Etiqueta: opinión

  • La cosecha de AMLO y los resultados a dos años de Claudia; Segundo Informe

    La cosecha de AMLO y los resultados a dos años de Claudia; Segundo Informe

    Nuestra Presidenta llegó a dar su Segundo Informe no solo en representación de sí misma y de su gobierno, sino también de un proyecto político que comenzó a tomar forma con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia en 2018. Se paró en el Patio de Honor para informar, sí, sobre los resultados de sus dos años de gobierno, pero también para hacer la cosecha de un modelo de Estado que sembró nuestro expresidente López Obrador.

    La baja en homicidios dolosos de más del 51% es el resultado conjunto de una estrategia de seguridad que ha puesto el fortalecimiento de las instituciones, la coordinación entre las fuerzas de seguridad y principalmente la atención a las causas de la violencia en el centro de la política pública.

    El énfasis en atender las causas, como quitarles a los jóvenes de las manos al crimen organizado, está dando una gran cosecha después de ocho años de transformación. Pensemos, por ejemplo, en aquellos jóvenes que pudieron continuar sus estudios de secundaria a partir de 2018 gracias a los programas sociales, en lugar de quedar expuestos a la falta de oportunidades y a las redes de reclutamiento del crimen organizado. Son generaciones que hoy están llegando a la juventud y cuyos efectos, entre muchos otros factores, también comienzan a reflejarse en las cifras de seguridad nacionales.

    Esto, por supuesto, sumado a la gran estrategia de seguridad e inteligencia que está llevando a cabo el actual gobierno, con una visión que combina la prevención, la atención de las causas y el combate frontal a quienes generan violencia.

    Otros logros, como el crecimiento del salario mínimo, la reducción de la pobreza, la ampliación de los programas sociales, la construcción de infraestructura estratégica y el fortalecimiento de la inversión pública, muestran que esta transformación es una combinación de 8 años de estrategia de desarrollo, de un sexenio y dos años que están constantemente demostrando que el camino era el correcto.

    Durante estos ocho años de continuidad se ha construido una forma distinta de entender la responsabilidad del Estado, priorizando así uno que recupera su capacidad de invertir, que amplía derechos sociales, que fortalece el ingreso de los trabajadores y que utiliza los recursos públicos para generar bienestar.

    Y aquí es donde los dos años de Claudia Sheinbaum adquieren una dimensión particular. No se trata simplemente de continuar lo que ya existía, sino de demostrar que el proyecto puede mantenerse, profundizarse y producir nuevos resultados bajo una nueva administración, que la ruta está siendo viable debido a los resultados que ya son tangibles y que seguir por ahí nos seguirá fortaleciendo como Patria.

    Porque la cosecha no es únicamente de un gobierno o un informe de lo que se está haciendo más, hablamos de la cosecha de un proyecto que comenzó a sembrarse en 2018 y que hoy, bajo el liderazgo de nuestra Presidenta, sigue dando resultados.

  • Alessandra contra la cultura y la comunidad

    Alessandra contra la cultura y la comunidad

    Nadie con sentido común puede exigirle a la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo, un mínimo conocimiento sobre cultura.

    El retiro de las estatuas de Fidel Castro y Ernesto Guevara, no sólo es una falta de respeto a la historia, además de ser un símbolo mundial, es una expresión artística que la burócrata de poca monta no entiende.

    El arte y la voluntad popular están muy lejos de Alessandra Rojo de la Vega no sólo no entiende de esto, se niega a entenderlo, y cae en el delito de robo y secuestro contra la sociedad y extrae su legado en nombre de las ideas delirantes que le caracterizan.

    Ahora, le alquila, presta o vende a la empresa privada de Similares la Casa Cultura Alfonso Reyes, que fue entregada a la comunidad durante la construcción del metro, para convertirla en un dispensario, provocando la ira de los vecinos de la colonia Vista Alegre, quienes se organizan contra tal disposición unilateral de Alessandra Rojo de la Vega sobre los cambios que tiene previsto efectuar en el recinto que por 52 años ha mantenido actividades.

    La educación es otro de los temas que desconoce la alcaldesa porque para ella un reciento de aprendizaje, arte, cultura y comunidad, no es nada.

    Contrario a la transparencia que promueve, en esta ocasión la alcaldesa no transmitió por sus redes sociales y tampoco emitió comunicado alguno de forma oficial. Sólo se difundió una tarjeta informativa que fue criticada por los residentes porque menciona que ha construido alianzas para “ampliar las actividades y servicios que puedan ofrecerse en la casa de cultura una vez concluidos los trabajos”.

    Esto representa una manera de imponer ala sociedad mexicana una población hipocondriaca, imposición que sistemáticamente ha introyectado a la derecha para someterla al miedo permanente. Laboratorios farmacéuticos, el PRIAN, empresarios, el clero, prefieren una sociedad temerosa a la enfermedad que a cualquier otro problema social, porque así pueden cambiar de bando.

    La enfermedad es dúctil a la hora de colocarla el cualquier partido político como trinchera, como sucedió durante la pandemia, desde luego con la complicidad d ellos medios convencionales que han hecho de la sociedad un sector obsesivamente preocupado por la salud. Un segmento de la clase media al que siempre le duele algo, otro que sólo tiene la enfermedad como tema de conversación, otro del precio de los medicamentos, otro de la escasez, etc. En realidad, están enfermos de aburrimiento.

    La salud es un tema que fue introducido en la parte más porosa de la sociedad para ser manipulada y conducirla a través del miedo al manejo de su voluntad.

    Cinco de cada 10 comerciales de la televisión abierta corresponden a productos medicinales, es decir, una evidente convocatoria a la automedicación en nombre de una salud cuyos síntomas son impuestos desde la televisión.

    Es en ese panorama de Alessandra consideró que manejar temas de salud le daría las simpatías populares que tanto le hacen falta, resultó al revés.

    Las arbitrariedades de la alcaldesa de Cuauhtémoc llegan a extremos de delito, que finalmente se revierte a la hora de votar, porque entre sus delirios considera que la gente la quiere y la admira, por lo que intenta reelegirse.

  • “Regresar a la normalidad”

    “Regresar a la normalidad”

    De acuerdo con una reportera en la Mañanera del Pueblo de la semana pasada, es una frase que pronunció Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México en alguna conferencia.

    La reportera le preguntó a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a qué podría referirse el Secretario, la respuesta, como en otros casos, resultó vaga o poco directa con referencia al tema y le explicó a la reportera todo lo que se hace cotidianamente en el Gabinete de Seguridad para la construcción de la paz y se refirió a varias acciones, que van desde las acciones de las fuerzas armadas, hasta la aplicación de los Programas Sociales, mejoramiento del Sector Salud, aunque en Educación se sigue golpeando a los maestros y a las instituciones educativas de todos los niveles. Todo esto es cierto aunque todavía falte mucho para lograr la meta necesaria.

    Recuerdo el tema de “regresar a la normalidad” durante la pandemia de Covid 19 y su significado era bastante claro y fácil de entender, pero en lo que se refiere a seguridad, habría que hacer otro tipo de precisiones en la pregunta y, por supuesto, en la respuesta.

    Tristemente hoy, la normalidad es la violencia y la aparición de nuevos tipos y formas de delinquir, aunque las antiguas siguen vivas, como el asalto al transeúnte, el robo a casa habitación, el robo de auto y demás cochinadas de las que hay que cuidarse a diario. Nosotros sin armas y ellos con muchas muy grandotas.

    Se nota la acción del Gabinete de Seguridad y de algunas fuerzas policiacas en los estados y municipios, pero para lograr la ansiada paz, falta mucho por hacer. Eso, lograr la paz tendría que ser la normalidad, pero en tanto sigamos viviendo bajo el yugo del capitalismo, se ve un tanto difícil.

    Sin embargo, hay una respuesta a la pregunta de la joven reportera, que refirió haber estado muy pequeña cuando ocurrió el fraude electoral que llevó al espurio Felipe Calderón (pura materia FE CAL) y quiero adelantarme a responder un poquito lo que era “la normalidad” en los tiempos en que yo tenía la edad de la citada compañera reportera, y procedo.

    En mi infancia y adolescencia, a pesar de vivir bajo el yugo de un estado represor, con el PRI de López Mateos, Diaz Ordaz y Echeverría, los niños en la Ciudad de México, entonces México, Distrito Federal, esa que Carlos Fuentes llamó “La región más transparente del aire”, podíamos salir a la calle y jugar a las patadas (eso no era futbol) o tochito y cuidarnos solamente de los coches, que siempre se paraban y esperaban a que nos hiciéramos a un lado al grito de “¡coche, coche!

    También podíamos salir a “andar en bici”, los que la teníamos y visitar a otros cuates para en bola andar juntos en las bicicletas o visitando a alguna niña cuyos encantos nos tenían embobados, o tal vez simplemente a sentir el aire en la cara soltando el manubrio y dirigiendo la bici con el movimiento del tórax, la cadera y las piernas para evadir algún obstáculo en el pavimento, o tal vez inventar una pista de obstáculos en algún terreno baldío con montículos de cascajo. Al final, regresar a casa a obscuras, quizás rapados o muy sucios, pero felices y sin nada que lamentar.

    Se podía ir a pie al parque cercano o a dónde hubiera una chancha de básquet para jugar un rato y organizar las retas sin preocuparnos de otra cosa que de aprender y divertirnos, tal vez simplemente a ir al cerro a mirar la ciudad desde allá. No había mucho por lo que preocuparse, eso sí, de preferencia siempre con uno o dos cuates más, o el hermano menor o mayor y ya.

    Éramos capaces de tomar agua de las fuentes de riego de algunos parques. Siempre salir después de hacer la tarea y de comer, regresar cuando ya casi no había luz natural; cuando empezaba a encenderse la “luz mercurial” dónde la había. El miedo que podíamos tener, era a perder el juego, a que se ponchara una llanta de la bici, o a que empezara a llover y llegáramos a casa empapados con el consiguiente regaño de mamá y a la regadera.

    La normalidad era no tener miedo y saber que el país podía ser bueno si los gobiernos y los dueños del dinero pagaban lo justo a la gente, pero eso no pasó y también era parte de la normalidad.

    Luego lo cotidiano fue saber que aquello se había terminado cuando el Estado Mexicano, usando a su Ejército y a sus policías, golpeaba, encarcelaba y asesinaba a trabajadores, ya fueran ferrocarrileros, electricistas o maestros y a estudiantes o a cualquiera que los cuestionara. El Estado se volvió represor, asesino de su Pueblo, dictatorial, antidemocrático, opresor, puramente violento y demás maldades capitalistas y esa fue la normalidad, así que la violencia tiene una historia más lejana que el neoliberalismo, viene del Estado Burgués, defensor del capital y sus personeros desclasados, pero se generaliza con la estupidez de Calderón con su declaratoria de guerra, que además de recursos económicos, se ha llevado demasiadas vidas y terminó con la pingüe paz que alguna vez, fue la normalidad en casi todo el país, excepto siempre, para los más pobres y desfavorecidos de la Patria, a los que el capitalismo ve como fuerza de trabajo barata para deprimir los sueldos de los ocupados.

    La normalidad tendría que ser que las infancias vivieran esa niñez de cuento que algunos tuvimos el privilegio de disfrutar y tendría que ser igual para todos, además, tendría que ser una en la que los padres pudieran disfrutar de ver a sus hijos educarse y crecer en paz y con cercanía. La normalidad tendría que ser una en la que a los jóvenes les llamara el corazón para tener hijos y formar familias, lo que ya rara vez hacen porque saben que sus ingresos a muy duras penas les alcanza para sí mismos. Y no, esa no fue la normalidad de la que habló la Doctora Sheinbaum, per estoy seguro de que es la que ella y la mayoría de los mexicanos queremos construir. Al carajo, como dijo AMLO, con los dueños del dinero, que sea la fuerza laboral de México la que construya y venza. Es un ideal y todo es mi humilde opinión.

  • IR DETRÁS DEL DINERO

    IR DETRÁS DEL DINERO

    En un mensaje enviado por la red social X el embajador de los Estados Unidos en México Ronald Johnson menciona el ataque por parte de sus autoridades a un “supuesto” caso de lavado de dinero mediante transferencias con identidades falsas en Minnesota, pertenecientes al CJNG creado en el sexenio de Felipe Calderón, cuando se declaró la guerrera contra los cárteles distintos al de Sinaloa, cuando contaba con Genaro García Luna como secretario de seguridad pública, sentenciado en Estados Unidos por narcotráfico.

    También señala que el monto aproximado es de 750,000 dólares, un monto menor si tomamos en cuenta las incautaciones de los últimos meses por parte de las autoridades en nuestro país.

    Lo que sorprende es el señalamiento de Johnson cuando declara que “hay que ir detrás del dinero”. Al parecer el embajador ignora las estrategias por parte de las agencias de su gobierno, tanto la DEA como la CIA cuentan con el control a nivel interno e internacional en todos los procesos, en el negocio más lucrativo para su país, después del de la guerra.

    Las ocurrencia del embajador al hacer mención de que “hay que ir detrás del dinero” solo lo compromete, porque de ser así, al final del camino solo se encuentra La Casa Blanca.

  • La oposición, Rocha y más

    La oposición, Rocha y más

    La oposición es muy quién sabe cómo, como reza el refrán. Cabeza de Vaca, que es perseguido por la justicia mexicana, autoexiliado con los gringos, ya se apuntó para ser presidente; Canallín, otro prófugo de la justicia, ahora protegido por el fuero, también quiere ser presidente; Alito, igual, criminal y con fuero; Salinas, el usurero y deudor fiscal, también quiere ser presidente; las buenas para nada Kenia López, la vende gelatinas y la local de Senado, Lela Téllez, también quieren ser presidentes del país.

    ¿Qué les pasa? Lo que sí, es que todos tienen en común ganar la presidencia —en su cabecita— e ir corriendo con los gringos para entregar todo el país, riquezas y recursos naturales.

    Lo peor es que algunos mexicanos sí concuerdan con esas ideas entreguistas. Por eso insisto, no podemos dejar que las juventudes se vean influenciadas por las voces de la derecha y ultraderecha que la oposición maneja, prometiendo un México mejor y muchas oportunidades para ellos, la juventud, cuando sabemos que ese futuro es ser empleado en casi condiciones infrahumanas.

    Y con acciones del segundo piso de la 4T, como lo que pasó con Rocha Moya, que hace más de 100 días, desde la presidenta, Senado, diputados y gobernadores, salieron a apoyarlo contra las acusaciones de los gringos, ahora resultó que regresó a su cargo el día que la presidenta no fue a las mañaneras porque estaba enferma. Supuestamente, no le avisó y, como consecuencia de sus actos, la presidenta se enojó, hizo una publicación doble cara del poder por el poder, queriendo emular los dichos de AMLO, e hizo que todos los gobernadores de la 4T condenaran el regreso de Rocha Moya, igual con diputados y senadores; quemándose ante el ojo del público, porque si Rocha Moya es inocente y no ha sido acusado por la Fiscalía de México por nada, no hay impedimento de que regrese a su cargo.

    Y no avisarle a la presidenta, ¿no tendría que dar permiso o sí? ¿O seguimos en camino del gobierno morenista al estilo del viejo PRI, porque seguimos con aquellas costumbres y vicios, como que el presidente tiene que saber, evaluar y autorizar? Aunque para algunas cosas hay reacción del gobierno federal y Presidencia, porque para la traidora de Maru Campos sigue en el cargo y ahí no se debe de intervenir; para el caso del desafuero de Alito, tampoco hay injerencia y presión contra Monreal, que es él quien lo protege. ¿Será que es porque trabajan con los gringos o, peor aún, trabajan para BlackRock?

    Porque Presidencia, ¿cómo defiende todo lo que tiene que ver con BlackRock y la injerencia de Israel? ¿Por qué nadie habla de que el diputado Arturo Ávila y sus nexos con armas de origen israelí? Entonces, el segundo piso de la 4T es compinche de las masacres que hace Israel contra Palestina. ¿Es la razón de que Presidencia haga oídos sordos sobre el tema? Y no hay reacción —pasó la marcha contra los ataques de Israel a Palestina y la defensa del agua en el norte del país contra los israelíes, y Presidencia, calladita—.

    Este remedo de 4T le sigue fallando al pueblo. La única ventaja es que la oposición está peor.

    Por más que los nuevos voceros/chayoteros hagan su chamba para tratar de tapar todos los grandes errores que hace este gobierno bajo el mando de la presidenta.

    #laperritadetrump sigue ladrando, igual que Alito, el traidor a la patria, y en el Poder Legislativo siguen sin hacer nada para castigarlo…

    No se les olvide, este texto está plagado de opiniones, cuestionamientos personales, algunos hechos reales y chunga.

    Gracias.

    BLOG: https://chimpando.blogspot.com/

  • Bienestar, dignidad y neurociencia

    Bienestar, dignidad y neurociencia

    La pobreza no sólo reduce el ingreso: también afecta la salud mental y acelera el envejecimiento del cerebro. Por eso, la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores puede analizarse no únicamente como una política social, fiscal o electoral, sino como una intervención de salud pública con posibles efectos neuroprotectores.

    Un estudio del University College London, dirigido por Jacques Wels y publicado en Innovation in Aging, siguió durante décadas a miles de personas. Sus resultados indican que quienes enfrentaron dificultades financieras persistentes o bajos ingresos durante la adultez temprana y media mostraban peor rendimiento cognitivo a los 53 años, un declive más acelerado entre los 53 y los 69, y una salud cerebral más deteriorada hacia los 70. Estas asociaciones se mantuvieron incluso después de considerar la educación, la cognición infantil y las desventajas socioeconómicas sufridas durante la infancia.

    El hallazgo es importante: muestra que las condiciones materiales de la adultez también dejan huella. La trayectoria cognitiva no queda completamente determinada en los primeros años de vida: la inseguridad económica acumulada puede modificarla.

    El costo mental de la escasez

    Los investigadores señalaron dos mecanismos principales. El primero es el estrés crónico. La incertidumbre financiera mantiene activado el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y eleva la producción de cortisol. Cuando esta exposición se prolonga, puede afectar el hipocampo —una estructura fundamental para la memoria— y aumentar la vulnerabilidad al deterioro cognitivo.

    El segundo mecanismo es la carga cognitiva. Quien vive al día debe dedicar buena parte de su atención a resolver problemas inmediatos: pagar la renta, comprar alimentos, decidir qué cuenta va a posponer o cómo conseguir el dinero para una medicina. Esa preocupación constante reduce el espacio mental para planear, aprender, socializar, hacer ejercicio o participar en actividades recreativas.

    La pobreza, en este sentido, no sólo priva de bienes: también captura la atención. La revisión de Ridley y sus colaboradores, publicada en Science, reunió evidencia de que las carencias económicas deterioran la salud mental y cognitiva, en parte porque reducen el llamado “ancho de banda mental”. La escasez obliga a concentrarse en el presente y dificulta pensar con perspectiva.

    Otros estudios han encontrado que la percepción de inseguridad financiera puede ser más importante que el ingreso absoluto para predecir el deterioro cognitivo. Las investigaciones de neuroimagen, por su parte, han relacionado los bajos ingresos con un adelgazamiento más marcado de regiones frontales y temporales, vinculadas con la memoria y las funciones ejecutivas.

    La Lancet Commission on Dementia Prevention ha identificado la pobreza y la baja escolaridad como “causas de causas”: condiciones que dificultan el acceso a una alimentación adecuada, al control de la hipertensión y la diabetes, a la actividad física, a los servicios médicos y a las redes sociales. Así, la desventaja económica puede convertirse en un estresor que acelera el envejecimiento cerebral por varias vías simultáneas.

    Las pensiones del bienestar

    La experiencia internacional ofrece razones para pensar que las transferencias monetarias pueden contrarrestar parte de ese proceso. En Sudáfrica, la pensión social no contributiva contribuyó a reducir la pobreza extrema y se asoció con mejoras en la salud mental, especialmente entre mujeres mayores. En Brasil, las pensiones rurales y el Benefício de Prestação Continuada han mejorado la seguridad alimentaria, la continuidad de los tratamientos y algunos indicadores de depresión.

    México cuenta también con antecedentes. Las evaluaciones del programa 70 y Más, precursor de la pensión actual, encontraron en zonas rurales menos síntomas depresivos y mayor independencia funcional entre los beneficiarios. Las mediciones cognitivas fueron limitadas, por lo que no permiten afirmar un efecto directo sobre el cerebro; sin embargo, sí muestran que un ingreso básico puede aliviar el malestar emocional y ampliar la autonomía cotidiana.

    Política y dignidad

    La Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores posee cuatro características decisivas: es universal, no contributiva, de monto fijo y reconocida como un derecho constitucional. Al no exigir una comprobación de pobreza, reduce el estigma asociado a la asistencia. Al estar respaldada jurídicamente, también puede disminuir la incertidumbre sobre el futuro. El ingreso bimestral permite comprar medicamentos, completar la despensa, pagar el transporte, contribuir al gasto familiar o acudir a una consulta. No elimina la precariedad, pero abre un margen de decisión. Y recuperar cierto control sobre la propia vida tiene consecuencias psicológicas: puede reducir la ansiedad, la sensación de indefensión y la depresión.

    La autonomía económica modifica además las relaciones familiares. Una persona mayor que cuenta con un ingreso propio puede dejar de ser percibida exclusivamente como una carga y recupera cierta autoridad en el hogar. Ese cambio de posición no es meramente simbólico: la autoestima, la interacción social y la percepción de control forman parte de las condiciones que favorecen un envejecimiento saludable.

    Desde la perspectiva de la carga cognitiva, la pensión libera una parte del ancho de banda mental ocupado por la supervivencia. Quien ya no debe elegir entre comprar alimentos o pagar un medicamento puede dedicar más atención a conversar, caminar, leer, cuidar a un nieto o participar en actividades comunitarias. La socialización y la estimulación intelectual protegen frente al declive; la soledad y el aislamiento, en cambio, se asocian con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

    No es una panacea, pero…

    El deterioro cognitivo y la demencia imponen una carga considerable a las familias y a los sistemas de salud. Si las condiciones socioeconómicas adversas contribuyen a esos procesos, reducir la pobreza en la vejez puede entenderse como una forma de prevención primaria.

    La evidencia disponible aún no permite afirmar que las pensiones del Bienestar retrasen por sí solas la demencia o produzcan cambios directos en la estructura cerebral. Las evaluaciones de largo plazo serán indispensables. Lo que sí puede sostenerse es que la seguridad económica reduce algunos factores relacionados con el deterioro: el estrés, la depresión, la mala alimentación, la interrupción de tratamientos y el aislamiento social.

    Evaluar la Pensión para el Bienestar únicamente por su costo presupuestal empobrece la discusión, algo que le encanta hacer a la derecha. Proteger la dignidad económica de las personas mayores es un imperativo moral, pero también puede entenderse como una estrategia eficaz de salud pública.

    @gcastroibarra

  • Añorar el presidencialismo imperial

    Añorar el presidencialismo imperial

    Extrañamente extraña que, a raíz del más reciente sainete de Rocha Moya,  las mejores conciencias de la comentocracia nacional, aquellos que en los 80 y 90 nos quitaron las cadenas e impulsaron una transición gatopardista para garantizar que nada transitara, próceres democráticos como Denise Dresser, José Woldenberg, Lorenzo Córdova, Luis Carlos Ugalde, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, Jorge Castañeda, Sergio Aguayo y Claudio X. González Guajardo, extrañen los años dorados del presidencialismo mexicano. Esa noble institución que se sostuvo en facultades metaconstitucionales —control del partido, candidaturas, sucesión, gobernadores y legisladores—, y en contrapesos débiles e inexistentes.

    Extraña, pero no sorprende, porque a todas luces era una maravilla no tenerse que angustiar con la incertidumbre de que este o aquel pudiera resultar electo, una maravilla saber que el elegido por el elegido sería el elegido. Una maravilla despertar con la banca nacionalizada, encadenarnos a un tratado de libre comercio que postró la economía nacional a las necesidades de nuestro vecino del norte, ver salir a los 26 ministros que integraban a Suprema Corte, tener en la AFI un FBI guanabana, padecer la militarización del país para combatir a los rivales del cártel que encabezaba García Luna, o atestiguar la acelerada desestructuración del Estado.

    No soy fatalista a la manera de los otrora libertadores que nos quitaron las cadenas. Estoy conciente que ese presidencialismo que tanto ellos como nosotros y ustedes, añoramos, no ha desaparecido por completo, ahí está la transferencia del control de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional, y la enorme capacidad de establecer la agenda legislativa para la transformación del marco constitucional, pero de que no es lo mismo, no es lo mismo. Sigue siendo una presidencia fuerte pero no omnipotente y omnipresente, ya no queda claro “¿quién manda? […] porque una Presidenta que manda sólo a veces, sobre algunos, cuando la dejan, no termina de mandar” —como melancólicamente pregunta y sostiene la doctora Dresser.

    Entrados en gastos

    Eso de que la presidenta gobierne pero no deba mandar sobre todos y todo es cosa de panfletos que buscan regresar a un régimen donde los detractores eran solapados y recompensados desde el gobierno que simulaban criticar. Se extraña una presidencia que no solo dirija la administración pública federal y ejecute leyes, sino que también absorba las atribuciones de todos los poderes, ¿que es eso de que federalismo no sea sinónimo de obediencia vertical a los mandatos de Palacio Nacional? Los límites son propios de los limitados, no de la presidencia imperial que añoran las mejores conciencias de la comentocracia nacional.

    Carlos Bortoni es escritor. Su último libro es Polvo,
    publicado por Casa Editorial Abismos.

  • Business Book Fair: ¿y si el conocimiento también fuera una forma de construir al país?

    Business Book Fair: ¿y si el conocimiento también fuera una forma de construir al país?

    ¿De qué está hecho el crecimiento de un país? ¿De cifras? ¿De grandes inversiones? ¿De tratados y negociaciones? Sí, pero también de algo mucho más sencillo y poderoso, personas preparadas para imaginar, crear y hacer realidad nuevas posibilidades. Y aquí es donde les quiero hablar de Business Book Fair y que conozcan una historia mexicana.

    En 2025, Benjamin Curley, Valeria Díaz, y Julia Calzada convirtieron una idea en un proyecto que reunió en ciudad de México a cientos de líderes, CEOs, emprendedores y autores.

    ¿El punto de partida? Algo tan sencillo como un libro. ¿El objetivo? Mucho más grande, conectar conocimiento, experiencia y comunidad para convertir las ideas en herramientas que puedan aplicarse en la vida real.

    Porque, seamos honestos, ¿De qué sirve leer un gran libro si aquello que aprendimos nunca se convierte en una decisión? ¿De qué sirve hablar de emprendimiento en nuestro país si los jóvenes no encuentran espacios para relacionarse, aprender y abrirse camino? ¿Y qué pasaría si una persona que apenas comienza puede sentarse frente a alguien que ya recorrió ese camino?
    Ahí aparece el verdadero valor de esta comunidad.

    La segunda edición de Business Book Fair se realizará del 3 al 5 de septiembre de 2026 en El Cantoral, Ciudad de México. No es solamente una feria. Es un punto de encuentro.

    Y quizá eso sea lo que más necesitamos, lugares donde las ideas puedan encontrarse con las personas capaces de convertirlas en realidad.

    México tiene talento. Muchísimo. La cuestión es… ¿Estamos haciendo lo suficiente para que nuestros jóvenes lo sepan? ¿Les estamos diciendo que pueden crear empresas desde México para el mundo? ¿Qué pueden competir, negociar, innovar y liderar? ¿Qué sus sueños empresariales no tienen por qué quedarse en una libreta?

    Porque el desarrollo de un país también se construye así, con una emprendedora que se atreve a crecer, con un estudiante que encuentra una nueva perspectiva, con un empresario que aprende a dirigir mejor, con un joven que descubre que su idea sí puede convertirse en una empresa, y ahí está lo entrañable de esta historia.

    Business book fair no nació en Silicon Valley, ni en Londres, ni en Nueva York. Nació en México. Fue imaginada y construida por tres juventudes mexicanas que decidieron apostar por el conocimiento y por su capacidad para crear. Por eso me atrevo a hacerles extensiva esta invitación…

    Presidenta Claudia Sheinbaum, secretario de Economía Marcelo Ebrard, dense la oportunidad de conocer lo que estos jóvenes están construyendo. Porque entre libros, grandes voces, conversaciones y encuentros aparece una pregunta todavía más importante… ¿Qué México podemos construir si apostamos por el talento, las ideas y la imaginación de nuestros jóvenes?

    Quizá ahí esté una de las respuestas que más necesitamos escuchar, un México que no espera oportunidades, sino que las crea; que no mira al mundo desde la banca, sino que se atreve a competir, innovar y liderar desde aquí. Porque cuando un joven descubre que sí puede, no solo cambia su propia historia. También empieza a cambiar la historia de México.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • Doble nacionalidad, doble lealtad

    Doble nacionalidad, doble lealtad

    La propuesta de Claudia Sheinbaum para impedir que personas con doble nacionalidad puedan contender por la Presidencia de la República o por una gubernatura ha provocado, como era previsible, una tormenta política. Ya aparecieron quienes hablan de discriminación, de restricciones a los derechos políticos y hasta de una supuesta persecución contra los mexicanos que también tienen otra nacionalidad.

    Pero hay una pregunta que deberíamos hacernos antes de repetir esos argumentos: ¿por qué tendría que ser controversial exigir una sola nacionalidad para quien aspire a dirigir un Estado?

    La presidenta Sheinbaum planteó esta posibilidad después de referirse, entre otros asuntos, al caso del exgobernador de Tamaulipas Francisco García Cabeza de Vaca. La propuesta todavía tendría que convertirse en una iniciativa y pasar por el proceso legislativo correspondiente; es decir, no estamos hablando de una prohibición vigente, sino de una reforma constitucional que está siendo analizada.

    Y aquí conviene separar dos cosas: tener doble nacionalidad no convierte automáticamente a una persona en traidora ni significa que responderá a intereses extranjeros. Sería absurdo afirmar eso. Millones de mexicanos tienen otra nacionalidad por razones familiares, migratorias o de nacimiento y siguen teniendo un profundo vínculo con México. Pero una cosa es tener doble nacionalidad y otra muy distinta es aspirar a ejercer el máximo poder político de la nación.

    La Presidencia de México no es cualquier cargo. Quien ocupa ese puesto toma decisiones sobre seguridad nacional, política exterior, relaciones comerciales, migración, energía y defensa de los intereses mexicanos frente a otras potencias. Por eso resulta legítimo preguntarnos si quien gobierna debe tener una vinculación jurídica y política exclusiva con México.

    Y no es una discusión imaginaria. Colombia nos está poniendo sobre la mesa un caso que vale la pena observar. El presidente electo Abelardo de la Espriella cuenta con nacionalidad estadounidense, situación que ya provocó un intenso debate en aquel país sobre los posibles conflictos de interés y sobre las lealtades que puede implicar tener ciudadanía de otra nación. Incluso juristas colombianos han discutido públicamente las consecuencias de esa condición.

    Y aquí está el punto central: no se trata de afirmar que alguien con ciudadanía estadounidense necesariamente obedecerá a Washington. Se trata de evitar que exista siquiera la posibilidad de un conflicto de intereses en quien tendrá que defender los intereses de México. Porque la política internacional no funciona con ingenuidad.

    Estados Unidos, particularmente, utiliza sus herramientas económicas, diplomáticas, migratorias y jurídicas para defender sus intereses. México lo sabe perfectamente. Por eso, cuando hablamos de la persona que tendrá en sus manos la representación del Estado mexicano, la discusión sobre posibles vínculos jurídicos con otra nación no debería ser tabú.

    De hecho, hay algo paradójico en todo esto. A los mexicanos se nos exige constantemente demostrar lealtad a nuestro país. Se cuestiona a quien tiene negocios en el extranjero, cuentas en otros países o relaciones políticas internacionales. Pero cuando se plantea que quien aspire a ser presidente o gobernador tenga una sola nacionalidad, algunos descubren de repente que la soberanía nacional es un concepto incómodo.

    No lo es. La soberanía también significa establecer reglas para quienes pretenden ejercer el poder en nombre de una nación.

    Y quienes se escandalizan porque una reforma de este tipo podría afectar los derechos políticos de algunos ciudadanos deberían recordar que los derechos políticos, como cualquier derecho, pueden estar sujetos a requisitos constitucionales cuando se trata de ocupar determinadas responsabilidades públicas.

    En tiempos donde las presiones extranjeras sobre los gobiernos latinoamericanos son cada vez más evidentes, más que una discusión sobre documentos de identidad, estamos hablando de soberanía.

    Y en materia de soberanía, vale más prevenir un conflicto de intereses que lamentarlo cuando ya sea demasiado tarde. México necesita gobernantes que tengan claro para quién trabajan.  Para México. Nada más.

    Redes sociales

  • Cuando Izquierda y Derecha ya no alcanzan

    Cuando Izquierda y Derecha ya no alcanzan

    Una buena parte de nuestra historia política nos fue orillando a concebir el mundo entre izquierdas y derechas; antes, entre liberales y conservadores; hoy, en México, entre oficialistas y opositores. Las categorías, al menos actualmente entre izquierda y derecha, siguen siendo útiles porque expresan diferencias reales sobre cómo se conciben la libertad, la igualdad, el mercado, el papel del Estado e, incluso, la distribución de la riqueza. Sólo que dichas categorías dan paso a un problema cuando comienzan a utilizarse para explicarlo todo, tal y como la política mexicana parece empeñada en hacerlo. No es un tema menor. Hoy, en el debate público, si alguien cuestiona al gobierno, rápidamente puede ser colocado en la derecha; si reconoce algún logro de la presidenta Claudia Sheinbaum, puede ser acusado de oficialista, y eso no es otra cosa que una visión meramente reduccionista. A tal grado hemos llegado que hoy se construye un debate público donde importa cada vez menos qué y por qué se dice, y cada vez importa más desde qué espectro suponemos que se está diciendo.

    En ese sentido, la aparición de una fuerza política como PAZ resulta interesante precisamente por eso. No solamente porque México tenga dos nuevos partidos políticos, sino porque obliga a preguntarnos si todavía es viable entender la pluralidad política utilizando únicamente las categorías tradicionales. Por ejemplo, Hugo Eric Flores fue claro durante el primer Congreso Nacional de PAZ al señalar que el partido no será satélite ni comparsa de Morena. Al mismo tiempo, tampoco renegó del respaldo que en su momento se dio a Andrés Manuel López Obrador, ni mucho menos del acompañamiento a Claudia Sheinbaum. Señaló claramente que hay coincidencias que permanecen y diferencias que hoy resultan evidentes, lo que no debería parecernos contradictorio si nos referimos a una democracia madura, en la que coincidir no tendría que significar someterse y disentir tampoco debería obligarnos a convertirnos en adversarios.

    Con honestidad señalo lo anterior desde una posición que no pretendo ocultar: participé en la fundación de PAZ y creo que este se configura como un espacio propicio para construir una alternativa que coloque en el centro la pacificación del país, la comunidad, la justicia social, la protección del medio ambiente y la reconciliación nacional. Pero precisamente por esa pertenencia creo también que nuestro desafío será mucho mayor que simplemente declararnos distintos.

    Una encuesta reciente de Mitofsky ofrece un dato revelador: mientras buena parte de los mexicanos identifica con relativa facilidad a Morena, PAN, PRI o Movimiento Ciudadano dentro del espectro ideológico, 48.5 por ciento no supo dónde colocar a PAZ. Habrá quien pueda interpretar ese resultado como una debilidad o un vacío ideológico; sin embargo, creo que esa es una pregunta que habrá de obtener respuesta a partir de los hechos, en tanto que toda identidad política no se construye diciendo lo que uno no es, sino demostrando en la práctica lo que se es.

    PAZ tendrá que demostrar —insisto: en los hechos— qué significa colocar a la paz en el centro de la acción política; qué propone frente a la inseguridad, los desaparecidos, la extorsión, la desigualdad, el deterioro ambiental, la pobreza y el abandono de muchas comunidades. Tendrá también que demostrar que puede reconocer los aciertos del gobierno cuando existan y señalar sus errores cuando sea necesario, sin convertirse ni en comparsa ni en oposición automática.

    Por lo tanto, creo que el verdadero desafío de la política mexicana en general no se encuentra en decidir definitivamente entre izquierda y derecha, sino en recuperar algo que la polarización nos ha hecho olvidar: la posibilidad de coincidir o disentir sin cortapisas cuando la realidad lo amerite. Sobre todo en este país profundamente dividido, donde construir paz también comienza por reconocer nuestras diferencias.

    Luis Tovar
    Secretario General de la Fundación

    para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH A.C.