Etiqueta: opinión

  • ¿Y si sí?

    ¿Y si sí?

    El martes ha sido un día de fiesta nacional, la selección mexicana de futbol logró lo que hace 40 años no era posible… un quinto partido. ¿En el estadio se escuchaba una frase que al unísono gritaba el público: “¿Y SI SÍ?”, pero de dónde venía esa expresión? … Venía de un chico de 17 años que demostró su capacidad en los partidos que ha jugado en este mundial y su contribución fue crucial para la victoria de anoche, esa victoria que unió corazones, que dio una gran felicidad a nuestro país que tanta falta le hace ante un ambiente lleno de mentiras. ¿Quién iba a decir que un partido de futbol haría caer en pedazos la retorcida imagen que muchos han querido vender de un México que tiene sus problemas, pero que ni por asomo es el monstruo que muchos traidores a la patria quisieron vender al mundo?

    Anoche millones, sí, millones de voces en todos los estados de México salieron a festejar con orgullo un triunfo contundente y avasallador contra una selección de Ecuador que no supo qué tren le pasó encima y los dejó en el campo sin argumentos futbolísticos para defenderse.

    ¿Qué demostraron 2 horas de excelente futbol? Pues nada más y nada menos que México es un país grande, hermoso, lleno de colores y alegrías, fueron 2 goles que echaron por la borda los discursos de locas, perras, chayoteros nacionales e internacionales que intentan crear de nuestro país un panorama que simplemente no existe y como siempre desde hace ya 7 años de transformación, de una u otra manera quedan como lo que son: unos payasos, unos traidores a la patria, pero sobre todo calumniadores que no han logrado su cometido. Los pañuelos blancos solo sirvieron para que se limpiaran la espuma de la rabia de ver triunfar a un país en todos los sentidos, en futbol, en ser anfitrión, en organización, en infraestructura. México ha sido reconocido por los miles de aficionados y medios de comunicación internacionales como una sede que la gente aprecia y busca, muy por encima de Estados Unidos. Basta observar los reportes de los aficionados que solo iban a ver los partidos con los gringos y regresaban a vacacionar a nuestro país.

    Por eso y muchísimas cosas más este mundial de futbol ha sido una ventana al mundo de lo que es México, de nuestra capacidad como país, de hospitalidad y, a pesar de los problemas que se tienen, se demuestra que la imagen que gobiernos injerencistas intentan proyectar para justificar intervenciones, apoyados por gentuza de la oposición, nada más son las mentiras más viles.

    Esas 3 palabritas adquieren una connotación de triunfo, de esperanza, de futuro, pero también de hospitalidad, de amor, de alegría que hacen que nuestro México se exhiba al mundo como el hermoso país que realmente es.

    Así que las Locas, la Perra, los pañuelos, los chayoteros y demás basura de traidores que los acompañan se van a quedar una vez más con las ganas de ver caer a nuestro país.

    No puedo saber qué pasará el domingo con nuestra selección en su 5to partido, solo me basta saber que se logró sortear 40 años de frustraciones en el futbol, así como a través de estos 7 años hemos sorteado 89 años de gobiernos corruptos del PRIAN.

    ¿Y SI SÍ seguimos transformando a México? ¡¡Claro!! Lo veremos en el 2027 y remataremos en el 2030, mientras tanto el domingo, pase lo que pase, apoyaremos a nuestro equipo México, que seguramente saldrá victorioso ante sus rivales como siempre.

    ¡Viva México, vamos muchachos! ¡Sí se puede!

  • Cuando un mundial también se convirtió en un mensaje político para el mundo

    Cuando un mundial también se convirtió en un mensaje político para el mundo

    Durante décadas, la imagen de México en el extranjero estuvo marcada por narrativas de violencia, corrupción e inestabilidad, y prejuicios que opacaron la fortaleza, el talento y la grandeza de nuestro país.

    En este mundial, millones de personas descubrieron otro México, un país que supo ponerse la camiseta, organizar uno de los eventos más grandes y complicados del planeta, recibir con los brazos abiertos a miles de visitantes y presumir con orgullo, nuestra cultura, música, gastronomía, nuestra historia y la calidez de nuestra gente.

    Este evento ha significado un reto enorme por las restricciones migratorias, el endurecimiento de los controles fronterizos y el ambiente político hostil generado por el gobierno de Donald Trump, aún así, México demostró al mundo su capacidad de organización, y su hospitalidad.

    Todo este esfuerzo recayó en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, y la verdad es que todo su equipo ha estado a la altura. La coordinación entre las dependencias federales, el trabajo de su gabinete y el esfuerzo conjunto con los gobiernos locales hicieron que el país estuviera a la altura del desafío.

    También hay que destacar el extraordinario trabajo del Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Clara Brugada, la capital mostró ser una ciudad con una amplia oferta cultural, espacios públicos activos con servicios urbanos, y mucha organización, también quiero hacer un reconocimiento especial para quienes pocas veces aparecen en las fotografías, el personal de limpieza de nuestras ciudades. Con su trabajo diario, muchas veces silencioso y poco reconocido, contribuyeron a que México luciera limpio, ordenado y digno ante millones de visitantes. Ellas y ellos también han sido parte del éxito de este Mundial.

    Millones de personas han seguido el mundial desde todos los continentes y pudieron observar que México es un país capaz de recibir visitantes con infraestructura moderna, seguridad, conectividad, riqueza cultural y una grandiosa hospitalidad que sigue siendo uno de sus mayores distintivos. Las imágenes de estadios llenos, calles convertidas en espacios de celebración, alegría y una afición apasionada, proyectaron una visión muy distinta a la que con frecuencia ocupaban los titulares.

    Esa, quizá, fue la victoria más importante.

    Les mando un abrazo fraterno

  • Medios desaparecen madres

    Medios desaparecen madres

    Cada colectivo de madres buscadoras debería manifestarse con nombre y siglas para ser identificadas por la población, incluso por las autoridades. Algunas se afiliaron a Ceci Flores, desde tiempos de la campaña de Xóchitl Gálvez, y tienen en sus filas no sólo a familiares de delincuentes desaparecidos sino que llegan al extremo de vestirse de mujer para hacer frente, de manera violenta, a la policía.

    Una de las razones que le dieron credibilidad a las madres buscadoras en México fue su permanente rechazo a los cargos públicos. Las Madres de la Plaza de Mayo, en Argentina, se ganaron el respeto del mundo por su alejamiento de intereses partidistas y políticos.

    Ahora Somos México irrumpe en la trayectoria ya deteriorada de algunas madres buscadoras y anuncia que las candidaturas de 2027 serán para ellas. Montados en el oportunismo más ruin, con la cotización más baja en las acciones de las madres buscadoras, el partido nuevo que pronto cambiará de nombre y color, muestra la vileza que le caracteriza.

    Desde que Ceci Flores, militante de Somos México desde su conformación, se adhirió a la campaña de Xóchitl Gálvez, la trayectoria de las madres buscadoras empezó a desgastarse, su tragedia fue entregada en charola de plata, a la derecha. En ese momento los medios desaparecieron a las madres verdaderas, quienes se quedaron trabajando con apoyos institucionales, mientras las otras, las de la falsificación burda, desprecian, prefieren los reflectores y la compensación inmediata a resultados reales.

    Las seguidoras de Ceci Flores, se dicen poseedores del certificado de autenticidad de las madres buscadoras, donde las verdaderas, las auténticas, la de verdad, son ellas, a pesar de que ella m isma reconoció que sus hijos formaban parte del crimen organizado.
    A esa parte de las madres les interesan los reflectores de los medios, beneficiarse de los programas de su objetivo, los besos de los aficionados suecos, los patrocinios y los cargos de elección popular.

    Las madres buscadoras que Ricardo Salinas y Claudio X. González falsificaron, también son cobijadas por la Conferencia del Episcopado Mexicano, cuyos voceros señalan: “No escapa a nuestra mirada el esfuerzo de las madres buscadoras por hacer visible durante los eventos del Mundial una herida que sangra en nuestro pueblo: sus hijos desaparecidos”.

    La oposición reconoce que las madres buscadoras llevan varios sexenios en su lucha, pero son incapaces de reconocer que las desapariciones no son por causas represivas del gobierno y quien desaparece ahora es el crimen organizado al que se afiliaron sus hijos.

    Es necesario que las verdaderas madres buscadoras, a quienes no les interesa más que encontrar a sus hijos, den nombres y siglas, colores y consignas que las identifiquen antes de que sean borradas totalmente de la lucha social digna y honesta.

    El clero siempre con su misión de infundir miedo en la sociedad y mantener un frente ante cualquier expresión auténticamente popular, utiliza un problema a pesar del profundo dolor que implica y lo suma a su causa. Si a eso agregamos que la frivolidad alcanzó a un grupo minoritario de madres buscadoras que ahora quieren un cargo de elección popular, encontramos que entre Somos México y el clero utilizan a las madres para llevar agua a su molino, mientras ellas aprovechan los beneficios que esta adhesión les proporcionan.

  • ¡México hace vibrar al país!

    ¡México hace vibrar al país!

    La Selección Mexicana volvió a regalarle una noche inolvidable a su afición al derrotar 2-0 a Ecuador en los dieciseisavos de final de la Copa Mundial de 2026. Con un partido serio, intenso y bien trabajado, el conjunto nacional aseguró su boleto a los octavos de final y reforzó la ilusión de millones de aficionados que sueñan con ver al Tricolor hacer historia en casa.

    Desde los primeros minutos, México mostró mayor iniciativa y control del juego. El equipo mantuvo el orden defensivo, presionó la salida de Ecuador y encontró los espacios necesarios para marcar diferencia en el marcador. Las dos anotaciones fueron el reflejo de un funcionamiento colectivo que ha ido creciendo conforme avanza el torneo.

    Al terminar el encuentro, la celebración salió de inmediato a las calles. Miles de personas se reunieron en el Ángel de la Independencia, el Monumento a la Revolución y el Zócalo de la Ciudad de México para festejar el triunfo. Entre banderas, cánticos y caravanas de automóviles, la capital vivió una auténtica fiesta. Familias completas, jóvenes y adultos compartieron la alegría de ver a México instalado entre los mejores equipos del campeonato.

    La emoción también estuvo acompañada por un contexto que varios aficionados recordaron. En abril de 2024, fuerzas de seguridad de Ecuador ingresaron por la fuerza a la Embajada de México en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas, un hecho que provocó la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países y fue señalado por México como una violación al derecho internacional. Aunque el partido se disputó con respeto dentro de la cancha, para algunos seguidores el resultado tuvo un significado especial.

    Más allá del simbolismo, el desempeño de la Selección deja motivos para ilusionarse. El equipo ha mostrado equilibrio, confianza y capacidad para competir frente a rivales de alto nivel. Todavía queda camino por recorrer, pero el pase a los octavos confirma que México llega en buen momento a la etapa decisiva del Mundial.

    La afición respondió como siempre: llenó las plazas, hizo sonar los cláxones y volvió a demostrar que, cuando juega la Selección, el país entero encuentra un motivo para unirse. Ahora todas las miradas están puestas en el siguiente compromiso, con la esperanza de que esta historia todavía tenga varios capítulos por escribir.

  • El péndulo latinoamericano: el mito de la victoria de la derecha y la disputa por el poder

    El péndulo latinoamericano: el mito de la victoria de la derecha y la disputa por el poder

    En los últimos meses se ha instalado la idea de que América Latina estaría viviendo un giro definitivo hacia la derecha, impulsado por resultados recientes como el caso de Colombia y por la consolidación de liderazgos conservadores en distintos países de la región. A ello se suma el avance de fuerzas afines en Centro y Sudamérica, configurando un mapa donde una mayoría de gobiernos latinoamericanos se ubican en ese espectro. Sin embargo, una lectura más rigurosa sugeriría que este fenómeno no parece responder a una conversión ideológica permanente de los electorados, sino a un ajuste político propio de sistemas que enfrentan desgaste, inseguridad persistente, desaceleración económica y exigencias crecientes de resultados.

    Desde su origen en la Revolución Francesa, las nociones de izquierda y derecha han expresado una tensión entre transformación y estabilidad. En América Latina, esta tensión se ha traducido en ciclos políticos claros. La llamada ola rosa de inicios de siglo dio paso a un giro conservador a mediados de la década pasada, seguido por un retorno progresista en los años recientes. Lo que hoy ocurre no rompe esa lógica, la confirma. El llamado efecto péndulo responde a una constante: quien gobierna enfrenta límites, errores o crisis que abren espacio a la alternancia.

    La reconfiguración regional actual se explica por liderazgos que han logrado conectar con demandas inmediatas. Nayib Bukele ha construido su legitimidad a partir de una reducción significativa de la violencia mediante políticas de mano dura, mientras que Javier Milei ha capitalizado el hartazgo económico con un discurso de ajuste radical. En Colombia, la victoria de Abelardo de la Espriella en 2026 marca el cierre de un ciclo progresista y evidencia cómo el electorado reacciona ante la percepción de inseguridad o falta de resultados sostenidos. 

    En este contexto, las elecciones de Brasil en 2026 y las intermedias de México en 2027 se vuelven determinantes. Brasil enfrenta una contienda entre Luiz Inácio Lula da Silva y un candidato respaldado por el bolsonarismo, en un entorno de alta polarización. En México, Morena mantiene una ventaja estructural, pero deberá sostenerla en un escenario donde la evaluación ciudadana se concentra cada vez más en resultados concretos, particularmente en seguridad y economía. Lo que ocurra en ambos países influirá directamente en la dirección del péndulo regional.

    A esta dinámica se suma un factor externo decisivo. La administración de Donald Trump ha impulsado el llamado Escudo de las Américas, presentado en una cumbre en Miami en 2026 con la participación de gobiernos afines. Este bloque representa un intento de articular una agenda común en seguridad, migración y combate al narcotráfico, al tiempo que refuerza alineamientos políticos en la región. El respaldo a liderazgos conservadores y la presión sobre países no alineados reflejan que la disputa por el poder en América Latina también se juega en el terreno geopolítico.

    La nueva derecha que emerge no responde a los parámetros tradicionales. Se caracteriza por liderazgos personalistas, comunicación directa y una narrativa centrada en resultados inmediatos. Prioriza la seguridad, promueve decisiones rápidas y desplaza otras agendas cuando percibe que interfieren con el orden o la estabilidad. Su ascenso no puede entenderse sin considerar el desgaste de gobiernos anteriores, la persistencia de la violencia, los escándalos de corrupción y la incapacidad institucional para ofrecer soluciones sostenidas.

    En México, este análisis adquiere una relevancia particular. La oposición tradicional enfrenta fragmentación, falta de narrativa y un desgaste acumulado que limita su capacidad de competir. No obstante, ello no elimina el riesgo de que surja un liderazgo disruptivo que capitalice el descontento bajo una lógica de mano dura. 

    Por ello, la discusión de fondo trasciende la ideología. La continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación dependería de su capacidad para entregar resultados verificables, especialmente en seguridad. Este es el eje que puede consolidar o erosionar la confianza ciudadana. Liderazgos técnicos, con experiencia operativa, coordinación institucional y enfoque en resultados, tendrían la posibilidad de fortalecer la percepción de eficacia y contener la tentación de alternativas radicales.

    América Latina vive una reconfiguración volátil donde la nueva derecha capitaliza la fatiga ciudadana, pero enfrenta la misma prueba que la izquierda anterior: entregar resultados sostenibles. México, como potencia regional, tiene la oportunidad y la responsabilidad de demostrar que un gobierno de izquierda puede adaptarse, priorizar la seguridad y el bienestar de mexicanas y mexicanos, y mantener estabilidad sin aislarse del contexto hemisférico. Porque, al final, el péndulo no responde a discursos, responde a resultados.

  • AMLO, Monsiváis, la homofobia y la mentira

    AMLO, Monsiváis, la homofobia y la mentira

    Hay errores periodísticos. Y hay publicaciones que terminan exhibiendo algo mucho más grave: la renuncia al principio más elemental del periodismo, verificar antes de publicar. Digo, es algo normal en la prensa de derecha.

    Eso ocurrió con la supuesta entrevista de Carlos Monsiváis difundida por El Universal. El diario terminó retirando el texto y ofreciendo una disculpa pública a la familia del escritor al reconocer que no pudo acreditar la autenticidad de las declaraciones que le fueron atribuidas, pero curioso jamás se disculparon con AMLO las ternuritas estas.

    La publicación apareció en un contexto político donde Andrés Manuel López Obrador ha sido, durante décadas, objeto de un intenso linchamiento mediático. Desde que era jefe de Gobierno de la Ciudad de México, pasando por los procesos electorales de 2006, 2012 y 2018, y durante todo su gobierno, alrededor de su figura circularon rumores, montajes, noticias falsas, campañas de desprestigio y narrativas construidas más desde la confrontación política que desde los hechos.

    En este caso, además, existe otro elemento igual de preocupante: la homofobia. La fuerza de la historia atribuida a Monsiváis descansaba en una vieja lógica discriminatoria: presentar una supuesta relación entre dos hombres como si eso constituyera un escándalo político.

    Vale la pena preguntarse por qué esa historia pretendía resultar explosiva. La respuesta es incómoda: porque todavía hay quienes consideran que la orientación sexual puede utilizarse como arma para desacreditar a una persona.

    No sólo se utilizó el nombre de uno de los intelectuales más importantes de México sin una verificación suficiente. También se recurrió, de manera implícita, a un prejuicio que Carlos Monsiváis combatió durante toda su vida.

    Monsiváis fue un defensor de las libertades, un crítico del conservadurismo moral y una de las voces que ayudó a abrir el debate público sobre los derechos de la diversidad sexual en México. Resulta irónico que, años después de su muerte, su nombre apareciera vinculado a una historia cuya eficacia dependía precisamente del morbo y de la persistencia de prejuicios homofóbicos.

    Porque, incluso si la anécdota hubiera sido cierta, ¿cuál sería el escándalo?

    ¿Que dos hombres hubieran sostenido una relación?

    Sólo una sociedad que todavía arrastra prejuicios podría convertir eso en una noticia destinada a destruir reputaciones.

    Obliga a reflexionar sobre los límites entre el periodismo y la propaganda, entre la investigación y la especulación, entre el derecho a informar y la tentación de publicar aquello que confirma prejuicios o alimenta la polarización política.

    Las disculpas eran necesarias. Pero también hace falta reconocer el daño que producen las noticias falsas cuando se insertan en un ambiente de confrontación permanente. Porque una mentira no deja de ser mentira sólo porque encaje con las ideas de quienes desean creerla.

    El periodismo tiene la responsabilidad de incomodar al poder, sí. Pero también tiene la obligación de hacerlo con pruebas. Cuando renuncia a esa obligación, deja de servir a la sociedad y termina sirviendo a los poderosos.

    El Universal y otros medios de derecha actuaron como lo han hecho a través de los años, a base de mentiras construir narrativas que golpeen al obradorismo. Por eso los combatimos, porque son mercenarios de la información y unos pinches mentirosos.

    Redes sociales

  • La verdad también debe exigirse a los medios de comunicación

    La verdad también debe exigirse a los medios de comunicación

    En una democracia, los medios de comunicación desempeñan una función indispensable. Informan, cuestionan al poder y contribuyen a la formación de la opinión pública. Precisamente por esa enorme responsabilidad, su principal obligación debería ser una sola: publicar hechos comprobados.

    Lo ocurrido recientemente con El Universal demuestra por qué ese principio nunca puede relajarse. El diario publicó una supuesta entrevista de Carlos Monsiváis con expresiones atribuidas al escritor sobre el expresidente Andrés Manuel López Obrador y, posteriormente, tuvo que retirarla al reconocer que no podía acreditar su autenticidad.

    No se trató únicamente de una rectificación editorial. Vale la pena preguntarnos cuántas personas ya habían leído, compartido y dado por cierta esa información antes de que el propio medio admitiera que no podía sostenerla. Para entonces, el daño ya estaba hecho.

    Este episodio confirma que la desinformación no proviene únicamente de cuentas anónimas en redes sociales. También puede originarse en medios tradicionales de enorme alcance, cuando el afán de sostener una narrativa termina desplazando la obligación elemental de verificar los hechos antes de publicarlos.

    Desde hace años, diversos medios con una línea editorial conservadora han mantenido una postura particularmente crítica frente a los gobiernos de izquierda. Esa posición es legítima y forma parte del pluralismo democrático. Lo que deja de ser aceptable es que la línea editorial prevalezca sobre el rigor periodístico. Una democracia necesita medios críticos, pero también responsables; medios que cuestionen al poder sin renunciar a la verdad.

    La crítica nunca debe construirse sobre información cuya autenticidad no puede demostrarse. Cuando eso ocurre, el periodismo pierde autoridad moral y la ciudadanía pierde confianza. Las consecuencias de una publicación falsa, incompleta o insuficientemente corroborada pueden ser profundas e irreversibles.

    Como jueza electa en materia penal, conozco bien el valor de la prueba. En un tribunal nadie puede ser condenado con rumores, percepciones o documentos cuya autenticidad no está acreditada. La presunción de inocencia es uno de los pilares del Estado de Derecho y constituye una garantía frente al abuso del poder. Ese mismo principio de prudencia y responsabilidad debería inspirar el ejercicio periodístico. Antes de afirmar, es indispensable corroborar.

    Lo digo también desde la experiencia personal, ya que fui objeto de publicaciones en las que algunos medios afirmaron o insinuaron que había dejado en libertad a un feminicida. Esa versión se difundió ampliamente y generó una percepción equivocada sobre mi actuación como jueza electa. Sin embargo, omitía un hecho fundamental: esa persona nunca recuperó su libertad y actualmente existe una sentencia condenatoria de 45 años de prisión en su contra. Ese dato, indispensable para comprender el caso en su totalidad, prácticamente desapareció del debate público.

    No se trata de una defensa personal. Se trata de evidenciar cómo la información parcial también desinforma. No siempre es necesario publicar una mentira; en ocasiones basta con omitir los hechos relevantes para conducir al lector hacia una conclusión equivocada.

    Ese tipo de coberturas no sólo afecta la reputación de las personas involucradas. También deteriora la confianza ciudadana en las instituciones y en quienes las integran. Cuando se desacredita a juezas y jueces mediante información incompleta o fuera de contexto, el debate público deja de sustentarse en los hechos y comienza a construirse sobre percepciones.

    El caso de El Universal debería abrir una discusión que durante mucho tiempo se ha evitado. Así como los medios exigen transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad a los poderes públicos, la sociedad también tiene derecho a exigirles el mismo estándar de rigor, ética y profesionalismo.

    La libertad de expresión no está en debate. Es uno de los pilares de nuestra democracia. Lo que sí debe debatirse es la responsabilidad con la que se ejerce. Tener una línea editorial, sea de izquierda, de centro o de derecha, es completamente legítimo. Lo que nunca será legítimo es presentar como verdad aquello que no ha sido verificado o difundir sólo la parte de la historia que conviene a una determinada narrativa.

    En los tribunales, una sola prueba insuficiente puede significar la absolución de un culpable o la condena de un inocente. Por eso el Derecho exige pruebas antes de emitir un juicio. Quizá ha llegado el momento de exigir el mismo estándar a quienes tienen el poder de informar. Porque en una democracia, la verdad no debe ser una opción editorial: debe ser una obligación ética.

  • Burdo fraude en Colombia

    Burdo fraude en Colombia

    Basta y sobra con que Trump apoye algo para saber que se trata de un tema de sumisión a su política. Basta y sobra que el ultraderechista, Alejandro Moreno haya asistido a presenciar las elecciones en Colombia para asegurar que hubo un burdo fraude electoral, que según el priista realiza de manera discreta, cuando en realidad hay evidencias muy claras de esa práctica.

    Los empresarios han aprendido que invertir en los fraudes electorales es un buen negocio, por lo que deben planificar su participación y así lo hicieron desde la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, del 29 de mayo, advirtieron a sus empleados que si votaban por Iván Cepeda serían despedidos. Como se sabe a los empresarios no les va mal con la izquierda pero prefieren tratar con la derecha.

    Acoso como éste hubo muchos, la idea de que Iván Cepeda era guerrillero visto ahora, como sinónimo de delincuente común modificó la intención del voto de una clase media temerosa, que olvidó su propia historia, porque no saben o no recuerdan que Simón Bolívar y Francisco de Miranda fueron también guerrilleros y crearon una nación libre con las armas en la mano.

    La megalomanía del mandatario del norte, intenta imponer sus títeres, y por ello apoya al pederasta Abelardo de la Spriella, como se lo dieron a Daniel Novoa, también con un fraude electoral de por medio, la liberación ordenada desde la Casa Blanca de Juan Orlando Hernández, actos aplaudidos por Alejandro Moreno, quien asistió personalmente a las elecciones de Ecuador, Perú y Colombia, donde la opacidad en el proceso electoral imperó.

    Los hilos de Trump imponen presidentes en América Latina, la vuelta al pasado se repite con una similar precisión que muestra el retroceso de la historia, una pausa en la evolución de la especie y un imperdonable regreso al pasado conservador.

    La ultraderecha tiene en la desaparición de la soberanía un gran interés y una de sus consignas ideológicas más severas. La manera en que se llevó a cabo el fraude electoral, no permite consideración alguna para llevar las alteraciones de los resultados a los más altos tribunales del mundo donde no tenga injerencia el delirante mandatario de Estados Unidos. Si se permite que gobierne.

    Es decir, lo que la ultraderecha llama la nueva normalidad implica la imposición del miedo como una manera de vencer, desde lo más profundo del pensamiento latinoamericano, su propia libertad.

    El itinerario de los golpes de Estado con apariencia de fraude electoral lo marcan las fechas de elecciones. Nos e trata de atacar al más débil primero, sino de aprovechar las coyunturas que permiten las elecciones. Esto quiere decir, que con Alito y Trump a la cabeza desde ahora se trata de desarticular la historia de México para que, en julio de 2027, se haya afectado el tejido social e tal manera que desmantele la cohesión que existe alrededor de la Presidenta, diluya la historia nacional y a los principales protagonistas del movimiento que gobierna el país.

    Si se permite el fraude en Colombia, será más fácil hacer lo México con México y luego con Brasil.

  • ¿Por qué todos aman a México?

    ¿Por qué todos aman a México?

    Se cumplieron las palabras del expresidente AMLO, tenemos a la mejor presidenta del mundo. No es casualidad que la doctora Claudia Sheinbaum Pardo aparezca en las portadas de las revistas más importantes como una de las mujeres más influyentes del mundo. Recientemente The Guardian la identifica como la líder de izquierda más popular del mundo comprobando que la fortaleza de esta giganta de la política se fundamenta en el apego a sus ideales y principios de democracia y justicia social. Sheinbaum actualmente ha llevado a cabo con éxito el Plan México y profundizado un modelo de desarrollo social y económico original y genuino en nuestro país sobre la base del humanismo mexicano. 

    México hoy es un pueblo querido, se presenta como el faro de luz en la oscuridad en América Latina y el mundo. Sus líderes políticos y morales (AMLO y Sheinbaum) sobresalen frente a un descarado intervencionismo norteamericano en las elecciones de otros países para colocar a sus títeres políticos e inclinar la balanza para el avance de la ultraderecha.

    La manipulación de los medios, el control de las redes sociales y la inteligencia artificial les ha favorecido en su propósito por regresar a gobiernos fascistas. Lamentablemente una vez instaurados estos gobiernos totalitarios de ultraderecha borran de un plumazo los avances hechos por gobiernos de izquierda, como en el caso de la Colombia de Petro a la que se le avecina una oscura noche neoliberal, la misma suerte de Argentina y Ecuador. 

    Mientras México recibe amor y bendiciones de los visitantes de todo el mundo, con claridad se ve que el nefasto de Trump y la ultraderecha internacional no tienen llenadera, quieren ir por todo el pastel y todo indica que vienen por México. El PRIAN y “la Perrita de Trump”, alias Ricardo Salinas Pliego, quieren aplicar la misma fórmula que han implementado en otros países de la región. Sin embargo, siguen faltos de creatividad y de éxito en su intentona, no han encontrado a su outsider, no ha tenido eco la narrativa de que México se encuentra en llamas y de un supuesto narco gobierno. No pega el chicle de los vende patrias del PRIAN sobre la idea de “Defender a México” y de que nos encontramos en una dictadura. El “mundial del pueblo” le ha mostrado al mundo que no somos el país inseguro y peligroso que pintan los medios o las oficinas de Estados Unidos, no somos ese país mediocre y perdedor que escribían los intelectuales orgánicos. Tenemos un gran país y una gran presidenta, tenemos un proyecto de nación y sabemos de dónde venimos y hacia dónde vamos. 

    Hoy todos quieren venir a México y todos se quieren quedar, porque México los hace sentir vivos, porque México los apapacha, porque México irradia amor y felicidad. México se ha desempolvado y hoy brilla nuevamente por su humanismo mexicano, hoy el mundo ama a México y se deslumbra con su pasión y patriotismo, hoy le compartimos al mundo un pedacito de nuestra grandeza cultural, histórica y milenaria. 

  • Entre proletarios te veas; la realidad concreta

    Entre proletarios te veas; la realidad concreta

    En las postrimerías de los años 60, cuando los estudiantes mexicanos dábamos la lucha en favor de la democratización del país y buscábamos afanosamente la unidad del proletariado, más de una vez nos encontramos codo a codo con movilizaciones obreras y campesinas, mismas que fueron brutalmente reprimidas por el Estado Mexicano. 

    Colonos, obreros en su mayoría, estudiantes, trabajadores del sector de los servicios, tanto públicos como privados, también cobraban conciencia y se agrupaban en sindicatos independientes, con los que los estudiantes-trabajadores nos identificábamos plenamente y planteamos una lucha unidos. Los asesinatos y la persecución perpetrados por las fuerzas represivas del Estado, lograron disgregarnos, pero siempre volvimos a la lucha sin claudicar. 

    La 4ta Transformación nace de aquellos movimientos, pero ahora termina por traicionarlos. Sin opciones electorales viables y confiables, la lucha vuelve a darse en las calles por la construcción de una organización política de verdadera izquierda que no propicie ni proponga la violencia, sabedores de que las fuerzas represivas del Estado pueden actuar sin corazón ni alma, que policías y soldados se convierten en lumpen proletariado por un puñado de monedas.

    Aquí reproduzco con autorización de su autor, Lic. Joaquín Ortega Esquivel una fracción del texto que él hizo público en sus redes sociales y que por razón de espacio ocupará más de una de estas columnas, con el respeto, admiración y afecto que le profeso. He decidido no mutilar ni una coma del texto.

    Es preciso mencionar que las organizaciones a las que Joaquín asesoró y apoyó con verdadero amor revolucionario, siempre sumaron a la lucha proletaria de aquellos años y nunca comulgaron con la del FAT de Alcalde Justiniani, que nunca fue realmente de izquierda y así formó a su prole y a sus compinches, algunos hoy en las más altas esferas del poder simulador de la 4ª.

    Primera fracción del texto publicado por Joaquín Ortega Esquivel, de una lucha que vivió y conoció en carne propia y que tituló como aparece.

    LA SILENCIADA HISTORIA DEL MOVIMIENTO MAGISTERIAL-POPULAR QUE INICIÓ LA CNTE

    1979 fue el año de la insurgencia magisterial. Cientos de miles de profesores indignados ante los salarios miserables que se percibían y por el burdo control gangsteril que ejercía el SNTE, decidimos sacudirnos de los parásitos que nos chupaban la sangre y nos usaban como acarreados del sistema, para ejercer la democracia directa de las asambleas con su capacidad de deliberación, decisión, acción, vigilancia y control de los dirigentes por parte de las bases, a través del poder colectivo e iniciar una lucha prolongada por mejorar las condiciones laborales al lado de todo el pueblo trabajador.

    De acuerdo con el Concejo Central de Lucha de los Trabajadores de la Educación del Valle de México (periódico Claridad, diciembre de 2016), la lucha magisterial de abril a mayo de 1979 incorporó a más de 500 mil maestros a la huelga general, de los cuales más de 300 mil participaron en diversas acciones de masas. Se sumaron, también más de 10 millones de padres de familia, estudiantes, obreros y campesinos. Estas acciones del pueblo, permitieron que el magisterio rompiera por primera vez el topea salariales de 10% impuesto por el gobierno, además de que logró consolidar a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación como alternativa organizativa de los maestros durante la Asamblea nacional de trabajadores de la educación que tuvo lugar aquel mes de diciembre de 1979.

    Las gigantescas movilizaciones de final de los años setentas costaron más de 500 maestros asesinados solamente en los primeros años de lucha, pero aprendimos a combatir bajo la línea de organizarnos y unirnos para actuar junto con la clase obrera y el pueblo, bajo la premisa que son los proletarios los creadores de toda la riqueza social. Así culminamos con algunos de los procesos históricos más importantes marchando al lado de Movimiento Democrático Popular de Oaxaca de los años ochenta y con las grandes movilizaciones por la independencia sindical que encabezó Unidad Obrera Independiente (UOI). Sobresale por la enorme simpatía que despertó en millones de mexicanos que salieron de sus casas a manifestar su solidaridad de mil maneras, aquella caravana que en 1980 avanzó

    Desde Oaxaca hasta la ciudad de México para exigir el reconocimiento de su organización sindical democrática

    La lucha heroica que iniciamos los maestros hace casi cuarenta años no fue para sustituir a unos ladrones charlatanes por otros en las cúpulas sindicales, sino para ejercer la democracia verdadera y construir la unidad magisterial obrera y popular para mejorar nuestras condiciones de vida inmediatas, pero también para luchar al lado del pueblo por la liberación de todos los explotados en el contexto de la lucha internacional que está imponiendo el gran capital contra los pueblos del mundo para concentrar los capitales en escala internacional.

    Así fue como el Primero de Mayo de 1980, cerca de un millón de maestros y obreros independientes, ocupamos toda la vieja calza México Tacuba, acompañados por nuestras familias y por estudiantes, rechazando la Ley Federal del Trabajo que impuso la tutela del Estado sobre las organizaciones sindicales mediante “registros” y la calificación de los procedimientos de las huelgas que entonces realizábamos los trabajadores. Allí planteó Unidad Obrera independiente el derecho de los obreros a rescatar su dignidad manejando sus organismos sindicales mediante el poder de las Asambleas democráticas, deliberativas y decisorias.

    Hasta aquí el texto de esta columna. La lucha sigue y sigue.