Por: Frank Alvarado
El partido celebró la retención de 16 diputaciones en Coahuila, uno de los dos únicos estados que gobierna, sin que ello implique cambios reales en la correlación de fuerzas.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) celebró los resultados electorales en Coahuila como un triunfo político frente a Morena, pese a que fue un proceso lleno de compra de votos y la entidad ya era uno de los pocos lugares donde aún mantenía el control gubernamental.
Dirigentes priistas destacaron la retención de 16 diputaciones locales, presentando el resultado como una “victoria” sobre la oposición. Sin embargo, el escenario electoral no implicó un cambio sustancial en la correlación de fuerzas, ya que Coahuila, al mando del priista Manolo Jimenez, junto a Durango, son las últimas dos entidades que tiene el tricolor en el poder.
Además, se trata de una victoria marcada por una jornada con evidentes compras de votos, que ya han sido denunciadas antes las entidades electorales. En este contexto, el discurso de “avance” no tiene cabida, y es usado por el PRI para intentar posicionarse y difuminar la idea, casi hecho, de que es un partido que está por desaparecer.
Como dato curioso, Coahuila es reconocido como el estado con mayor riqueza paleontológica de México, ya que concentra la mayor cantidad y diversidad de restos de dinosaurios del país, y la permanencia sucia del PRI en el estado es una coincidencia que resulta interesante.

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