La gobernadora panista justificó su ausencia con señalamientos extranjeros, pese a críticas por abrir la puerta a agencias de Estados Unidos en su estado.
La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, evadió su comparecencia en el Senado al utilizar como argumento las acusaciones del gobierno de Estados Unidos contra políticos de Sinaloa, entre ellos Rubén Rocha Moya. La mandataria afirmó que no acudiría a un espacio donde participan personas señaladas por autoridades extranjeras.
La postura de Campos ha generado críticas por su doble discurso, ya que mientras cuestiona señalamientos provenientes de Washington cuando le resultan convenientes, en Chihuahua ha sido señalada por permitir la presencia de agentes estadounidenses, lo que es una violación a la soberanía nacional.
Durante declaraciones públicas, la panista intentó justificar su estrategia de seguridad al mencionar afectaciones sociales derivadas del crimen organizado. Sin embargo, evitó responder directamente sobre su ausencia en el Senado, reforzando la percepción de que utilizó el contexto internacional como excusa para no rendir cuentas.

Cabe recordar que su administración ha sido cuestionada por la participación de agentes encubiertos vinculados a la Agencia Central de Inteligencia, lo que ha encendido alertas sobre injerencismo extranjero en territorio mexicano. Pese a ello, Campos ha defendido su política de seguridad como un ejercicio de soberanía.
El contraste entre su discurso y sus acciones ha sido señalado como incongruente e hipócrita, al rechazar señalamientos externos en ciertos casos mientras permite la intervención de agencias de Estados Unidos en su estado.
La ausencia de Maru Campos en el Senado no solo dejó preguntas sin responder, sino que evidenció una estrategia política basada en evasivas y contradicciones, en medio de un contexto nacional que exige claridad, legalidad y defensa de la soberanía.

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