CIA en América Latina: golpes, guerras y décadas de terror

Nathael Pérez

Diversas operaciones encubiertas de la CIA marcaron la historia de América Latina durante la Guerra Fría. Bajo el argumento de frenar el comunismo, Washington impulsó golpes de Estado, financió guerrillas y desestabilizó gobiernos democráticos, dejando cientos de miles de muertos.

En Guatemala, la CIA ejecutó en 1954 la Operación PBSUCCESS para derrocar al presidente Jacobo Árbenz, quien impulsaba una reforma agraria que afectaba tierras de la United Fruit Company. El gobierno de Dwight D. Eisenhower aprobó una campaña de propaganda, bombardeos y entrenamiento militar para apoyar al coronel Castillo Armas

Árbenz renunció el 27 de junio de 1954 y comenzó una etapa de terror que derivó en 36 años de guerra civil. Más de 200 mil personas fueron asesinadas o desaparecidas y el 83% de las víctimas eran indígenas mayas. La intervención resultó en uno de los conflictos más sangrientos de América Latina.

En Chile, la Operación FUBELT tuvo como objetivo impedir y después destruir el gobierno democrático de Salvador Allende. Tras su triunfo electoral en 1970, Washington consideró peligrosa la nacionalización del cobre y las reformas socialistas impulsadas por Allende. La CIA financió huelgas, campañas mediáticas y operaciones clandestinas, además de participar en maniobras que terminaron con el asesinato del general René Schneider

El 11 de septiembre de 1973, el golpe militar encabezado por Augusto Pinochet bombardeó el Palacio de La Moneda y dio inicio a una dictadura de 17 años. Más de 3 mil personas fueron ejecutadas o desaparecidas y más de 40 mil sufrieron tortura. Décadas después, documentos desclasificados confirmaron la participación de la CIA y de Henry Kissinger.

En Brasil, la Operación Brother Sam respaldó el golpe militar de 1964 contra el presidente João Goulart, quien promovía reformas agrarias, límites al capital extranjero y ampliación de derechos políticos. La CIA financió grupos opositores, empresarios y medios de comunicación, mientras la Marina de EUA movilizaba un portaaviones y destructores frente a la costa brasileña para garantizar el triunfo militar.

El golpe derivó en una dictadura de 21 años caracterizada por persecuciones, censura y tortura sistemática. La Comisión Nacional de la Verdad documentó 434 asesinatos y desapariciones, además de miles de víctimas de tortura. Aunque menos visible internacionalmente que otras dictaduras sudamericanas, el régimen dejó secuelas institucionales que aún afectan a Brasil.

En Nicaragua, durante la década de1980, la CIA organizó y financió a la guerrilla de “La Contra” para combatir al gobierno sandinista surgido tras la caída de la dictadura de Somoza. El gobierno de Ronald Reagan veía al sandinismo como una amenaza comunista en Centroamérica y autorizó operaciones encubiertas pese a las prohibiciones del Congreso estadounidense

La agencia entrenó combatientes, minó puertos nicaragüenses y participó en el escándalo Irán-Contra, donde armas vendidas ilegalmente a Irán financiaron la guerra. El conflicto dejó más de 30 mil muertos y devastó la economía nicaragüense. La Corte Internacional de Justicia condenó a EUA y ordenó reparaciones que nunca fueron pagadas. El escándalo también golpeó la imagen de Washington, al exhibir violaciones a sus propias leyes y alimentar la desconfianza internacional hacia la política exterior estadounidense.

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