El cuñado de oro de Samuel García

Mientras el Hospital Materno Infantil de Nuevo León agoniza entre quejas por falta de insumos y precariedad, el gobierno emecista de Samuel García ha inyectado más de 147 millones de pesos a la empresa de Jorge Rodríguez Cantú, hermano de la influencer Mariana Rodríguez.

Por Ricardo Sevilla

Desde que Samuel García Sepúlveda asumió las riendas de Nuevo León, la bonanza parece haberse instalado no solo en el Palacio de Gobierno, sino en las cuentas bancarias de su círculo más íntimo. Y es que el mandatario emecista no ha parado de beneficiar a sus familiares consanguíneos y políticos, tejiendo una red de contratos que hoy pone bajo la lupa a su cuñado, Jorge Rodríguez Cantú.

Fuentes al interior del gobierno de Nuevo León aseguran que, desde 2021, el gobernador emanado de las filas de Movimiento Ciudadano ha entregado, al menos, cinco licitaciones del sector salud a uno de los tres hermanos de su esposa, Mariana Rodríguez Cantú.

Cabe destacar que el protagonista de esta trama de opulencia es Jorge Rodríguez Cantú, quien reside en Guadalajara junto a su esposa, Alejandra Sánchez Böker. Al saber que su cuñado llevaría las riendas de Nuevo León, Jorge Rodríguez Cantú, quien es médico cirujano de profesión, ni tardo ni perezoso, fundó o se asoció con al menos 10 empresas, de las cuales ocho operan precisamente en la industria farmacéutica y servicios hospitalarios.

Es importante subrayar que, entre el conglomerado de Rodríguez Cantú destacan nombres como Hospital Jardines, Jardines Hospital de Especialidades y Hospital Jardines de Guadalupe. Sin embargo, la compañía Paraclínicos y Farmacéuticos S.A. de C.V. es la que ha acaparado buena parte de estos contratos.

No parece ser anecdótico que, desde 2021, esta empresa ha sido beneficiada con millonarias licitaciones tanto en Nuevo León como en Jalisco, ambas administraciones encabezadas por gobernadores del partido naranja.

De hecho, Paraclínicos y Farmacéuticos S.A. de C.V. figura actualmente como uno de los principales proveedores de materiales de curación y quirúrgicos para diversas instituciones de salud en dichos estados.

La “luna de miel” financiera comenzó en 2022, apenas meses después de que Samuel García tomara posesión.

Bajo la licitación LP 919044992-162-2022, el estado buscó proveeduría de insumos médicos para hospitales materno-infantiles. El ganador resultó ser, previsiblemente, la empresa donde el hermano de Mariana Rodríguez es socio fundador.

En aquella ocasión, el gobierno le concedió 70 millones 897 mil 51 pesos a cambio de materiales de curación “no especificados”. Pero eso fue solo el inicio, porque, en 2023, Samuel adjudicó a su cuñado un nuevo contrato por 8 millones 705 mil 598 pesos para el Hospital Materno Infantil de Alta Especialidad.

Y eso no fue todo.

En 2024, la cifra volvió a dispararse con una licitación de 68 millones 214 mil 417 pesos.

En 2025, para cerrar la pinza de la corrupción y el nepotismo, la administración de Samuel García concedió un contrato adicional por 128 mil 788 pesos.

En total, la administración estatal ha destinado más de 147 millones de pesos a la empresa familiar, consolidándola como proveedora principal, pese a que su contratación representa un evidente conflicto de interés al tratarse de un familiar directo del gobernador.

Lamentablemente, mientras las cuentas de Paraclínicos se inflan, la realidad en los pasillos de los hospitales es terriblemente desoladora.

Lo más preocupante es que el Hospital Materno Infantil de Guadalupe enfrenta una crisis de gestión. El personal médico, incluso, denuncia sobrecarga de trabajo y hasta venta de plazas, mientras que los usuarios padecen una sobresaturación asfixiante.

Las quejas han llegado hasta la Comisión de Derechos Humanos de Nuevo León, donde se documenta la precariedad de las instalaciones y, paradójicamente, la falta de insumos médicos que el cuñado del gobernador debería estar cubriendo.

Sin embargo, el gobernador Samuel García parece indiferente a estas problemáticas, mientras enriquece los bolsillos de su familia.

Una cosa es cierta: este esquema de licitaciones directas podría ser solo la punta del iceberg.

Y es que, aunque muchos medios de comunicación se alzan de hombros, recientemente, la Fiscalía General de la República (FGR) abrió una investigación señalando a Samuel García como artífice de una presunta triangulación de recursos.

Se sospecha el desvío de al menos mil millones de pesos del erario hacia 10 empresas familiares.

El modus operandi, de esta estructura nepotista, consistiría en el uso de empresas fantasma y testaferros para canalizar fondos hacia el bufete Firma Jurídica y Fiscal Abogados S.C., propiedad de Samuel García y su padre, Samuel Orlando García Mascorro.

Es un círculo perfecto: el estado paga, la familia provee y el despacho jurídico “asesora”.

Es evidente que Samuel García está creando una aristocracia de negocios protegida por el fuero y el marketing político.

El poder en Nuevo León se ha vuelto un negocio de familia con cargo al contribuyente. Y en los hospitales de ese estado, mientras el pueblo padece la saturación, la familia del poder disfruta la licitación

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