No es ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario

Los odiadores profesionales de aquello que resulta despreciable, los resentidos que resienten la marginación, los aplaudidores de la destrucción de un régimen creado para privilegiar a los privilegiados, se burlan de Javier Milei, presidente de Argentina —mejor conocido como el gatito mimoso, papadas, papafrita, la peluca, el loco o presiduende— por declarar que “no sólo no aumentó el desempleo sino que aumentó la cantidad de personas que buscan trabajo”. Se burlan porque les parece que decir que no aumentó el desempleo, cuando se han perdido 280 mil empleos formales, es una mentira, y porque consideran que el oximorón presidencial es imperdonable incluso para un personaje de la baja estatura de Milei.

Y es que ahí está el detalle, para el zurdo promedio, que cree que la justicia social es responsabilidad del Estado y no una profunda y absurda responsabilidad individual, el Estado es el responsable de la crisis de empleo, seguridad, vivienda, educación, salud, migración… en fin, para su zurda forma de pensar zurdamente, todo lo que es responsabilidad del Estado, y para lo que el Estado fue creado, es obligación del Estado, ¡haganme el favor!

Como si el Estado no estuviera ocupado cuidando los intereses de la clase privilegiada, como si le sobrara tiempo para atender las minucias de nuestras insignificantes existencias, ¡pongámonos serios, carajo!

Cuando Milei dice que “aumentó la cantidad de personas que buscan trabajo”, está dando una clase a la ciudadanía para que asuma su responsabilidad individual, y otra clase —al mundo entero— en cuanto a comunicación social se refiere. No hay crisis de desempleo, la gente no encuentra trabajo. No es crisis de seguridad, la gente no sabe vivir tranquila. No existe una crisis inmobiliaria, la gente no encuentra una casa que pueda pagar. No hay crisis en la educación, los alumnos no aprenden. No es una crisis de salud, la gente no se organiza para enfermar de forma escalonada. No es que haya crisis migratoria, la gente sale de sus países y no tiene en donde vivir. El pobre es pobre porque quiere, porque se niega a ser millonario y vivir en abundancia, el Estado no puede obligarlos a vivir bien si no quiere vivir bien.

Entrados en gastos

Esos zurdos que piensan que el Estado debe garantizar lo que el Estado debe garantizar, son los mismos que se indignan por los humanistas ataques de EE.UU e Israel que buscan liberar y democratizar Irán, al tiempo que aniquilan la amenazantemente inexistente amenaza atómica, que representa ese bastión petrolero, bombardeando escuelas y hospitales. Son los mismos que anteponen la totalitaria responsabilidad del Estado a la misericordiosa tolerancia del mercado, donde cada uno puede elegir libremente cómo morir de hambre, si no muere, antes, aniquilado por una bomba.

Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.

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