El diputado priista asegura que siempre defiende sus posturas “con argumentos”, aunque ha protagonizado confrontaciones físicas con otros legisladores y ahora intenta justificar su conducta hablando de “firmeza”.
Carlos Gutiérrez Mancilla, cercano al dirigente priista Alejandro Moreno, aseguró en una entrevista en Milenio que “nunca” ha estado a favor de los golpes y que sus diferencias políticas siempre las enfrenta “con argumentos”. El problema para el legislador es que sus propias declaraciones chocan con los videos de sus confrontaciones en el Congreso.
Durante la entrevista, Mancilla fue cuestionado por los enfrentamientos que ha protagonizado con otros legisladores, entre ellos Gerardo Fernández Noroña y Zenyazen Escobar. Ante los señalamientos, negó haber ejercido violencia y respondió que, en ambos casos, fueron sus adversarios quienes comenzaron las agresiones. Es decir, para el priista, empujar a otros no parece contar como violencia si él tiene una explicación para hacerlo.
El diputado incluso afirmó que nunca normalizará ni celebrará la violencia, pero acto seguido justificó su comportamiento al señalar que los legisladores deben responder “con firmeza y con fuerza”. Cuando se le preguntó directamente si esa respuesta incluía violencia, terminó reconociendo: “No, con violencia”, para después asegurar que se trataba de una defensa de la dignidad del Congreso.
La contradicción resulta difícil de ignorar. Mancilla habla de poner fin a la violencia mientras acumula señalamientos por confrontaciones físicas y pretende presentarse como un político que únicamente “alza la voz”. Su argumento parece reducirse a una curiosa regla: los golpes son condenables, siempre y cuando sea él quien explique por qué ocurrieron.
El priista también aseguró estar orgulloso de pertenecer al PRI y defendió su trayectoria política, mientras lanzaba críticas contra quienes abandonaron el partido por intereses personales. Sin embargo, más allá de sus discursos, los videos de sus enfrentamientos muestran a un legislador que ha convertido la confrontación física en parte de su actividad política. Mancilla podrá insistir en que lo suyo son los argumentos; las imágenes, por ahora, cuentan otra historia.

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