Actos anticipados de campaña en la CDMX

Desde hace unas semanas, en la actividad “política” de la Ciudad de México, la simulación dejó de ser discreta y pasó a convertirse en todo un descaro. Para muestra, dos botones: las dichosas estructuras impulsadas desde el Partido Verde bajo el disfraz de los llamados “guardianes verdes”; y, en territorios como Tláhuac, la promoción personalizada y el posicionamiento político ilegal arrancando campañas antes de tiempo. 

Vayamos por partes: lo del Partido Verde, muy a su estilo, no es otra cosa que una violación a la ley que luego tiende estratégicamente a esconderse detrás de eufemismos. ¿“Guardianes verdes”? ¡Pero si de verdes no tienen ni el discurso! Habría que ser muy, pero muy ingenuo para no detectar que esta pseudo iniciativa no es otra cosa sino una estrategia permanente de presión y chantaje político basada en la capacidad del Verde para convertirse en partido bisagra, cuyo respaldo electoral se encuentra desde siempre condicionado a cuotas, posiciones y espacios de poder más que a una agenda ideológica auténticamente ecologista. Para nadie —absolutamente nadie— en la auténtica lucha medioambientalista queda duda alguna de que ese instituto político no es otra cosa que un instrumento de supervivencia adaptable a cualquier régimen. Hoy, con la ocurrencia de los “guardianes verdes”, que dista mucho de ser un modelo serio de participación ciudadana, queda clara la estrategia de implementar una maquinaria de movilización anticipada diseñada para ganar territorio político antes de que la ley lo permita. Cosa que, por cierto, no van a logar.

Lo de Tláhuac está peor todavía: existe una línea muy delgada que divide la genuina construcción de participación ciudadana de la lógica de utilizar organizaciones de apariencia social para encubrir actos anticipados de campaña. En esta alcaldía, andar pegando propaganda en domicilios particulares con la imagen de un aspirante ya no puede interpretarse como ingenuidad política ni como “activismo ciudadano”. La sistemática aparición de propaganda, presencia territorial y posicionamiento adelantado encaja peligrosamente en la lógica de los actos anticipados de campaña prohibidos por la legislación electoral mexicana. La Constitución, la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y los criterios reiterados del Tribunal Electoral son claros: ningún aspirante puede construir promoción electoral fuera de los tiempos legales bajo mecanismos simulados. Por supuesto que ni al Verde, a nivel Ciudad de México, ni mucho menos al suspirante de los pegotes en Tláhuac les importa la degradación de la participación ciudadana en los procesos electorales ni la erosión de la legalidad electoral, que termina destruyendo la confianza ciudadana. ¡Vaya obsesión de algunos con adelantarse a una candidatura!

En fin, ojalá que la verdadera participación ciudadana surgida desde la autonomía social, desde la organización comunitaria auténtica y desde causas legítimas, se imponga sobre vulgares cálculos de posicionamiento personal. Al partido verde, en este caso CDMX, poco hay que pedirle, pero en el caso de Tláhuac, a MORENA tratándose de uno de sus militantes —que, por cierto, pasó con más pena que gloria cuando gobernó la alcaldía—, le urge no sólo la autocrítica como movimiento gobernante, sino además realizar las sanciones correspondientes. Cierto es que Ariadna Montiel tiene una ardua tarea y requiere implementar cambios profundos, como abrir espacios reales para la ciudadanía, jóvenes, ambientalistas, académicos, movimientos sociales y liderazgos comunitarios genuinos; pero una cosa es democratizar la vida partidista y otra muy distinta tolerar mecanismos ilegales disfrazados de participación. No puede permitirse, en ninguna circunstancia, que se normalicen estas prácticas, porque si se deja que la violación sistemática de la ley electoral deje de escandalizar, lo que empieza a desmoronarse no es solamente el árbitro electoral, sino la credibilidad completa del sistema democrático.

Luis Tovar
Secretario General de la Fundación para la Defensa del Medio Ambiente. FUDEMAH

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