A pesar del sabotaje, ganó Brasil

Quienes afirman que hubo fraude electoral en Brasil, tienen razón. Porque manipular los resultados, sabotear el transporte público, echar a andar a los evangélicos radicales debió arrojar resultados con por lo menos 10 puntos de diferencia entre Bolsonaro Y Lula. A pesar de todos los esfuerzos como fake news, apoyo financiero desde Estados Unidos, guerra mediática ganó el pueblo.

La diferencia fue peligrosamente corta, las elecciones reñidas son sólo un riesgo aparente, ya que esa oposición, como sucede en México, carece de apoyo popular sin el apoyo d ellos medios, los evangelistas y los bots utilizados en la campaña. La derecha tienen la mayoría en el Congreso pero carece de respaldo.

Sin embargo, la derecha en Brasil aseguró primero no aceptar los resultados tomando como pretexto que al inicio de la contienda Bolsonaro comenzó con una mínima ventaja, como si esto determinara el triunfo.

Los votos de lugares alejados del centro tardaron más en llegar, porque Bolsonaro canceló todo tipo de transporte público, motivo por el cual debieron ampliar el horario de elecciones, condición en la que ambos bandos estuvieron de acuerdo, aunque ahora la derecha asegure que se trató de una decisión unilateral.

Los mecanismos legales recogieron los pasaportes Flavio, es hora d que se haga justicia por decenas de delitos perpetrados con lo pobres de Brasil.

Sin los mecanismos de redes sociales y los medios convencionales Flavio Bolsonaro era un candidato no sólo débil sino prácticamente inexistente. Uno era el candidato y otro, la persona que lo encarnaba y por ese fantasma los conservadores y los pobres que se creen ricos que votaron por él sin saberlo, como sucedió en México con Xóchitl, era una botarga en la que depositaron sus intereses los poderosos y perdieron.

La derecha sabe que por la vía de las urnas se aproximan derrotas de las que no podrá reponerse, el próximo en caer será Javier Milei, quien fuera uno de los factores de la derrota de Bolsonaro al realizar espectáculos de comicidad en Brasil como parte de la campaña del fascista, además de insultar gratuitamente al presidente Lula da Silva.

Milei, en Argentina, ha sido un ejemplo para conocer el destino de los pueblos que votan por la derecha, hambre, desempleo, fuga de capitales, salida de empresas, inflación incontrolada, devaluación, dependencia, miseria, hambruna, pobreza creciente, escasez de alimentos. Todo para los poderosos para la población, nada.

La contraparte es México que, aunque la oposición una parte desinformada de la clase media quieren perfección, no hay comparación el clima social de nuestro país con el de otros no sólo continente sino de Estados Unidos y de Francia, España, Italia, Alemania, etc.

Para eso son las elecciones para darse cuenta de la realidad que padecen o gozan otros países y no la visión de los medios de información que intentan crear una historia paralela. Esta vez los brasileños entendieron que no es lo mismo las redes y los bots que la participación ciudadana y los votos. Al parece México tiene una amplia conciencia al respecto.

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