El pasado 20 de marzo de 2026 tuve la oportunidad de asistir al segundo encuentro de comunicadores independientes que llevó por nombre Informar es Liberar, y se realizó en Palacio Nacional sin la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum. Para mí fue una experiencia gratificante, porque tuve algunos encuentros y reencuentros muy entrañables con personas que me guardan cariño y respeto, y también con otras que al menos son conscientes de mi existencia.
Mi camino en este rubro ha sido un tanto atípico. Dado que estudié periodismo como segunda carrera y mi actividad principal ha sido la docencia, dentro de mi plaza del IMSS y en algunas instituciones privadas, no he podido ejercer de tiempo completo la noble profesión a la que le tengo tanto cariño. Me he tenido que ir creando los espacios de tiempo para poder escribir, hacer reportajes y entrevistas, así como ser, tanto contertulio como conductor en mesas de análisis, algunas de buen nivel y otras no tanto.
Actualmente se habla de una falta de cohesión en el rubro de los comunicadores independientes y también de lucha de egos. Todo eso es lamentablemente cierto. Incluso, dentro del espectro de quienes apostaron por esta lucha informativa sin necesariamente tener estudios, percibo una buena cuota de resentimiento social, que los hace tratar de forma hostil a quienes tenemos recorrido académico. Un ejemplo que me tocó muy de cerca fue la ruptura entre quienes durante un tiempo fueron exitosos youtuberos de calle, entre sí, pero sobre todo con un compañero que tiene formación como cineasta e historiador. Él nunca se metió con nadie, pero su perfil le pasó factura y lo terminaron calificando de ‘fifí’.
Si puede haber una crítica al movimiento de politización que hubo desde la llegada de AMLO, según mi parecer, sería que se privilegió el escuchar a los llamados comunicadores independientes, y muy poca gente se hizo al hábito de profundizar en la información por vías que no sean las audiovisuales. Es más, aún más pocas personas le tomaron la palabra a AMLO en sus recomendaciones literarias, que fueron muchas y muy variadas a lo largo de sus invaluables mañaneras. Asimismo, muy pocos de los comunicadores con un perfil meramente popular, invirtieron en su propia formación una vez que tuvieron un ingreso constante.
Otros casos en esferas de exposición más altas se han dado por motivos de audiencia, o bien, simplemente de dinero. Aunque formamos parte de un movimiento que dice repudiar la vulgar ambición, la verdad es que ésta siempre termina aflorando cuando hay grandes sumas involucradas. Asimismo, ha llegado a haber campañas negras y peleas por audiencia. No hay lado correcto, no hay buenos ni malos; sino seres humanos sucumbiendo a bajas pasiones y haciendo de carne fresca para los intereses rupturistas de la derecha.
Pues bien, volviendo a la citada jornada, empezamos bastante mal, pues el ingreso fue media hora tarde, debido a que comerciantes del centro de la ciudad clausuraron simbólicamente el acceso a Palacio Nacional para protestar contra el gobierno por el bloqueo de la calle Moneda con fines de resguardar el recinto, ante el plantón de la CNTE.
Ya estando dentro, se vivían emociones a flor de piel, por el gusto que a muchos les producía ingresar por primera vez al salón tesorería. Algunos transmitían en vivo, otros se tomaban fotos con los personajes más prominentes. Con mi perfil más discreto, mientras pasaba junto al flamante premio nacional de periodismo, el compañero me gritó: «¡Maestro!» Ahí pobremente, sin presumir, como diría el buen Andrelo.
No soy fan del mixiote de pollo, pero el hambre apretaba y algunos certeros pellizcos sí que le propiné al platillo que nos fue amablemente ofrecido por Jesús Ramírez Cuevas. En la sobremesa se entrecruzaban los planteamientos de una secretaría que nos agremie y financie a los comunicadores independientes, y las airadas protestas por lo que calificaban como un desdén (dicho en palabras amables) de la presidenta al no estar presente ni siquiera a través de un mensaje en video.
Siguieron los talleres, las mesas y luego más abrazos y selfies. Linda experiencia. Veremos si el próximo año sí llegamos a algo.
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