El máximo tribunal de Estados Unidos mantuvo bloqueado el decreto que buscaba negar la ciudadanía automática a hijos de migrantes nacidos en territorio estadounidense, una de las medidas más controvertidas del republicano.
La Corte Suprema de Estados Unidos asestó un duro golpe a la agenda migratoria de Donald Trump al rechazar los intentos de restringir la ciudadanía por nacimiento, un derecho protegido por la Constitución estadounidense desde hace más de un siglo. Con esta decisión, el máximo tribunal ratificó los fallos de instancias inferiores que habían bloqueado la orden ejecutiva impulsada por el mandatario republicano durante su segundo mandato.
La medida de Trump pretendía impedir que los hijos de personas migrantes, tanto en situación irregular como con estancias temporales, obtuvieran automáticamente la ciudadanía estadounidense al nacer en el país. Sin embargo, los jueces concluyeron que el decreto contradecía principios constitucionales consolidados y precedentes históricos que han definido el alcance de la 14ª Enmienda.
El caso generó una intensa batalla judicial durante meses y puso a prueba una de las promesas centrales del discurso antimigrante de Trump. Incluso durante las audiencias, magistrados conservadores y liberales cuestionaron la legalidad de la orden ejecutiva, mientras el propio presidente acudió personalmente al tribunal en un hecho inusual para un mandatario en funciones.

Los tribunales inferiores ya habían considerado que la medida era probablemente inconstitucional al contradecir el histórico fallo de 1898 en el caso Wong Kim Ark, mediante el cual la Corte Suprema estableció que toda persona nacida en Estados Unidos es ciudadana, independientemente del estatus migratorio de sus padres. Esa interpretación ha permanecido vigente durante más de un siglo y constituye uno de los pilares del sistema jurídico estadounidense.
De haberse aplicado la orden de Trump, cientos de miles de menores habrían quedado excluidos del acceso automático a la ciudadanía cada año. Estudios especializados estimaron que más de 250 mil bebés nacidos anualmente en Estados Unidos podrían haber sido afectados. Además, la medida no solo impactaba a migrantes indocumentados, sino también a estudiantes extranjeros, trabajadores temporales y personas en proceso de regularización migratoria.
La resolución representa una importante derrota política y jurídica para Trump, cuya estrategia migratoria ha enfrentado múltiples obstáculos en los tribunales. Con este fallo, la Corte Suprema reafirma que la ciudadanía por nacimiento sigue siendo un derecho constitucional protegido, cerrando la puerta —al menos por ahora— a uno de los intentos más agresivos por restringir la inmigración en Estados Unidos.

Deja un comentario