Categoría: Opinión

  • La Tuvieron y la Dejaron ir…

    La Tuvieron y la Dejaron ir…

    En la evaluación del gobierno actual que ya rebasa un sexenio en continuidad política, es necesario separar la percepción de los hechos. Existen resultados tangibles, particularmente en materia social y energética, así como en la construcción de una narrativa de cercanía con amplios sectores de la población. Negarlo sería caer en un análisis incompleto.

    Los programas sociales han tenido un efecto directo en el consumo interno: hay más dinero circulando en los hogares de menores ingresos, lo que se traduce en mayor dinamismo en el comercio local. Este fenómeno, aunque debatido en términos de sostenibilidad fiscal, es visible en la vida cotidiana de millones de familias. En términos prácticos, sí ha existido un impacto.

    En materia de desarrollo económico y energético, el debate ha sido constante. Si bien persisten retos importantes para consolidar un crecimiento sostenido con inversión productiva, también es cierto que existe una visión distinta sobre el rumbo que debe tomar el país. Hoy, voces del Partido Acción Nacional critican la falta de avances y señalan una supuesta pérdida de evolución en el sector energético. Sin embargo, vale la pena recordar posturas dentro de la propia oposición: figuras como Ricardo Anaya llegaron a señalar que el petróleo pertenecía a una era pasada, apostando por una transición acelerada hacia energías limpias, mientras que Xóchitl Gálvez ha expresado ideas en una línea similar respecto al futuro energético.

    Ese contraste deja ver una diferencia de fondo: más que una crítica técnica, se trata de visiones opuestas sobre el modelo de desarrollo. Mientras unos promueven una transición inmediata hacia energías modernas, otros han optado por fortalecer sectores tradicionales como parte de una estrategia de soberanía. Bajo esta lectura, también cabe cuestionar si ciertos sectores políticos apostarían a evidenciar rezagos para sostener su narrativa de cambio y reposicionarse ante la ciudadanía.

    Sin embargo, el país sigue arrastrando rezagos estructurales en tres ejes críticos: educación, seguridad pública y desarrollo económico de largo plazo. En educación, la falta de consistencia en políticas públicas sigue siendo una deuda pendiente.

    Pero es en seguridad donde la realidad golpea con mayor crudeza.

    Hoy no solo se habla de la presencia del crimen organizado, sino de su normalización dentro del tejido social. Es cada vez más frecuente escuchar que conflictos personales escalan mediante amenazas vinculadas a grupos criminales. La utilización del nombre de cárteles como herramienta de intimidación refleja un fenómeno más profundo: la infiltración del crimen en la vida cotidiana.

    Sectores como el entretenimiento nocturno, los restaurantes, los gimnasios, spas y muchos giros más no están exentos de esta problemática. En muchos casos, estas actividades operan bajo esquemas donde la línea entre lo legal y lo ilícito es difusa.

    A esto se suma un fenómeno particularmente preocupante: individuos que, tras haber tenido vínculos con estructuras delictivas, hoy operan bajo una narrativa de supuesto respaldo o protección de autoridades extranjeras, utilizándola como escudo para continuar con actividades ilícitas en México y, aún más grave, para amedrentar y amenazar de muerte a quienes consideran sus adversarios. Esta distorsión de la autoridad y del estado de derecho no solo genera impunidad, sino que profundiza la percepción de vulnerabilidad en la sociedad.

    La frase popular “dime con quién te juntas y te diré quién eres” cobra aquí una dimensión estructural.

    En contraste, también existen episodios que reflejan capacidad política y manejo institucional. La reciente reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum ante una manifestación durante una visita a un desarrollo de viviendas del bienestar mostró control, atención directa y disposición al diálogo. Este tipo de respuestas abonan a la gobernabilidad.

    Además, el modelo de vivienda presentado en estos proyectos evidencia una planeación técnica adecuada: configuraciones funcionales, enfoque social y viabilidad constructiva. Son aciertos que, en su escala, impactan positivamente en la percepción ciudadana.

    México vive una dualidad compleja: avances palpables en lo social y una cercanía política inédita, frente a desafíos profundos en seguridad y desarrollo estructural. El poder, cuando se ejerce con continuidad, exige no solo resultados visibles, sino soluciones de fondo.

    Porque al final, el verdadero reto del poder absoluto no es mantenerse… es transformarse en resultados sostenibles para todos.

  • Derecho a la libre expresión y al libre tránsito. Las mujeres en el espacio público

    Derecho a la libre expresión y al libre tránsito. Las mujeres en el espacio público

    “¿Sabías que las mujeres tenemos derecho a usar de manera libre y segura las calles, edificios, parques, caminos, transporte público, en las escuelas, el trabajo o en cualquier lugar? 

    El espacio público es un lugar de uso y disfrute colectivo, de acceso gratuito para todos y todas, donde nos podemos encontrar como personas o en grupo.

    En esos espacios se debe garantizar nuestro derecho a la seguridad integral, con respeto a las diferencias y diversidades. 

    Esto significa que puedes caminar en libertad, vestir como quieras sin que eso implique que seas discriminada, que te falten al respeto, sufras acoso o violencia.

    Si una niña camina, juega y se siente segura en el espacio público, cualquiera puede sentirse así. Las familias, comunidades y autoridades deben respetar estos derechos.

    Hacer uso de la vía pública también implica que puedes expresarte libremente, hablar alto y reclamar tus derechos.

    La protesta pacífica es también una forma efectiva de actuar frente a la injusticia, es una forma de ejercer tus derechos a la libertad de reunión, de expresión y de participación en los asuntos públicos. 

    Tú y todas las personas podemos expresar nuestras quejas y aspiraciones de manera pública.

    Todas las mujeres tenemos derecho a organizarnos de manera colectiva para defender y exigir el cumplimiento de nuestros derechos, ya sea a través de sindicatos, grupos de la sociedad civil o colectivos. 

    La historia ha demostrado que cuando las mujeres nos unimos, podemos mejorar nuestras condiciones de vida y generar grandes transformaciones para nuestra comunidad, nuestras familias y para nosotras mismas”.

  • Seguimos + BlackRock

    Seguimos + BlackRock

    No pueden autonombrarse “obradoristas” y, al mismo tiempo, negar, criticar y atacar a los que critican este gobierno de forma constructiva, porque no todo lo que hace este gobierno está bien hecho ni es correcto; la mayoría de las veces no se ataca ni se critica a las mujeres que tienen un cargo por el hecho de ser mujer, se les critica en base a su labor desempeñando ese cargo.

    Muchas personas que se jactan de ser obradoristas y defensoras de las políticas antihombres del actual gobierno de la 4T se enojan y acusan a uno de ser facho, pero no; misógino, pero tampoco; anti 4T o anti AMLO, pero mucho menos.

    Y acusan de que las observaciones sobre los actos de misandria por parte del gobierno son inventos. Entonces, la pregunta más obvia es: ¿por qué en redes sociales hay tantos casos de abusos de mujeres, denuncias falsas contra hombres, ya sea conductores de alguna de las aplicaciones de transporte —Uber o DiDi— o en contra de padres solteros, incluso de exnovios? Digo, porque no son casos aislados; ya es muy común encontrarse un video denuncia por lo menos tres veces cada dos días en redes sociales. ¿O siguen creyendo que esas declaraciones de no culpar nunca a las mujeres y tratar de influir al Poder Judicial en sus fallos, por parte de la secretaria de la Mujer a nivel federal, son un video hecho por IA? ¿O la descalificación de los organizadores de la marcha prohombre en la conferencia de la mañana por parte de la presidenta? ¿O la democracia y las marchas solo las pueden hacer los fachos de verdad y las mujeres? ¿Por qué la misandria desde Palacio Nacional? ¿Por qué ese feminismo exagerado desde Palacio?

    ¿Ya se les olvidó lo que pensaba AMLO sobre criticar al gobierno, tanto el suyo como los futuros gobiernos que tendríamos? ¿O solo se les olvida esperando obtener alguna dádiva del gobierno en turno, al puro estilo de los chayoteros prianistas?

    Mientras tanto, los temas de las concesiones del agua, el negocio de la SEP —Mario Delgado y Coca-Cola, Bimbo (PepsiCo)— los han desaparecido los nuevos chayoteros pro 4T, segundo piso; ya ni se diga del gobierno, que permanece en silencio sobre estos temas.

    Y, para rematar, alguien se emocionó mucho con la visita del mero mero de BlackRock; sí, esa compañía sionista, esa compañía que le da por controlar gobiernos y, por ende, los destinos de los países donde controla a los gobernantes, con el único fin de adueñarse de toda la riqueza natural, social y de infraestructura de los países.

    Por lo menos, hoy se dio marcha atrás al fracking —supuestamente—, a ver si no hay una sorpresita más adelante o una nueva tecnología que se parece al fracking, pero es menos “dañina para la naturaleza”.

    A ver si en un futuro cercano no hay alguna mala noticia sobre los puertos o sobre el desempeño de la Marina o SEDENA en sus encargos sobre seguridad nacional, aduanas, puertos, aeropuertos, trenes, etc.; no vaya a ser que BlackRock quiera esos negocios y, como no los han soltado, pues se han quedado con las ganas; yo digo, no tengo pruebas, pero tampoco dudas.

    Si queremos que México siga hacia adelante, tenemos que empezar a ser críticos y exigir un buen gobierno a la administración actual.

    No se les olvide, este texto está plagado de opiniones, cuestionamientos personales, algunos hechos reales y chunga.

    Gracias.

  • Ya nos llovió

    Ya nos llovió

    Más mayores / menos menores

    Según los resultados de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) realizada por el INEGI en diciembre de 2024 y dados a conocer esta semana, en México hay una población de 32 millones de personas de 50 años y más. Tomando como referencia las proyecciones más recientes del Consejo Nacional de Población (CONAPO) y los resultados de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023, para finales de 2024, la población total de nuestro país se estima en 132.3 millones de habitantes. De lo anterior se desprende que 1 de cada 4 (24.2%) tenemos una edad de 50 años o más. Somos un montón y cada vez seremos más: el grupo de personas mayores seguirá creciendo a un ritmo acelerado, mientras que los grupos de menores de 15 años continúan su tendencia a la baja: actualmente representan alrededor del 22% de la población total. O sea: ya hay más gente mayor que menores de edad en México. La base de la pirámide poblacional se está encogiendo. Históricamente, México era un país de niños; hoy, el abultamiento de la pirámide se desplaza hacia el centro y la parte superior. México está agotando la ventana de oportunidad donde la mayoría de su población está en edad de trabajar. La razón de dependencia está cambiando: antes la carga económica eran los hijos; ahora, empieza a ser el cuidado y la salud de los adultos mayores.

    Feminización del envejecimiento

    La pirámide poblacional comienza siendo mayoritariamente masculina —en México nacen aproximadamente 104 niños por cada 100 niñas— y sufre una inversión a medida que la población avanza en el ciclo de vida: entre los 20 y los 24 años, hay prácticamente la misma cantidad de varones que de féminas, y a partir de los 25 años las mujeres comienzan a ser mayoría de forma irreversible. La misma ENASEM reporta que, de la población de personas de 50 años y más, 52.8 % correspondió a mujeres y 47.2 %, a hombres. La vejez en México tiene rostro de mujer. Esto implica retos específicos, pues muchas de ellas llegan al medio siglo con trayectorias laborales informales o dedicadas a los cuidados de la familia, lo que impacta su seguridad económica en la etapa final de su vida.

    Al tiempo

    La principal causa de muerte en México es el tiempo. Chequen ustedes si no: la misma ENASEM reporta que para diciembre de 2024, los 32 millones de personas de 50 años y más, se distribuye así: entre los 50 y 59 años se concentró el porcentaje más alto y la proporción se reduce gradualmente conforme aumenta la edad. En absolutos, gente en sus cincuentas debe de haber poco más de 14.2 millones, en sus sesentas unos 9.6 millones, en los setentas alrededor de 5.4 millones, y de 80 años y más ya sólo 2.7 millones. Y, claro, ellas son mucho más longevas que nosotros: en el grupo de 80 años y más por cada 100 hombres suele haber alrededor de 130 a 140 mujeres.

    El contexto

    La proporción de la población de 50 años y más en nuestro país es ya ligeramente mayor que la del promedio mundial (~23%). Sin embargo, en el contexto latinoamericano, México se presenta más envejecido que el promedio regional (~2%). En cambio, la población estadounidense está significativamente más avejentada (~36%) que la nuestra. Claro que la situación en Europa y Japón es mucho más preocupante: por ejemplo, en países como Francia y Alemania la participación relativa supera los 40 puntos porcentuales (~40% y ~46%, respectivamente), mientras que en Japón apenas una de cada dos personas tiene menos de medio siglo de vida.

    Con todo, la cifra que arroja la ENASEM —32 millones de personas de 50 años y más— es impactante porque, aunque el porcentaje (24.2 %) parece manejable comparado con la situación en otros países, el ritmo de crecimiento de este grupo en México es de los más veloces del mundo. Lo que a Francia le tomó 100 años transformar en su pirámide demográfica, a México le está tomando apenas 30. Como sea, ya nos llovió…

  • Sin confiabilidad

    Sin confiabilidad

    Me pregunto ¿Cuánto dinero invierten las Instituciones de Educación Superior (IES) para aparecer en este Ranking de universidades que realiza el periódico El Universal? En una entrega anterior había hecho la descripción de una “encuesta” a la que me invitaron porque alguna universidad donde yo trabajo compartió mis datos para participar en el ejercicio. En aquel artículo describí la información que me entregaron sobre el proceso metodológico que seguía la encuesta e indiqué que no había un proceso que permitiera tener confianza en la validez del instrumento de recolección de datos.

    https://www.losreporteros.mx/ranking-de-universidades

    Ahora revisando la publicación, reitero que no podemos confiar en los resultados de esa encuesta.

    El Rankig de universidades no posee una inclusión completa del universo de IES a nivel nacional, tampoco cuenta con un proceso metodológico que siga las reglas estadísticas de selección de muestras representativas. Recordemos que sólo 1000 personas respondimos la encuesta. Por cierto, una encuesta que sólo te solicitaba que calificaras del 1 al 10 las instituciones y los programas que conocías y omitieras donde tu trabajabas. En mi caso sólo me preguntaron de las IES que dentro de su oferta académica tenían la carrera que yo impartía, https://interactivos.eluniversal.com.mx/2026/mejores-universidades/#page/4.

    Para ser sinceros, no sé de qué forma calificaron a los profesores, no sé quiénes lo hicieron ni tampoco tengo idea de cómo obtuvieron la información sobre los salarios. 

    En sentido estricto yo me pregunto ¿Cómo pueden tener tanta credibilidad a nivel nacional? Muchas universidades, sobre todo públicas han retomado el ejercicio. La UNAM tiene un enlace especial hacia la publicación en su gaceta oficial: https://unamglobal.unam.mx/wp-content/uploads/2026/03/1-ok-Ranking-El-Universal.pdf.

    La UAM Xochimilco  le dedicó en sus redes sociales oficiales un espacio para promocionar los resultados de esa publicación: https://www.instagram.com/p/DHllzNbuRg6/?igsh=dnd1ZDAydWV1cHRr.

    Incluso espacios dedicados a la conformación de fuentes clave para los jóvenes que buscan información sobre las instituciones con miras a una selección de carrera han compartido los resultados: https://mextudia.com/rankings/mejores-universidades-de-mexico-por-el-universal/.

    Tengo muchas preguntas acerca de estos ejercicios, ¿será que el sello editorial del periódico El Universal ha hecho que todos lo tomen como un elemento de validez y no importan los procedimientos del ejercicio?, ¿de qué forma interviene la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES)?

    Aunque en su página 8 nos indican los pormenores del método que siguieron, a mi me cuesta trabajo comprender ¿por qué incluir sólo esos Estados? El folleto más parece una propaganda de varias escuelas particulares que un ejercicio formal estadístico. La gran cantidad de IES de sostenimiento privado que están a lo largo de la publicación me parecen responder a un aparato publicitario que se genera a partir de la revisión de esas pocas instituciones, que por cierto, jamás nos dan un número concreto. Considero que se aparta de una investigación estadística formal, sistemática y rebosante de confiabilidad.

  • Una narrativa que confunde

    Una narrativa que confunde

    La imagen es potente y, para muchos de nosotros incómoda, nuestra presidenta Claudia Sheinbaum sentada con Larry Fink, presidente de BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo y Adebayo Ogunlesi, figura clave en la infraestructura global. No es una reunión menor, tal vez sea un gran mensaje, porque BlackRock no es cualquier empresa, es en muchos sentidos, el símbolo más claro del capitalismo financiero, ese que invierte en todo, energía, tecnología, infraestructura, incluyendo la industria militar y cuya lógica central digamos que no es ideológica, ni humanista.

    Y ahí es donde aparece la tensión, porque un gobierno que se define de izquierda, antineoliberal y humanista, que se siente a dialogar con quienes encarnan exactamente el modelo que históricamente ha sido criticado, por generar desigualdad, explotación, extractivismo, y concentración de poder económico, pues claro que causa ruido.

    Veamos… ¿Es contradictorio? Sí. ¿Es inusual? No, porque todos los gobiernos, incluso los progresistas, terminan negociando con el capital global. Y bueno, la diferencia está en cómo se hace y bajo qué narrativa se sostiene.

    El problema aquí, no es la reunión en sí, nuestro país necesita inversión, negarse al diálogo sería ingenuo, pero lo que resulta cuestionable es el desfase entre el discurso político y las alianzas estratégicas, más aún cuando ese dinero suele estar metido, aunque sea de “rebote”, en cosas bastante polémicas, como en saquear y bombardear países por su petróleo, y en un mundo como el de hoy, con lo que está pasando en Gaza, en Irán, donde cada vez más personas nos preguntamos quién pone el dinero y para qué, estas reuniones no pueden pasar desapercibidas, gobernar es negociar con la realidad, por supuesto pero también es ser congruente, se debe de tener posturas claras, porque si el lenguaje sigue siendo de izquierda, pero las mesas de negociación se llenan de los nombres de siempre, entonces se corre un gran riesgo, y no es solo político, es el mensaje y la postura que da nuestro gobierno.

    Y ese mensaje, sí pesa. Les mando un abrazo fraterno.

  • Otra denuncia a TV Azteca

    Otra denuncia a TV Azteca

    Rocío Nahle se enfrenta a dos grupos delictivos que han hecho mucho daño al país, ocupados en cuerpo y alma a desestabilizar a la 4T.

    Por si fuera poco, los menesterosos medios de la entidad veracruzana se suman a la guerra de mentiras en busca de convenios de publicidad, son capaces de asegurar que el esposo de la gobernadora le vende misiles a Irán para lograrlo.

    Se trata de familias cuya conducta están más cercanas a la mafia siciliana que a la empresa o la política. El manejo de los medios convencionales en Veracruz pende y depende de estos dos agentes depredadores de la verdad.

    A pesar del sabotaje que realizaron los medios contra el estado de Veracruz, la afluencia turística superó expectativas, porque ha dejado de creer en los medios y confiar en las autoridades.

    Aunque no dejó de influir en la asistencia de turismo a las playas de Veracruz a causa de un derrame que ocurrió en Tabasco, pero nadie habla de la contaminación en esa entidad.

    La guerra de desprestigio es tan obvia que cada día la falta de credibilidad en los medios en Veracruz y todo el país crece y no se detiene.
    Esta es la actitud de quienes han optado por hacer de una mentira todo un proceso de urgencias sobre el derrame de petróleo, dando seguimiento puntual a la guerra sucia contra la gobernadora de Veracruz.

    Como sucedió con las votaciones de 2024, la campaña en contra del turismo veracruzanos, de quienes trabajan a diario en busca de la sobrevivencia, siempre hay personas que siguen la inercia de la información falsa sin cuestionarla y afectó en un porcentaje mínimo la afluencia de turistas, principalmente nacionales. En el extranjero tienen muy clara la posición de la Presidenta y la gobernadora sobre la realidad de México y Veracruz y asistieron superando los pronósticos.

    Los gobiernos de la 4T tienen toda la confianza del mundo entero, México es un referente de transparencia, pero al interior, los resentimientos de los opositores han impedido que se avance al ritmo esperado

    Por esta razón hoteleros y restauranteros denunciarán a TV Azteca por la campaña que inexplicablemente realizó contra la visita de turistas a la entidad.

    Reporteros de la televisora, cargaban pintura negra un tabla y pagaban a la gente para que se manchara los pies para decir ante las cámaras que era chapopote de la arena en las playas. Hay testigos y testimonios.

    Hasta el momento los medios internacionales, no han informado al respecto. El rumor del apocalipsis es estatal principalmente, tiene que ver más con las elecciones que con la preocupación por la naturaleza o los pescadores.

    Hay instancias internacionales que denuncian, alertan, o miden los riesgos de este tipo de derrames, y su perspectiva no sólo no es alarmista sino que ni siquiera hay interés por un derrame de tan pequeña magnitud.

    Si fuera el desastre que los medios mexicanos señalan, Estados Unidos hubiera presionado a México como parte de los embates agresivos que caracteriza al actual gobierno del vecino país.

    La guerra sucia en Veracruz continúa, ya lleva dos años y sigue.

  • La escala del conflicto: Irán y Estados Unidos en el umbral de la guerra limitada

    La escala del conflicto: Irán y Estados Unidos en el umbral de la guerra limitada

    La dinámica del conflicto entre Irán y Estados Unidos esta semana revela una verdad incómoda para el orden internacional contemporáneo: la guerra ya no se define por declaraciones formales, sino por umbrales de intensidad cuidadosamente administrados. Lo que estamos presenciando no es una guerra total, pero tampoco es paz; es una confrontación calibrada, diseñada para avanzar sin detonar una catástrofe irreversible.

    En términos estratégicos, el elemento más relevante ha sido la ruptura de ciertos límites tácitos. Irán ha demostrado capacidad de respuesta directa frente a activos estadounidenses, lo que altera el equilibrio psicológico que durante décadas sostuvo la disuasión en la región. Este hecho, más allá de su dimensión táctica, tiene implicaciones estructurales: erosiona la percepción de invulnerabilidad de Estados Unidos y fortalece la narrativa de resistencia iraní en el eje antioccidental.

    Sin embargo, la clave no está únicamente en la acción, sino en la contención posterior. Washington ha evitado una escalada inmediata de gran escala, lo que indica que su cálculo estratégico sigue anclado en la prevención de una guerra regional abierta. Esto no responde a debilidad, sino a racionalidad geopolítica: un conflicto total en Medio Oriente implicaría costos desproporcionados, no solo en términos militares, sino en la estabilidad del sistema internacional, el mercado energético y la arquitectura de alianzas globales.

    La retórica, por su parte, ha jugado un papel central. Ambos actores han elevado el tono discursivo hasta niveles que, en otro momento histórico, habrían sido preludio de guerra abierta. No obstante, esta hipérbole cumple una función específica: reforzar posiciones internas y proyectar determinación sin necesariamente traducirse en acciones equivalentes. Es, en esencia, una guerra de percepciones donde la narrativa es tan importante como la capacidad militar.

    El punto de inflexión de la semana ha sido la transición hacia una tregua táctica. Este tipo de pausas no deben interpretarse como avances hacia la paz, sino como mecanismos de gestión del riesgo. Tanto Irán como Estados Unidos necesitan tiempo: el primero, para consolidar su posición y evitar un desgaste excesivo; el segundo, para recalibrar su estrategia sin comprometer su credibilidad global. La negociación, en este contexto, no es un fin, sino una extensión del conflicto por otros medios.

    Desde una perspectiva sistémica, lo que observamos es un empate estratégico inestable. Ninguno de los dos actores ha logrado imponer su voluntad, pero ambos han demostrado suficiente capacidad de daño como para disuadir al otro de cruzar ciertos límites. Este equilibrio precario es característico de las guerras híbridas del siglo XXI, donde la confrontación se despliega simultáneamente en múltiples dimensiones: militar, económica, tecnológica y simbólica.

    El impacto económico refuerza esta lectura. La volatilidad en los mercados energéticos y financieros no es un efecto colateral, sino un componente central del conflicto. El control —o la amenaza de disrupción— de rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz convierte a Irán en un actor con capacidad de influencia global desproporcionada respecto a su poder económico formal. Estados Unidos, por su parte, enfrenta el dilema de contener a su adversario sin desestabilizar el sistema que sostiene su propia hegemonía.

    En última instancia, la escala del conflicto esta semana puede definirse como una escalada contenida: un escenario en el que las capacidades para una guerra total están presentes, pero su uso pleno resulta estratégicamente inviable. Esto no reduce el riesgo; por el contrario, lo hace más complejo. La proximidad constante al umbral de la guerra incrementa la probabilidad de errores de cálculo, accidentes o decisiones impulsivas que puedan desencadenar una espiral fuera de control.

    Lo verdaderamente preocupante no es lo que ha ocurrido, sino lo que este patrón anticipa. Estamos ante un modelo de confrontación prolongada, intermitente y altamente volátil, donde la estabilidad depende menos de acuerdos formales y más de la capacidad de los actores para autolimitarse. En ese delicado equilibrio, el mundo entero permanece como espectador y potencial rehén.

  • Meta y la manipulación en redes sociales: cuando el negocio llegó a tribunales

    Meta y la manipulación en redes sociales: cuando el negocio llegó a tribunales

    En los últimos meses se ha registrado un cambio relevante en la forma de entender las redes sociales a nivel global, particularmente en tribunales de Estados Unidos, donde un jurado en Los Ángeles resolvió un caso que podría redefinir su funcionamiento. Este hecho no debe leerse como un episodio aislado, sino como el inicio de una discusión más profunda sobre el papel que estas plataformas desempeñan en la vida cotidiana. Lo que antes se asumía como innovación tecnológica comienza a ser evaluado como un sistema con efectos reales en la conducta y en la salud mental, especialmente entre jóvenes.

    El juicio contra Meta y Google en Los Ángeles no es solo un caso aislado, es la señal de un cambio estructural: las redes sociales han dejado de ser vistas como espacios neutrales para entenderse como infraestructuras capaces de influir, moldear y potencialmente dañar el comportamiento humano. La resolución judicial que reconoce esa responsabilidad marca el inicio de una nueva disputa entre tecnología, mercado y regulación.

    Un jurado en Los Ángeles determinó la responsabilidad de Meta Platforms y Google, particularmente por el funcionamiento de YouTube, al concluir que sus plataformas fueron diseñadas con mecanismos capaces de generar adicción, especialmente en menores de edad. Se acreditó daño a la salud mental de una joven usuaria expuesta desde la infancia, lo que derivó en una indemnización cercana a los seis millones de dólares. El veredicto fue más allá de la negligencia, al identificar elementos de malicia, opresión o fraude en el diseño de estos sistemas. Se trata de un caso testigo que podría influir en cientos o miles de litigios similares, mientras las empresas anticipan una disputa legal prolongada.

    A partir de este precedente, resulta necesario replantear el papel de las redes sociales. Ya no pueden considerarse simples espacios de interacción, sino sistemas diseñados para orientar la conducta de las y los usuarios mediante algoritmos que priorizan lo que genera mayor permanencia. Este cambio de enfoque es central, porque desplaza la responsabilidad del contenido hacia el diseño de la experiencia digital. Lo que parecía una decisión individual comienza a entenderse como el resultado de entornos construidos para dirigir la atención.

    En este marco, la llamada ingeniería de la adicción deja de ser una hipótesis y se confirma como una lógica de diseño. Funciones como la reproducción automática, las notificaciones constantes o el desplazamiento infinito responden a un objetivo claro: prolongar el tiempo de uso. Este modelo no solo facilita la interacción, sino que incentiva patrones repetitivos que impactan el bienestar emocional. El problema deja de ser individual y se ubica en la estructura del sistema.

    El punto más crítico aparece en la población más vulnerable. Niñas, niños y adolescentes, en proceso de desarrollo emocional y cognitivo, resultan especialmente sensibles a estos estímulos. La exposición constante a dinámicas de comparación, validación y consumo continuo incide en la construcción de identidad y bienestar. Por ello, el debate deja de ser tecnológico y se convierte en un asunto de interés público, donde la protección de las infancias debe ser prioritaria.

    Al mismo tiempo, es indispensable entender el incentivo que sostiene este modelo. Las plataformas operan bajo una lógica donde la atención es el principal activo. A mayor tiempo de permanencia, mayor generación de datos y mayor capacidad de monetización. En este esquema, la optimización del uso no es un error, sino una consecuencia directa del negocio. La manipulación de la atención no es un efecto colateral, es un componente funcional.

    Si algo deja claro este caso es que el problema nunca fue solo tecnológico, sino estructural. Durante años normalizamos plataformas diseñadas para captar nuestra atención sin cuestionar sus efectos. Hoy, esa lógica empieza a ser desafiada. La pregunta ya no es si las redes sociales influyen en nuestras vidas, sino hasta dónde estamos dispuestos a permitirlo. Porque en el fondo, lo que está en juego no es una aplicación, es la forma en que se construye la realidad en la era digital.

  • El Jesús de los pobres

    El Jesús de los pobres

    Cada año, durante la Semana Santa, la figura de Jesús de Nazaret vuelve al centro del discurso público. Se le recuerda en procesiones, se le menciona en sermones y se le convierte, muchas veces, en una figura abstracta, despojada de su contexto histórico. Pero hay una pregunta que incomoda ¿de qué lado estaba realmente Jesús?

    Fue un predicador que caminó entre los pobres, que cuestionó abiertamente a las élites religiosas y que denunció las desigualdades de su tiempo. No hablaba desde el poder, hablaba desde abajo. Su mensaje no se dirigía a los privilegiados, sino a quienes vivían al margen: enfermos, excluidos, trabajadores, mujeres, pueblos sometidos.

    En ese sentido, reducir su figura a una espiritualidad despolitizada es, en el mejor de los casos, una simplificación; en el peor, una forma de neutralizar su mensaje.

    Jesús habló de compartir el pan, de renunciar a la acumulación de riqueza, de colocar a los últimos en el centro. No es casual que su prédica incomodara tanto a las estructuras de poder de su época. El conflicto que terminó en su ejecución no fue solo religioso; fue profundamente político.

    Cuando hoy se habla de justicia social, de redistribución o de poner al pueblo en el centro, muchas de esas ideas encuentran eco en ese mensaje original. No porque Jesús fuera “socialista” en los términos modernos —sería un anacronismo—, sino porque su práctica y su ética se alinean con principios que hoy asociamos con la izquierda: igualdad, comunidad, dignidad humana por encima del dinero.

    Por eso resulta tan contradictorio —y revelador— que sectores que se asumen como defensores de su figura sostengan, al mismo tiempo, posturas que justifican la desigualdad extrema, la concentración de riqueza o la exclusión social.

    Porque si algo muestra el relato evangélico es a un hombre que no se acomodó al poder, que no buscó privilegios y que pagó con la vida su confrontación con las estructuras dominantes. Su mensaje no era cómodo, no era neutral, no era funcional al sistema de su tiempo. Era, en muchos sentidos, profundamente subversivo.

    Recordar a ese Jesús implica algo más que repetir rituales: implica preguntarse qué hacemos hoy con ese mensaje. Implica reconocer que la defensa de los pobres no es una consigna decorativa, sino una posición ética y política.

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