Extraños enemigos

Desde los primeros días de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien tomó el poder en diciembre de 2018, se han venido dando distintas protestas contra el nuevo régimen, utilizando casi como si de un manual prediseñado se tratara, los mismos argumentos que se llegaron a utilizar contra distintos líderes de izquierda a lo largo de la historia reciente.

Me tocó vivir muy de cerca el movimiento FRENAAA, que dentro de su enrevesado acrónimo decía ser un “movimiento anti AMLO”.

Era sumamente difícil tomarlos en serio, empezando por su histriónico líder, el manipulador y contradictorio empresario regio Gilberto Lozano, quien ya llevaba desde 2015 haciendo videos contra Peña Nieto y enarbolaba las banderas del poder de los ciudadanos y que los políticos “son nuestros empleados”. Las traiciones a sus propios adeptos hicieron que su movimiento se diluyera. Aunque el odio hacia el régimen de la 4T no ha hecho más que crecer y volverse más rancio dentro de los sectores reaccionarios.

En uno de los fallos de marketing más caros y ridículos de la historia, postularon a Xóchitl Gálvez en 2024 y a ella misma la hicieron creer que su personalidad disruptiva sería suficiente para embaucar al grueso del electorado para volver a votar por la derecha. Durante su campaña, prometía la privatización de las paraestatales y se burlaba del concepto de soberanía, que fue cultivado y reacuñado durante el mandato de AMLO.

La actual consigna de la derecha, y que se nota más descarada en facciones como el PAN o Salinas Pliego (de las cuales Lilly Téllez es el vértice), es recurrir a llamar la atención del gobierno estadounidense para buscar una intervención que deponga al gobierno de Morena, legítimamente elegido por el pueblo.

En 2023, la politóloga española Arantxa Tirado publicó su libro El lawfare: Golpes de Estado en nombre de la ley. Ya desde entonces daba cuenta de cómo los poderes fácticos, encabezados por el gobierno estadounidense, sin importar si era demócrata o republicano, retorcían la ley a su gusto para golpear a los gobiernos de izquierda. Explicaba también cómo, cuando las redes hicieron ya inoperantes las campañas negras de propaganda contra gobiernos como el de Hugo Chávez, de la nada aparecían acusaciones de nexos con el narcotráfico, lo cual, en el imaginario colectivo suele surtir efecto para lograr el repudio generalizado de cualquier figura pública.

Otro título clave para entender la dinámica que se vive actualmente es Los cárteles no existen. Se trata de un profundo trabajo de investigación publicado en 2018 por el periodista mexicano Osvaldo Zavala. Con base en testimonios de agentes estadounidenses antinarcóticos, así como de muchos otros informantes y pesquisas en documentos, Zavala prueba su hipótesis de que los cárteles, así como muchos movimientos terroristas o contrainsurgentes alrededor del mundo, son una creación del propio EEUU, el Estado corruptor por excelencia, que, sin embargo, goza de inmunidad ante el mundo en general, por todos los intereses involucrados, así como en el imaginario colectivo, gracias a su perenne inversión en propaganda para asentar como verdad histórica la versión de que ellos son los buenos.

La derecha mexicana actual no supera el hecho de que uno de sus integrantes, antes promocionado como una especie de prócer combatiente del crimen, esté refundido precisamente por narcotráfico en una cárcel gringa. Y, aprovechando la coyuntura actual, es decir; la presencia de uno de los seres humanos más aberrantes que han ocupado la oficina oval, no paran de hacer cabildeos de todo tipo, incluyendo las ridículas entrevistas de Fox News, para clamar por la tan anhelada intervención.

Maru Campos ya dio cínicamente un paso que los tiene muy orgullosos. Y los más sensatos esperamos que enfrente la ley, por el bien de nuestra soberanía y para sentar precedente. Y si Rocha Moya debe algo, que se dirima en las investigaciones, primero de la fiscalía mexicana. El que nada debe, nada teme.

El “extraño enemigo” contra el cual nos arengaba el himno nacional, tal vez no sea tan extraño. Los vendepatrias están a la orden del día, y a lo mejor saben que tienen hasta las intermedias de noviembre para lograr algo. Sigamos muy atentos.

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