Colombia rechaza ayuda internacional pese a la tragedia

El gobierno de De la Espriella prioriza el orgullo sobre la urgencia de miles de familias afectadas

El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el occidente de Colombia dejó más de 180 muertos y miles de heridos. Ante esa magnitud, el gobierno de Abelardo de la Espriella decidió rechazar la ayuda de rescatistas extranjeros que varios países ofrecieron de inmediato.

El presidente salvadoreño Nayib Bukele ofreció enviar personal especializado para apoyar las labores de búsqueda. La administración colombiana declinó el ofrecimiento y argumentó que sus propios equipos bastaban para atender la emergencia, incluso mientras las cifras de víctimas seguían en aumento.

Naciones Unidas confirmó que no ha recibido ninguna solicitud formal de asistencia por parte del gobierno colombiano. El organismo señaló que permanece disponible para intervenir, en caso de que las autoridades reconsideren su postura ante la crisis.

Sectores de oposición cuestionaron con dureza esta decisión. La exsenadora María José Pizarro exigió al Ejecutivo activar de forma inmediata el llamado de auxilio internacional, mientras 53 carreteras del país permanecen dañadas y miles de personas siguen sin agua ni electricidad.

Analistas señalan que el nuevo gobierno, apenas días después de asumir el poder, prefirió mostrar autosuficiencia antes que aceptar apoyo externo. Esa postura contrasta con la magnitud del desastre y con las demandas urgentes de comunidades que todavía buscan a sus familiares bajo los escombros.

El silencio oficial ante los ofrecimientos internacionales alimenta las críticas sobre las prioridades del gobierno entrante. Mientras tanto, las labores de rescate continúan bajo la responsabilidad exclusiva de los equipos colombianos, sin el refuerzo que otros países estaban dispuestos a brindar.

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