Por: Frank Alvarado
La investigación basada en 32 millones de publicaciones de 26 países concluyó que movimientos conservadores y de derecha radical utilizan desinformación, teorías conspirativas y ataques a medios para polarizar y manipular el debate público.
Los partidos y movimientos de derecha radical son los principales difusores de desinformación política en redes sociales. Así lo asegura un estudio internacional publicado en la revista académica The International Journal of Press/Politics tras analizar 32 millones de publicaciones en redes sociales pertenecientes a 26 países.

El análisis sostiene que los partidos de derecha radical utilizan la desinformación como una herramienta política para aumentar la polarización, desacreditar medios de comunicación tradicionales y movilizar a sus bases mediante discursos emocionales y conspirativos.
La investigación advierte que este fenómeno no es aislado, sino estructural, y se repite en distintos sistemas democráticos donde sectores conservadores han encontrado en redes sociales un mecanismo para viralizar contenido engañoso.
El documento señala que líderes y movimientos de ultraderecha han aprovechado ecosistemas digitales como X, Facebook, WhatsApp y medios partidistas para instalar narrativas de fraude electoral, teorías conspirativas y ataques contra instituciones democráticas. Casos como el trumpismo en Estados Unidos, la extrema derecha en Brasil y movimientos europeos son sólo unos ejemplos de esta estrategia política sistemática.
La investigación, titulada “¿Cuándo mienten los partidos? Desinformación y populismo de derecha radical en 26 países”, fue realizada por los académicos Petter Törnberg y Juliana Chueri, y analizó el comportamiento de actores políticos en 26 países: Austria, Bélgica, Francia, Dinamarca, España, Finlandia, Alemania, Grecia, Italia, Malta, Polonia, Países Bajos, Reino Unido, Irlanda, Suecia, Nueva Zelanda, Turquía, Estados Unidos, Canadá, Australia, Islandia, Noruega, Suiza, Luxemburgo, Letonia y Eslovenia; donde se analizaron millones de publicaciones políticas relacionadas con desinformación y polarización digital.
Los autores también retomaron investigaciones previas, como la investigación de Science realizada por Soroush Vosoughi, Deb Roy y Sinan Aral, la cual concluyó que las noticias falsas se difunden más rápido y alcanzan a más personas que las verdaderas debido a su carga emocional y sensacionalista.
Los investigadores advirtieron que gran parte de esta maquinaria digital se alimenta de contenidos diseñados para provocar indignación y miedo, priorizando el impacto emocional sobre los hechos verificables. Además, explicaron que los algoritmos de redes sociales suelen favorecer este tipo de publicaciones debido a la alta interacción que generan, creando cámaras de eco donde los usuarios consumen constantemente información alineada con sus posturas ideológicas.
El estudio concluye que la expansión de la desinformación representa uno de los principales riesgos para las democracias contemporáneas, especialmente cuando actores políticos utilizan deliberadamente noticias falsas para erosionar la confianza pública.
Los autores subrayan que combatir este fenómeno requiere fortalecer el periodismo, la alfabetización digital y los mecanismos de verificación frente a campañas impulsadas desde sectores de derecha radical, sus personajes y medios afines, que han normalizado el uso político de las fake news.

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