Autopercepción autopercibida

Vivir en tiempos de autopercepción es una ventaja histórica que, afortunadamente,  ha impregnado todas las esferas de nuestra existencia. La legolización identitaria —el que una realidad compleja se fragmente en bloques modulares intercambiables, diseñados para ensamblarse de múltiples formas, a costa de simplificar o estandarizar su contenido— no es ajena al quehacer político de nuestra noble y siempre honesta clase dirigente. Basta con que un gobierno se autoproclame de izquierda, para que ese gobierno sea de izquierda. Que su actuar dice otra cosa, ¿a quien le importa? Son de izquierda porque dicen que son de izquierda.

Sólo así se entiende lo que sucede en México con el Mundial de Fútbol, no es la ley de la FIFA, es justicia social. Pintar de morado la infraestructura urbana en lugar de arreglarla, la renovación del AICM, la modernización de la línea 2 del Metro y del Tren Ligero, y la puesta en marcha del tren Buenavista–AIFAno son parte de parte de las “garantías gubernamentales” que la FIFA exige expresamente, son actos de justicia social (Brugada dixit). Igual que lo es la exención total de impuestos que México (Estados Unidos y Canadá negociaron esquemas limitados) otorgó a la FIFA. Justicia social que apuesta por la derrama económica neoliberal, que no entra en un pleito con la FIFA para no correr el riesgo de dejar de ser sede mundialista.

Izquierda que se doblega ante el capital extranjero no deja de ser izquierda, reza el manual de autopercepción gubernamental, y Topolobampo con su planta de amoniaco y metanol es otra muestra de ello. El capital extranjero manda y el gobierno de izquierda considera que no hay nada socialmente más justo que poner en riesgo la vida humana, los ecosistemas y la cultura de los pueblos originarios.

Entrados en gastos

El que la CNTE sirva a la derecha, con bloqueos de infraestructura, plantones, toma simbólica de espacios y acciones de presión de alto impacto, no es autopercepción identitaria. La CNTE de  izquierda era diferente, realizaba bloqueos de infraestructura, plantones, toma simbólica de espacios y acciones de presión de alto impacto. La Coordinadora derechizada, que exige a Morena gobernar como un gobierno de izquierda, lucha por privilegios: pensiones, reforma educativa, democracia sindical, mejora salarial y de condiciones laborales; la Coordinadora, cuando era de izquierda e increpaba al PRIAN, luchaba por derechos: pensiones, reforma educativa, democracia sindical, mejora salarial y de condiciones laborales. El cambio es innegable. Pero no todo es malo, mientras la CNTE se recorrió a la derecha, el SNTE se autopercibe de izquierda, en especial Alfonso Cepeda Salas (otrora colaborador de la camarada Elba Esther Gordillo), secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y senador por Morena, el magisterio está en buenas manos.

  • Carlos Bortoni es escritor. Su último libro es Polvo, publicado por Casa Editorial Abismos.

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