Los primeros años del PRI fueron antiestadounidenses, incluso llegaron a tocar tangencialmente el progresismo, tanto que la derecha se vio obligada a crear al PAN como dique de contención contra sus disposiciones. A la justicia social le llamó comunismo la Casa Blanca, desde que expropiaron el petróleo. Ahora el PRI está más a la derecha que el PAN de aquellos días.
Hubo un tiempo en que Estados Unidos daba órdenes en el PRI, llegó a imponer presidentes de la República y los convirtió en empleados de la CIA. Ahora los priistas están de rodillas a sus pies.
Es decir, los intereses de los priistas empujaron a su partido hacia la derecha y adoptaron la servidumbre a Estados Unidos como proyecto político, hasta que llega la 4T y, por sobrevivencia, crea una alianza con el PAN. Viejos cómplices en fraudes electorales anteriores y socios en negocios sucios como el huachicol, donde ex funcionarios de ambos partidos, de todos los niveles, están implicados.
Ahora el PRI se fue a la derecha y el PAN a la ultraderecha, por eso no mantienen su alianza clara, se hicieron mucho daño en las elecciones y su fusión arrojaba lo peor de ambos partidos, un ejemplo claro fue su candidata a la Presidencia de la República. Aunque en Nuevo león empiezan a coquetearse para lanza candidato común para la gubernatura.
La bisagra que puede unificar a la derecha se llama Ricardo Salinas Pliego, quien financió una cena para la American Society of México, y encabezada por Larry Rubin, líder vitalicio de la Cámara de Comercio Americana, con nacionalidad mexicana y estadounidense, lo que le permite cuestionar la política de México y apoyar sin tapujos, la histeria trumpista.
Ahí estuvieron Jorge Romero y Alito Moreno, cada uno con su séquito de incondicionales, los únicos que cuentan en ambos partidos, porque la militancia que todavía no ha desertado espera que desaparezcan del mando de sus líderes.
La gran propuesta de la noche consistió en entronizar al crimen organizado, como el gran problema del planeta entendido principalmente como narcotráfico, no el huachicol fiscal, ese, para ellos, es delito menor.
La educación, salud, empleo, vivienda, pobreza no importan. Así lo hizo Bukele y quiere gobernar El Salvador hasta el último minuto de su vida con la anuencia de Trump, precisamente cuando los salvadoreños ya no lo quieren. En el tiempo que le dejó libre el exterminio de las pandillas, también exterminó a la oposición en nombre de la democracia.
La inseguridad es el pasaporte para ingresar armados a todos los países del continente. El simple hecho de aceptar que la inseguridad es el principal problema y el crimen organizado una amenaza para la vida de sus habitantes ya es un triunfo de Estados Unidos, sólo falta que se actúe de acuerdo con sus lineamientos y éstos consisten, principalmente en la apertura de las fronteras de allá para acá, de acá para allá seguirán cerradas.
El PRI y el PAN se sentaron en mesas diferentes pero aplaudieron al mismo anfitrión y gozan del dinero del mismo Mecenas.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

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