El uso del espacio público

Las tradiciones culturales son interesantes en todos los lugares, aunque en ocasiones no las comprendamos del todo. Esta semana trascendió la noticia sobre los heridos que dejó la Huamantlada, organizada en Tlaxcala y aunque es un evento que emula una tradición de España, aquí se realiza desde el año 1953, por lo cual, representa ahora para esa localidad una tradición. A pesar del operativo de seguridad que se realiza en el evento, el peligro existe. Aún así, la gente se aficiona al espectáculo que se genera alrededor de quienes torean a los animales. Quienes no son afectos a esa actividad criticarán a los participantes, incluso al pueblo de Huamantla, pero necesitamos observar con ojos más analíticos esas fenómenos sociales. 

En este periodo vacacional han trascendido las reuniones sociales en espacios públicos donde jóvenes se congregan para “farmear aura”. Quizá no sea una tradición como tal, pero sí me gustaría colocarlo en un estado de similitud con esas actividades culturales de los pueblos, donde si no formas parte, te resultan extraños. Las generaciones jóvenes requieren de elementos propios que los integren a un grupo, sobre todo en la etapa adolescente, donde la construcción del sujeto se desarrolla en la medida en que se separa de la generación anterior. 

Si pensamos en esas expresiones culturales, hay que destacar también los espacios en los que se producen. Los espacios públicos son utilizados para dar paso a las manifestaciones de complicidad, socialización, disfrute, comparación y expresión de los sujetos. La pandemia representó un punto de ruptura de su uso y disfrute. La vida social y cultural ha quedado restringida a las actividades que las autoridades locales determinan lo que provoca que la agencia del sujeto se disipe. 

En el caso del “farmear aura”, los espacios públicos son tomados por los jóvenes para su disfrute y entretenimiento, de forma orgánica y desinhibida. No hay detrás una organización desde la ciudad, alcaldías, municipios ni alguna otra autoridad, son los jóvenes usando la plaza pública como espacio propio de congregación, entretenimiento, convivencia y socialización. Es una muestra de apropiación de los espacios, de libertad, de democracia y de un intento de reconstrucción del tejido social de estos jóvenes. En mi opinión, el cambio generacional promete ser un grupo de sujetos que han tomado en sus manos el proceso de reconstrucción de su ser a partir de sus propios espacios de relación. 

La cultura es así, una serie de elementos que paulatinamente se reconstruyen en el marco de las relaciones que se tejen entre el sujeto, su mundo y el contexto. Nuestros espacios sociales son para eso, para jugar con los significados, con las actividades, con la vida.. El uso del espacio público para la diversión, la protesta, la transformación de una generación o la fiesta, es un regalo que hemos construido para estas generaciones. Los espacios públicos los pueden tomar gracias al arraigo de las libertades conquistadas por las luchas de nuestros abuelos, padres y nosotros, nosotras mismas en el devenir histórico. ¡Que tengan un gran futuro! 

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