Debates amañados de los medios

Los debates políticos que se proyectan en la televisión y transmiten por la radio, no muestran una apertura a las opiniones diferentes de la élite que gobernó el país durante muchos años, sino que tienen una intención siniestra.

Porque no deja de extrañar que en medios tan reaccionarios, incluso fascistas, como Radio Fórmula haya debates, que quieren aparecer como imparciales de origen, pero lo que buscan es darle espacio a la oposición, pero no cualquier espacio.

El objetivo radica en que el poco público que le queda a este tipo de medios, considere que desde el momento en que se enfrenta un representante del PAN o del PRI, representa al mismo número de gente que quien va en nombre del partido en el poder.

Esa es la idea, hacer creer en la equidad de fuerzas, porque desde el momento en que aparecen en un debate en igualdad de circunstancias, quiere decir que tienen la misma representación social. Y ganar un debate en estos medios representa para el optimismo desbordado de la derecha, un anuncio de futuras victorias en las urnas.

Evidente muestra de desesperación que hacen de sus fantasías una realidad que nunca llegará, porque la representación reflejo de la voluntad del pueblo, una población que ha decidido no ser influida por los medios que sirvieron de propaganda a los regímenes que mostraron su capacidad y engaños, gracias a sus voces, siempre discordantes con la realidad.

Convencer al su auditorio de una mentira, es un fraude de los medios, lo mismo que hacen los comentócratas, quienes ocupan más tiempo en crear estrategias de convencimiento que en investigar sus contenidos informativos.

Es decir, medios y vocingleros del conservadurismo, engañan a quienes los hacen ricos: a su público. No engañan a la competencia ni a los ciudadanos informados, engañan a los suyos.

En los debates los partidos de oposición enviar representantes entrenados en la mentira, con consignas prefabricadas con los viejos esquemas de la descalificación y los cuestionamientos. Jamás han colocado en un debate a personas que tengas propuestas que identifiquen a sus partidos, porque es evidente que carecen de ellas.

Es decir, el tema lo coloca el medio, con acuerdos previos en lo oscurito, en favor de la oposición, como cuando Azucena Urtesti trató de sorprender el morenista Arturo Ávila, dando un espacio telefónico a la alcaldesa corrupta de la Cuauhtémoc, sin estar programado en el esquema del debate. De todas maneras, la mujer poco preparada y bastante viciada por sus intereses, perdió la discusión.

Se trata de mostrar a la minoría opositora, en fuerza política sólida para hacer de sus derrotas resultado de una competencia reñida y así poner en duda o desmentir victorias ajenas. Quieren hacer de las elecciones un aparente juego reñido, con los debates como telón de fondo. cuando hay una gran diferencia de votos entre los candidatos de oposición y los del partido en el poder. Las urnas no mienten y es un testimonio que los medios no pueden desestimar porque la gente dejó de creer en ellos.

Los debates tratan de que las fuerzas políticas parezcan equilibradas, donde la oposición dé la impresión de ser un contrapeso. No es así, basta con consultar los resultados electorales y las encuestas serias.

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