¡Respira, Mahahual, respira!

Hay noticias que se sienten como un respiro. Como cuando por fin alguien le dice “no” al dinero disfrazado de progreso y “sí” a la vida, al mar y a la dignidad de un pueblo.

La cancelación del proyecto millonario “Perfect Day” de Royal Caribbean en Mahahual no es cualquier cosa, es una victoria enorme para Quintana Roo, para los manglares, para el Caribe mexicano y para todas las personas que durante meses alzaron la voz mientras les decían exagerados, “anti progreso” o enemigos de la inversión.

Pues resulta que defender la naturaleza no era exageración, era sentido común.

El proyecto contemplaba una inversión cercana a los 600 millones de dólares y buscaba convertir Mahahual en un gigantesco destino privado para cruceros, con infraestructura masiva, zonas comerciales,  extensas áreas de toboganes, playas artificiales, enormes piscinas, y miles de visitantes. Sus promotores hablaban de turismo y desarrollo, las comunidades y especialistas advertían otra cosa, presión extrema sobre los ecosistemas costeros, afectaciones a los manglares y riesgos para el arrecife mesoamericano, el segundo más grande del planeta.

Y ahí está el punto clave: no todo lo que deja millones deja bienestar.

México ya perdió más del 60% de sus manglares en algunas zonas costeras por desarrollos turísticos y urbanos descontrolados. Y perder manglares es terrible, porque estos ecosistemas pueden capturar hasta 4 veces más carbono que muchos bosques, además de funcionar como barreras naturales ante huracanes e inundaciones.

En un estado como Quintana Roo, donde el turismo representa alrededor del 87% del PIB estatal, seguir apostando por modelos depredadores es literalmente dispararle al futuro. Sin arrecifes sanos, sin playas vivas y sin manglares, no hay Caribe que vender.

Qué bueno que la SEMARNAT, encabezada por Alicia Bárcena, decidió frenar algo que podía convertirse en otro monumento al ecocidio elegante disfrazado de entretenimiento VIP. Porque durante décadas vimos cómo el “desarrollo” terminaba beneficiando a grandes corporaciones mientras las comunidades locales lidiaban con contaminación, escasez de agua, desplazamiento y deterioro ambiental.

Y sí, qué hermoso cuando gana el pueblo, tras una fuerte oposición social y peticiones ciudadanas como la campaña en Change.org

Cuando ganan los científicos, los ambientalistas, los pescadores y las comunidades que entendieron que los manglares valen más vivos que convertidos en concreto para turistas que estarán unas horas y se irán.

Los manglares no son “terrenos vacíos”, son vida, protección y equilibrio.

Hoy Mahahual nos deja una lección poderosa, que el dinero no siempre tiene la última palabra, a veces la tiene la conciencia colectiva y eso también es desarrollo. 

Y sí… también me encantan los finales felices. 

Les mando un abrazo fraterno.

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