Javier Milei aseguró que “las Malvinas son argentinas” y prometió recuperar las islas Georgias y Sandwich del Sur por la vía diplomática. Sus declaraciones reavivaron la polémica porque antes había sostenido que debía respetarse la voluntad de los habitantes del archipiélago, una postura que muchos interpretaron como un reconocimiento de facto del control británico.
El presidente de Argentina, Javier Milei, volvió a encender la polémica sobre las Islas Malvinas al asegurar que “las Malvinas son argentinas” y prometer que las recuperará junto con las islas Georgias y Sandwich del Sur por la vía diplomática. El mandatario afirmó que su gobierno está “cada día más cerca” de lograr ese objetivo, además de reivindicar el reclamo histórico de Buenos Aires sobre el territorio administrado por el Reino Unido.
Sin embargo, las declaraciones contrastan con la postura que el propio Milei expresó antes de llegar a la presidencia. Durante la campaña electoral y en diversas entrevistas, el ahora mandatario sostuvo que las islas “hoy están en manos del Reino Unido” porque sus habitantes “prefieren seguir siendo británicos”, e incluso llegó a señalar que Argentina debía respetar la voluntad de los isleños mientras buscaba una solución de largo plazo, una posición que fue interpretada por sus críticos como un alejamiento del reclamo tradicional argentino sobre la soberanía de las Malvinas.
Ahora, el presidente endureció su discurso al compartir un mensaje en el que aseguró que “las Malvinas son argentinas” y prometió recuperar también las islas Georgias y Sandwich del Sur. En la publicación citó al abogado estadounidense-israelí Marc Zell, quien afirmó haber solicitado apoyo a Donald Trump para respaldar la postura de Argentina. Milei insistió en que la recuperación del archipiélago y del espacio marítimo circundante se alcanzará mediante la diplomacia.
El cambio de tono no pasó desapercibido y reavivó las críticas de la oposición y de usuarios en redes sociales, quienes recordaron sus declaraciones previas sobre el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas. Mientras el gobierno busca proyectar una postura más firme en plena efervescencia nacionalista tras el Mundial 2026, el debate gira ahora en torno a la contradicción entre el discurso que Milei sostuvo antes de asumir la presidencia y el que mantiene actualmente.


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