Por Nathael Pérez
Coberturas como la del Chupacabras, o recomendaciones como salir en plena pandemia de COVID-19, son parte del “contenido de calidad” que nos perderíamos si dejamos de sintonizar TV Azteca, como sugirió la presidenta Claudia Sheinbaum. Aquí un recuento del nivel de calidad de la televisora.
Durante la Mañanera del Pueblo, la presidenta Claudia Sheinbaum aconsejó no informarse en TV Azteca, propiedad del deudor fiscal más famoso de México, Ricardo Salinas Pliego.
Aquí un breve recuento de la gran labor informativa de la que nos perderíamos si le hacemos caso a la Presidenta de México:
1. El Chupacabras (1995–1996)
El noticiero estelar Hechos, con Javier Alatorre, cubrió ampliamente los supuestos avistamientos del Chupacabras. En sus reportajes, Alatorre presentaba a la criatura como un ser mitológico real que atacaba animales pequeños y extraía su sangre.
Usaban dibujos hechos por niños como “evidencia” y mezclaban testimonios con reportes de OVNIs en El Paso, Texas. La cobertura se prolongó tanto que generó una histeria colectiva en el país, especialmente entre quienes cuidaban ganado en zonas rurales.
2. COVID-19 (2020)
Este es quizás el caso más grave, pues Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, alentó públicamente a los empleados de sus empresas —TV Azteca, Elektra, Banco Azteca y Totalplay— a seguir trabajando cuando el gobierno acababa de implementar las medidas de confinamiento, argumentando que “México los necesitaba”.
Más adelante, ya con la mayoría de empresas cerradas, Salinas Pliego publicó un mensaje planteando tres escenarios sarcásticos: quedarse encerrado hasta que hubiera vacuna, hasta que el gobierno lo autorizara, o “quedarse encerrados hasta que un buen día se desapendejen y decidan salir a vivir la vida con todo y sus riesgos”. Cerró con: “¿O hay algo que no veo, algo que se me escapa? ¡Abrazos cariñosos!”.
3. Extranormal: pseudociencia disfrazada de periodismo (2007–2023)
Extranormal fue un programa amarillista y pseudocientífico de TV Azteca que trataba temas de ocultismo, esoterismo y fenómenos paranormales, pero disfrazados de “investigaciones de campo” realizadas por sus presentadores, aunque nunca mostraron una metodología real ni protocolo científico alguno.
Incluso fenómenos que sí tienen explicación científica eran presentados con dramatismo y misterio para elevar el rating. El programa también aprovechó rumores apocalípticos, predicciones que nunca se cumplieron, y presentó como verdaderos videos que en realidad eran campañas publicitarias de otros países.
4. “Ya no le haga caso a López-Gatell” (abril de 2020)
El conductor Javier Alatorre recomendó en vivo, durante el noticiero estelar Hechos Noche, que la audiencia ignorara al subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, voz oficial de la estrategia sanitaria del país durante la pandemia de COVID19.
Alatorre afirmó que “sus cifras y sus conferencias ya se volvieron irrelevantes”. La Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI) calificó el comentario como una editorialización irresponsable que violó de forma pública y notoria el artículo sexto constitucional, pues en una emergencia sanitaria los medios tienen la obligación de difundir información veraz y rigurosa, no incitar a la desobediencia de las autoridades de salud.
5. Campaña de boicot electoral (mayo–junio de 2025)
Un caso reciente y muy documentado donde la línea entre opinión editorial y manipulación activa se borró completamente. Frases como “No seas parte del juego, no votes”, “La elección del Poder Judicial es una farsa” y “No te prestes a esta simulación” no surgieron de ningún movimiento ciudadano, sino de los micrófonos y pantallas de TV Azteca.
Javier Alatorre, Alejandro Villalvazo y hasta Pati Chapoy —desde un programa de espectáculos— repitieron el mismo guión de boicot a las elecciones judiciales del 1 de junio. Analistas de medios señalaron que TV Azteca dejó de lado su obligación legal de brindar cobertura imparcial, información veraz y pluralidad de voces, convirtiendo su barra informativa en propaganda activa para desalentar la participación ciudadana en un proceso constitucional que es un derecho.


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