Mientras Guadalajara colapsa, Lemus inaugura estatua sin transparentar gastos

Mientras Guadalajara arrastra problemas de agua, calles dañadas y un transporte improvisado rumbo al Mundial 2026, el gobernador emecista de Jalisco, Pablo Lemus, decidió presumir una estatua de Pelé pero sin transparentar cuánto derrochó. La opacidad se convirtió en una marca del gobierno naranja que se ocupa más por la propaganda que en atender a la ciudadanía. 

La inauguración de la gran estatua dedicada al jugador emblemático brasileño, Pelé, obra del mexicano Alejandro Velazco,la cual mide 9.5 metros y con un peso aproximado de 2 toneladas, denominada “La Canarinha”, hecho de bronce y colocado frente al Estadio Jalisco, terminó exhibiendo una de las peores costumbres del gobierno de Lemus: gastar millones en espectáculos mientras evita rendir cuentas claras.

Instalado en la ahora “Plaza Brasileña” la cual tuvo un costo de inversión de más de 4 millones de pesos, hasta ahora se desconoce el costo total de la obra, la instalación y los contratos relacionados. El “homenaje” terminó rodeado de dudas.

Mientras el mandatario presume esculturas de bronce de casi diez metros, miles de familias en Jalisco siguen enfrentando problemas de agua y calles deterioradas. En vez de concentrarse en resolver servicios básicos, el gobierno estatal prefirió cuidar su imagen con una pieza “monumental” para tomarse la foto rumbo al Mundial 2026. 

¿El problema? El problema es el momento y la falta de transparencia. Todo se traduce a una falta de respeto que Lemus derroche los recursos públicos en una obra que es solamente decorativa cuando la ciudadanía sigue pagando las consecuencias de su mala administración. Colonias enteras padecen de agua sucia o simplemente el servicio no llega hasta sus hogares.

Esto ha revivido el fracaso de sus grandes promesas de campaña, y como ejemplo también está la llamada Línea 5 del tren ligero, anunciada como una obra moderna de movilidad, la cual terminó siendo un proyecto improvisado y reemplazado por camiones eléctricos Volvo para intentar salvar la imagen del gobierno antes de la Copa del Mundo.

A esto se añade la desaparición silenciosa de otros proyectos como el Parque Lineal que acompañaría la obra de movilidad. Las promesas de Lemus se archivaron mientras su gobierno acelera obras para aparentar modernidad frente a turistas y organismos internacionales.

Jalisco no necesita monumentos gigantes para ocultar sus problemas, lo que necesita es agua, calles dignas y proyectos funcionales, pero en el gobierno de Pablo Lemus la prioridad es construir una imagen de modernidad aunque la realidad de las y los jaliscienses se siga cayendo a pedazos. 

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