. Una derrota parlamentaria del siglo XXI no es una invasión extranjera del siglo XIX. Pero la historia sí ofrece una constante que vale la pena recordar: cuando un proyecto político enfrenta un revés serio, su supervivencia depende de su capacidad para cambiar de terreno sin renunciar a su objetivo.

    A veces la política se entiende mejor cuando se observa con memoria histórica. Juárez mostró que la legitimidad puede sobrevivir incluso cuando el poder formal parece perderse. Esa lección sigue vigente. La discusión sobre el Plan B de la reforma electoral sugiere que las transformaciones institucionales no siempre avanzan por el camino previsto. Cambian de ritmo, de forma y de estrategia. Pero mientras exista voluntad política para sostenerlas, continúan su curso. Quizá esa sea la verdadera noticia de fondo: no estaríamos viendo el final de una reforma, sino el momento en que comienza su segunda vida.

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