Categoría: Opinión

  • La escala del conflicto: Irán y Estados Unidos en el umbral de la guerra limitada

    La escala del conflicto: Irán y Estados Unidos en el umbral de la guerra limitada

    La dinámica del conflicto entre Irán y Estados Unidos esta semana revela una verdad incómoda para el orden internacional contemporáneo: la guerra ya no se define por declaraciones formales, sino por umbrales de intensidad cuidadosamente administrados. Lo que estamos presenciando no es una guerra total, pero tampoco es paz; es una confrontación calibrada, diseñada para avanzar sin detonar una catástrofe irreversible.

    En términos estratégicos, el elemento más relevante ha sido la ruptura de ciertos límites tácitos. Irán ha demostrado capacidad de respuesta directa frente a activos estadounidenses, lo que altera el equilibrio psicológico que durante décadas sostuvo la disuasión en la región. Este hecho, más allá de su dimensión táctica, tiene implicaciones estructurales: erosiona la percepción de invulnerabilidad de Estados Unidos y fortalece la narrativa de resistencia iraní en el eje antioccidental.

    Sin embargo, la clave no está únicamente en la acción, sino en la contención posterior. Washington ha evitado una escalada inmediata de gran escala, lo que indica que su cálculo estratégico sigue anclado en la prevención de una guerra regional abierta. Esto no responde a debilidad, sino a racionalidad geopolítica: un conflicto total en Medio Oriente implicaría costos desproporcionados, no solo en términos militares, sino en la estabilidad del sistema internacional, el mercado energético y la arquitectura de alianzas globales.

    La retórica, por su parte, ha jugado un papel central. Ambos actores han elevado el tono discursivo hasta niveles que, en otro momento histórico, habrían sido preludio de guerra abierta. No obstante, esta hipérbole cumple una función específica: reforzar posiciones internas y proyectar determinación sin necesariamente traducirse en acciones equivalentes. Es, en esencia, una guerra de percepciones donde la narrativa es tan importante como la capacidad militar.

    El punto de inflexión de la semana ha sido la transición hacia una tregua táctica. Este tipo de pausas no deben interpretarse como avances hacia la paz, sino como mecanismos de gestión del riesgo. Tanto Irán como Estados Unidos necesitan tiempo: el primero, para consolidar su posición y evitar un desgaste excesivo; el segundo, para recalibrar su estrategia sin comprometer su credibilidad global. La negociación, en este contexto, no es un fin, sino una extensión del conflicto por otros medios.

    Desde una perspectiva sistémica, lo que observamos es un empate estratégico inestable. Ninguno de los dos actores ha logrado imponer su voluntad, pero ambos han demostrado suficiente capacidad de daño como para disuadir al otro de cruzar ciertos límites. Este equilibrio precario es característico de las guerras híbridas del siglo XXI, donde la confrontación se despliega simultáneamente en múltiples dimensiones: militar, económica, tecnológica y simbólica.

    El impacto económico refuerza esta lectura. La volatilidad en los mercados energéticos y financieros no es un efecto colateral, sino un componente central del conflicto. El control —o la amenaza de disrupción— de rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz convierte a Irán en un actor con capacidad de influencia global desproporcionada respecto a su poder económico formal. Estados Unidos, por su parte, enfrenta el dilema de contener a su adversario sin desestabilizar el sistema que sostiene su propia hegemonía.

    En última instancia, la escala del conflicto esta semana puede definirse como una escalada contenida: un escenario en el que las capacidades para una guerra total están presentes, pero su uso pleno resulta estratégicamente inviable. Esto no reduce el riesgo; por el contrario, lo hace más complejo. La proximidad constante al umbral de la guerra incrementa la probabilidad de errores de cálculo, accidentes o decisiones impulsivas que puedan desencadenar una espiral fuera de control.

    Lo verdaderamente preocupante no es lo que ha ocurrido, sino lo que este patrón anticipa. Estamos ante un modelo de confrontación prolongada, intermitente y altamente volátil, donde la estabilidad depende menos de acuerdos formales y más de la capacidad de los actores para autolimitarse. En ese delicado equilibrio, el mundo entero permanece como espectador y potencial rehén.

  • Meta y la manipulación en redes sociales: cuando el negocio llegó a tribunales

    Meta y la manipulación en redes sociales: cuando el negocio llegó a tribunales

    En los últimos meses se ha registrado un cambio relevante en la forma de entender las redes sociales a nivel global, particularmente en tribunales de Estados Unidos, donde un jurado en Los Ángeles resolvió un caso que podría redefinir su funcionamiento. Este hecho no debe leerse como un episodio aislado, sino como el inicio de una discusión más profunda sobre el papel que estas plataformas desempeñan en la vida cotidiana. Lo que antes se asumía como innovación tecnológica comienza a ser evaluado como un sistema con efectos reales en la conducta y en la salud mental, especialmente entre jóvenes.

    El juicio contra Meta y Google en Los Ángeles no es solo un caso aislado, es la señal de un cambio estructural: las redes sociales han dejado de ser vistas como espacios neutrales para entenderse como infraestructuras capaces de influir, moldear y potencialmente dañar el comportamiento humano. La resolución judicial que reconoce esa responsabilidad marca el inicio de una nueva disputa entre tecnología, mercado y regulación.

    Un jurado en Los Ángeles determinó la responsabilidad de Meta Platforms y Google, particularmente por el funcionamiento de YouTube, al concluir que sus plataformas fueron diseñadas con mecanismos capaces de generar adicción, especialmente en menores de edad. Se acreditó daño a la salud mental de una joven usuaria expuesta desde la infancia, lo que derivó en una indemnización cercana a los seis millones de dólares. El veredicto fue más allá de la negligencia, al identificar elementos de malicia, opresión o fraude en el diseño de estos sistemas. Se trata de un caso testigo que podría influir en cientos o miles de litigios similares, mientras las empresas anticipan una disputa legal prolongada.

    A partir de este precedente, resulta necesario replantear el papel de las redes sociales. Ya no pueden considerarse simples espacios de interacción, sino sistemas diseñados para orientar la conducta de las y los usuarios mediante algoritmos que priorizan lo que genera mayor permanencia. Este cambio de enfoque es central, porque desplaza la responsabilidad del contenido hacia el diseño de la experiencia digital. Lo que parecía una decisión individual comienza a entenderse como el resultado de entornos construidos para dirigir la atención.

    En este marco, la llamada ingeniería de la adicción deja de ser una hipótesis y se confirma como una lógica de diseño. Funciones como la reproducción automática, las notificaciones constantes o el desplazamiento infinito responden a un objetivo claro: prolongar el tiempo de uso. Este modelo no solo facilita la interacción, sino que incentiva patrones repetitivos que impactan el bienestar emocional. El problema deja de ser individual y se ubica en la estructura del sistema.

    El punto más crítico aparece en la población más vulnerable. Niñas, niños y adolescentes, en proceso de desarrollo emocional y cognitivo, resultan especialmente sensibles a estos estímulos. La exposición constante a dinámicas de comparación, validación y consumo continuo incide en la construcción de identidad y bienestar. Por ello, el debate deja de ser tecnológico y se convierte en un asunto de interés público, donde la protección de las infancias debe ser prioritaria.

    Al mismo tiempo, es indispensable entender el incentivo que sostiene este modelo. Las plataformas operan bajo una lógica donde la atención es el principal activo. A mayor tiempo de permanencia, mayor generación de datos y mayor capacidad de monetización. En este esquema, la optimización del uso no es un error, sino una consecuencia directa del negocio. La manipulación de la atención no es un efecto colateral, es un componente funcional.

    Si algo deja claro este caso es que el problema nunca fue solo tecnológico, sino estructural. Durante años normalizamos plataformas diseñadas para captar nuestra atención sin cuestionar sus efectos. Hoy, esa lógica empieza a ser desafiada. La pregunta ya no es si las redes sociales influyen en nuestras vidas, sino hasta dónde estamos dispuestos a permitirlo. Porque en el fondo, lo que está en juego no es una aplicación, es la forma en que se construye la realidad en la era digital.

  • El Jesús de los pobres

    El Jesús de los pobres

    Cada año, durante la Semana Santa, la figura de Jesús de Nazaret vuelve al centro del discurso público. Se le recuerda en procesiones, se le menciona en sermones y se le convierte, muchas veces, en una figura abstracta, despojada de su contexto histórico. Pero hay una pregunta que incomoda ¿de qué lado estaba realmente Jesús?

    Fue un predicador que caminó entre los pobres, que cuestionó abiertamente a las élites religiosas y que denunció las desigualdades de su tiempo. No hablaba desde el poder, hablaba desde abajo. Su mensaje no se dirigía a los privilegiados, sino a quienes vivían al margen: enfermos, excluidos, trabajadores, mujeres, pueblos sometidos.

    En ese sentido, reducir su figura a una espiritualidad despolitizada es, en el mejor de los casos, una simplificación; en el peor, una forma de neutralizar su mensaje.

    Jesús habló de compartir el pan, de renunciar a la acumulación de riqueza, de colocar a los últimos en el centro. No es casual que su prédica incomodara tanto a las estructuras de poder de su época. El conflicto que terminó en su ejecución no fue solo religioso; fue profundamente político.

    Cuando hoy se habla de justicia social, de redistribución o de poner al pueblo en el centro, muchas de esas ideas encuentran eco en ese mensaje original. No porque Jesús fuera “socialista” en los términos modernos —sería un anacronismo—, sino porque su práctica y su ética se alinean con principios que hoy asociamos con la izquierda: igualdad, comunidad, dignidad humana por encima del dinero.

    Por eso resulta tan contradictorio —y revelador— que sectores que se asumen como defensores de su figura sostengan, al mismo tiempo, posturas que justifican la desigualdad extrema, la concentración de riqueza o la exclusión social.

    Porque si algo muestra el relato evangélico es a un hombre que no se acomodó al poder, que no buscó privilegios y que pagó con la vida su confrontación con las estructuras dominantes. Su mensaje no era cómodo, no era neutral, no era funcional al sistema de su tiempo. Era, en muchos sentidos, profundamente subversivo.

    Recordar a ese Jesús implica algo más que repetir rituales: implica preguntarse qué hacemos hoy con ese mensaje. Implica reconocer que la defensa de los pobres no es una consigna decorativa, sino una posición ética y política.

    Redes sociales

  • UIF, geopolítica, energía y espacio: señales de un mundo en tensión

    UIF, geopolítica, energía y espacio: señales de un mundo en tensión

    En días recientes, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) anunció el congelamiento de cuentas vinculadas a personas físicas y morales bajo sospecha de operaciones con recursos de procedencia ilícita. Esta medida, que forma parte del marco legal en materia de prevención de lavado de dinero, refleja un esfuerzo institucional por contener prácticas como el blanqueo de capitales, la simulación fiscal y el uso indebido del sistema financiero.

    Sin embargo, el reto es estructural. En México, una proporción significativa de la economía sigue operando en esquemas informales o con alto uso de efectivo, lo que dificulta la trazabilidad del origen y destino de los recursos. Este contexto no implica que la mayoría de las operaciones sean delictivas, pero sí evidencia un terreno fértil para irregularidades. La consolidación de capacidades técnicas, inteligencia financiera y coordinación interinstitucional será clave si se pretende avanzar hacia un sistema más transparente y confiable.

    En paralelo, circuló información sobre una supuesta detención del empresario Alfonso Romo Garza, la cual resultó ser falsa. Ni autoridades mexicanas ni estadounidenses han confirmado acción alguna en su contra. Este episodio vuelve a poner sobre la mesa el impacto de la desinformación en redes sociales, donde versiones no verificadas pueden escalar rápidamente y generar incertidumbre en el entorno político y empresarial.

    A nivel internacional, la tensión geopolítica ha vuelto a escalar. Declaraciones del presidente Donald Trump sobre posibles acciones militares contra Irán encendieron alertas en distintos frentes. Aunque no se ha materializado un conflicto directo de gran escala, el solo discurso tiene implicaciones en los mercados energéticos, la estabilidad regional y, sobre todo, en la seguridad de millones de civiles. En este contexto, más allá del impacto en precios del petróleo, la prioridad debe seguir siendo la vida humana y la contención diplomática.

    El regreso a la Luna: una nueva era espacial

    En contraste con la incertidumbre global, la exploración espacial ha ofrecido un mensaje de avance. Con el programa Programa Artemis, liderado por la NASA, la humanidad ha retomado el camino hacia la Luna tras más de cinco décadas desde el programa Apolo. La misión Artemis I probó con éxito la nave Orion en un vuelo no tripulado alrededor de nuestro satélite natural, validando sistemas críticos para futuras misiones.

    El siguiente paso contempla misiones tripuladas y, eventualmente, el regreso del ser humano a la superficie lunar. En este proceso también participa el sector privado, particularmente con desarrollos como Starship de Elon Musk, lo que marca una nueva dinámica en la carrera espacial: colaboración público-privada para expandir las fronteras de la exploración.

    Para una generación que creció escuchando sobre la llegada del hombre a la Luna, presenciar este nuevo capítulo representa un hecho histórico. Para algunos, incluso, será una historia que podrán contar en tres tiempos: Apolo, Artemis y lo que venga después.

    Energía, medio ambiente y economía local

    En el Golfo de México, particularmente en costas de Veracruz, recientes reportes sobre derrames de hidrocarburos han generado preocupación en sectores ambientalistas, turísticos y pesqueros. Organizaciones como Greenpeace han señalado la necesidad de atender con urgencia los impactos ecológicos, especialmente en arrecifes y fauna marina.

    Por su parte, autoridades estatales y federales han desplegado operativos de limpieza, contención e información preventiva. El equilibrio no es sencillo: informar con transparencia sin generar una alarma que afecte gravemente al sector turístico, especialmente en temporadas clave para la economía local.

    La experiencia histórica muestra que estos eventos no son nuevos en la región. Durante décadas, la actividad petrolera ha coexistido con episodios de contaminación que, si bien han sido atendidos, dejan lecciones sobre la necesidad de fortalecer protocolos de prevención, respuesta inmediata y evaluación de daños a mediano y largo plazo.

    En este sentido, el reconocimiento al trabajo institucional es importante, pero también lo es mantener vigilancia técnica y social sobre los efectos reales en ecosistemas y actividades productivas.

    Conclusión

    México y el mundo atraviesan una etapa donde convergen retos complejos: combate a la ilegalidad financiera, desinformación, tensiones geopolíticas, transición energética y avances tecnológicos sin precedentes. El desafío no es menor: construir instituciones más sólidas, sociedades mejor informadas y decisiones públicas que prioricen el bienestar colectivo.

    Porque al final, más allá de mercados, política o tecnología, el eje sigue siendo el mismo: la vida de las personas y el equilibrio de nuestro entorno.

  • Los tentáculos del evasor

    Los tentáculos del evasor

    La relación entre el gobierno y Ricardo Salinas Pliego es tóxica. Los tentáculos de las empresas que posee el dueño de TV Azteca le impide al gobierno alejarse lo suficientemente como para ser considerado no sólo un deudor moroso del fisco o un contrincante político, sino un verdadero enemigo.

    La persistencia de golpear al gobierno de Veracruz desde las lluvias de hace meses, en el norte de la entidad, a grado tal de enviar hasta a los técnicos a realizar entrevistas con guion elaborado en sus oficinas, como si fueran reporteros habla de algo personal.

    Ante la imposibilidad de convertir en culpable a Rocío Nahle, del derrame, asegura ahora, desde sus medios, que minimiza las consecuencias y, casualmente toda la prensa del lugar se viene encima como parte de la guerra sucia que inició en la campaña para la gubernatura.

    Salinas, sorpresivamente dejó de intervenir en las redes para dar lugar a reportajes y noticias falsas sobre el derrame perolero.

    Contrató grupos musicales de Veracruz para que dedique sarcásticos sones jarochos a Rocío Nahle y los convirtieron en videos de Tiktok para difundirlos por las redes sociales como la culpable del derrame y de mentir sobre las consecuencias y alcances.

    Las aguas del Golfo de México, estuvieron listas para vacaciones, el gerente de Responsabilidad Social de Pemex, Raúl Ojeda, ofreció una conferencia de prensa, precisando la situación real del derrame.

    Las sospechas sobre el origen del derrame, sumadas a otras como el incendio afuera de la refinería Olmeca de Dos bocas, recaen en la vertiente de un posible sabotaje.

    La empresa Typhoon Offshore S.A.P.I. de C.V., propiedad de Salinas Pliego, tiene presencia justificada en la zona, a pesar de que señalada por irregularidades ambientales.

    Dicha empresa se dedica a la reparación y mantenimiento de maquinaria industrial para operaciones petroleras; ha sido contratista relevante de Pemex. En sus tiempos fue uno de sus principales contratistas, con contratos por más de 42 mil millones de pesos.

    Fue clausurada por Profepa por operar sin permisos ambientales en Ciudad del Carmen, Campeche. Typhoon Offshore operaba sin autorización de impacto ambiental: Patio de maniobras, Área de almacenamiento, Oficinas, Taller de soldadura, lo cual derivó en una clausura temporal, multa y procedimiento administrativo.

    Salinas Pliego es parte de los contratistas de alto volumen con historial de irregularidades y silencios institucionales, de ahí su relación discreta pero real.

    Otra de las relaciones inconfesadas entre el gobierno y las empresas del deudor al fisco es Seguros Azteca.

    Pocas o casi ninguna aseguradora quiere responsabilizarse, por el momento, de alguna de las actividades del gobierno, más por consigna y presión política que por la posible inestabilidad financiera de las autoridades.

    De ahí que haya sido Seguros Azteca la que se encargara de asegurar al Tren Interoceánico, luego del accidente ocurrido en el tramo ferroviario que conecta Salina Cruz, Oaxaca, con Coatzacoalcos, Veracruz, en diciembre del año pasado.

    Hasta el momento no se ha dado a conocer el proceso de pago de Seguros Azteca sobre el accidente, como si se tratara de proteger al evasor.

    La relación sadomasoquista entre el gobierno y Salinas Pliego debe transparentarse y sancionar los excesos informativos de alguien que pareciera no tener ni límites ni respeto por su público.

  • El ocaso de un imperio en manos de la demencia: Trump y la resistencia soberana de México

    El ocaso de un imperio en manos de la demencia: Trump y la resistencia soberana de México

    El panorama geopolítico actual se encuentra ante una de sus mayores encrucijadas históricas, marcada no solo por la decadencia estructural de la hegemonía estadounidense, sino por la alarmante inestabilidad de quien controla el timón de ese imperio en descomposición. No hace falta poseer un título en psicología para diagnosticar que Donald Trump exhibe rasgos propios de trastornos mentales profundos que comprometen la seguridad global.

    La acumulación de diagnósticos informales emitidos por expertos —que van desde la hipomanía y el narcisismo hasta la demencia frontotemporal y la psicopatía— no es un mero ejercicio de retórica política, sino una advertencia urgente sobre la peligrosidad de un individuo que tiene bajo su control el botón nuclear y al ejército más poderoso del mundo.

    Este escenario es de una gravedad máxima, pues la combinación de un ego desmedido con un evidente deterioro cognitivo y rasgos paranoides crea un cóctel explosivo en un contexto de presiones internacionales crecientes. El “monstruo” que describen los analistas se alimenta del fracaso y del rechazo; cuando figuras así se ven acorraladas por el gran desgaste de su imagen o por el aislamiento frente a aliados históricos, su respuesta natural es la irracionalidad. Estamos ante la figura de un matón que, al sentir que su coerción pierde efectividad incluso dentro de su propia base política en el movimiento MAGA —donde ya se escuchan ecos de traición y locura—, buscará desesperadamente víctimas para reafirmar su menguante poder.

    El comportamiento de Trump es el síntoma de un imperio decadente que se niega a aceptar su nuevo lugar en un mundo multipolar. La táctica del matón es siempre la misma: desquitarse con aquellos que percibe como más débiles para proyectar una fuerza que ya no posee de manera absoluta. En este sentido, México y Cuba se encuentran en la mira de un líder que disfruta rodeándose de perdedores para inflar sus propios logros -según sus declaraciones más recientes-, una dinámica de humillación que busca perpetuar la estructura de subordinación colonial. Sin embargo, la historia nos enseña que la única forma de enfrentar al “rey” de un imperio en ruinas es a través de la unidad internacional y la firmeza soberana. El mundo debe actuar conjuntamente para detener la deriva de un hombre cuya inestabilidad emocional y falta de control puede acarrear acciones inesperadas y catastróficas. La resistencia no es solo una opción política, sino una necesidad de supervivencia frente a un actor que ya no respeta las reglas mínimas de la diplomacia ni del derecho internacional.

    En este complejo tablero, México emerge como un bastión de dignidad y pragmatismo frente a la soberbia del norte. Mientras algunos mandatarios regionales optan por comportamientos cipayos y vasallos, deleitándose en una sumisión que sabe a bota —figuras como Milei, Noboa o Bukele, que se arrodillan ante los intereses de Washington—, existen ejemplos de liderazgo que han sabido lidiar con la bestia desde la inteligencia y la autonomía. El caso de México es ejemplar, posicionándose junto a figuras como Xi Jinping o Putin, quienes han demostrado que se puede interactuar con el poder estadounidense sin entregar la soberanía nacional. México no debe ni puede ser el patio trasero de un hombre que utiliza el conflicto en Irán o las protestas internas como combustible para su propia paranoia. La posición mexicana debe ser la de una nación que se sabe clave en el equilibrio regional y que no está dispuesta a pagar los platos rotos de la decadencia interna de su vecino. La fortaleza de México reside en su capacidad para resistir la coerción y en su llamado a un orden mundial donde el derecho internacional prevalezca sobre el capricho de un líder con rasgos delirantes.

    Se avecinan tiempos duros, ciertamente, pues el matón herido es el más peligroso. Trump ha dejado claro que su estilo de gobierno se basa en la presión y el desprecio por la verdad, lo que ha erosionado sistemáticamente su credibilidad. Ante este panorama, la estrategia debe ser la de la firmeza inquebrantable. La decadencia del imperio estadounidense es un proceso histórico inevitable, y el hecho de que su representante más visible sea un individuo con poco control emocional y rasgos de demencia es solo la prueba final de un sistema que ha perdido su brújula moral y operativa. México, con su historia de resistencia y su presente de transformación soberana, está llamado a ser el muro real —no el de hormigón, sino el de la dignidad— contra el cual se estrellen las ambiciones irracionales de un líder que confunde la gobernanza con el delirio de grandeza. La unidad con el resto del mundo es la clave para neutralizar al tirano y asegurar que el ocaso del imperio no arrastre consigo la paz de la región.

  • God bless the World

    God bless the World

    Como seguramente se han enterado, figuras como Joan Baez, Jane Fonda, Bruce Springsteen y un incansable Robert De Niro alzaron la voz en la reciente manifestación nacional contra Donald Trump. El mensaje de De Niro fue fulminante: “Tenemos que sacarlo, va a arruinar al país”.

    Sin embargo, el problema ya no es solo la devastación interna de Estados Unidos. El actor Sean Penn fue más allá al sugerir que Trump podría intentar destruir el mundo entero bajo una lógica de solipsismo perverso: si él no puede controlar el planeta, nadie podrá, al diablo con el mundo. Y no parece una exageración; Trump ya es el responsable directo del desmantelamiento del llamado “orden internacional”.

    El desmantelamiento del tablero global

    Siguiendo el análisis de la historiadora Heather Cox Richardson, el orden establecido tras la Segunda Guerra Mundial —basado en el libre comercio, alianzas defensivas y el impulso de democracias liberales— ha sido dinamitado. En este segundo mandato, Trump ha sustituido la diplomacia por un caos de aranceles y el abandono de aliados estratégicos.

    • Ruptura de alianzas: Ha retirado el apoyo a Ucrania, presionándola para ceder territorio a Rusia, mientras levanta sanciones a Putin.
    • Aislamiento: Se aleja de Francia e Inglaterra para acercarse a figuras como Orbán y Lukashenko.
    • Ataque unilateral: El pasado 28 de febrero, ordenó un ataque contra Irán sin consultar al Congreso ni a sus aliados, al parecer atendiendo únicamente las presiones de Israel.

    La novedad del día: En un giro típico de su estilo errático, Trump declaró hoy que las tropas estadounidenses “saldrán pronto de Irán”. Tras incendiar la región, cerrar el estrecho de Ormuz y disparar los precios de la energía, ahora pretende retirarse dejando un vacío de poder y un conflicto prolongado que ya ha herido de muerte la estabilidad global. ¿Será? ¿O estará ocultando un inminente ataque por vía terrestre a Irán? A saber…

    King Donald I

    Durante la jornada del “No Kings Day”, Robert De Niro redujo su retórica a lo esencial para denunciar lo que considera una monarquía de facto. En Nueva York, ante miles de manifestantes, sentenció: “Hace 250 años, los estadounidenses decidieron que no querían vivir bajo el mando del Rey Jorge III. Hoy tenemos a un aspirante a monarca que quiere arrebatarnos la democracia: el Rey Donald Primero. Es una amenaza existencial para nuestras libertades y nuestra seguridad; debe ser detenido ahora antes de que siga masacrando inocentes en guerras innecesarias”.

    La devastación en datos: ¿insolvencia funcional?

    La gestión de Trump no es sólo un problema ideológico; es un desastre concreto, mesurable. Los datos muestran una devastación en marcha que afecta directamente el bolsillo de los ciudadanos norteamericanos:

    IndicadorEstado Actual
    Inflación prevista4.2% (debido al encarecimiento de fertilizantes y energía).
    Deuda nacional$39 billones de dólares (Récord histórico).
    Costo de la deudaConsume el 17% del presupuesto federal.
    Gasto militarSupera los $1,000 millones de dólares diarios.

    El cierre del estrecho de Ormuz, provocado por su agresividad militar, ha bloqueado el paso del 20% del petróleo mundial. Mientras tanto, el Tesoro advierte que los fondos de la Seguridad Social están cerca del agotamiento. Trump evita llamar “guerra” a sus operaciones para saltarse al Congreso, actuando sistemáticamente como un autócrata que gobierna por decreto.

    ¿Llegaremos a las urnas?

    Faltan 950 días para las elecciones federales del 7 de noviembre de 2028. Es tiempo más que suficiente para que el Mega-anómalo termine de vaciar el Tesoro y quemar las alianzas restantes. Me parece de una enorme ingenuidad apostar a que, tras este nivel de destrucción, la solución sea simplemente un mensaje pregrabado de De Niro o una marcha con carteles ingeniosos. ¿Quedará algo parecido a una democracia para entonces? ¿Quedará mundo?

    God bless the World.

  • Política S.A. de C.V.: entre la imagen y la realidad

    Política S.A. de C.V.: entre la imagen y la realidad

    Hoy en día, la política mexicana atraviesa una transformación silenciosa pero profundamente visible: la conversión de sus figuras públicas en auténticos generadores de contenido. Diputados, senadores, alcaldes y aspirantes han adoptado dinámicas propias de las redes sociales reels, historias, transmisiones en vivo donde proyectan no solo su agenda política, sino también su estilo de vida, su imagen personal y, en muchos casos, una narrativa aspiracional.

    No hay nada reprochable en el éxito. Al contrario, es legítimo que quien ha trabajado, invertido o emprendido pueda reflejar los frutos de su esfuerzo. Sin embargo, el problema surge cuando esa vitrina de éxito contrasta de manera brutal con la realidad de los territorios que representan.

    Porque mientras en redes vemos viajes, ropa de marca, restaurantes exclusivos y discursos cuidadosamente producidos, en muchos municipios del país persisten condiciones de pobreza estructural. Según datos recientes del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), más del 36% de la población en México continúa en situación de pobreza, y una proporción importante enfrenta carencias básicas como alimentación, vivienda digna o acceso a servicios de salud.

    Es ahí donde surge la pregunta inevitable: ¿existe una desconexión entre la clase política y la ciudadanía?

    La historia parece repetirse. Como en las monarquías de antaño, hay momentos específicos en los que el poder “desciende” al pueblo: las campañas electorales. Es entonces cuando aparecen los recorridos casa por casa, los apoyos temporales, las promesas renovadas. Pero fuera de ese ciclo, la percepción generalizada expresada constantemente en la opinión pública es que el contacto se diluye.

    Paralelamente, otro fenómeno ha tomado fuerza en la conversación social: la relación entre programas sociales y cultura laboral. Hay quienes sostienen que los apoyos gubernamentales han desincentivado el trabajo; otros argumentan que lo que realmente está ocurriendo es un reajuste en la conciencia laboral.

    Hoy, gracias a la globalización digital, el trabajador promedio ya no vive aislado en su contexto local. A través de plataformas sociales observa condiciones laborales en otros países: jornadas reguladas, pago de horas extras, espacios de trabajo dignos. Ese contraste ha elevado las expectativas, no por ambición desmedida, sino por una creciente noción de derechos.

    De acuerdo con información de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la tendencia global apunta hacia mejores condiciones laborales, mayor regulación de jornadas y fortalecimiento de derechos del trabajador. México, aunque ha avanzado en reformas recientes como el incremento al salario mínimo y cambios en la subcontratación, aún enfrenta retos importantes en materia de equidad laboral.

    Esto nos lleva a otro punto sensible: la desigualdad dentro del propio aparato productivo. Mientras algunos empresarios logran expandir sus negocios, viajar y acumular patrimonio, muchos trabajadores siguen enfrentando condiciones precarias. La discusión no es si el empresario debe ganar por supuesto que sí, sino si ese crecimiento también se traduce en bienestar para quienes sostienen la operación día a día.

    Ese mismo principio debería aplicar con mayor rigor en la política.

    El servicio público, en esencia, implica una responsabilidad ética superior: mejorar las condiciones de vida de la población. No se trata únicamente de administrar recursos o ejecutar programas, sino de reducir brechas, generar oportunidades reales y construir entornos donde el desarrollo no sea privilegio de unos cuantos.

    Por ello, la creciente “estetización” de la política centrada en imagen, presencia digital y narrativa personal debe ir acompañada de resultados tangibles. De lo contrario, corre el riesgo de convertirse en una simulación bien producida. México no necesita políticos influencers. Necesita servidores públicos efectivos.

    Y si bien la comunicación moderna es una herramienta poderosa capaz de acercar, informar y movilizar, nunca debe sustituir la esencia del cargo: servir.

    Porque al final, más allá de los likes, las vistas o los seguidores, la verdadera evaluación sigue estando en la calle. En la mesa de quien no tiene suficiente para comer. En el trabajador que busca condiciones dignas. En la familia que espera oportunidades.

    Ahí es donde realmente se mide el éxito de cualquier gobierno.

  • Reconocimiento de las investigaciones modulares

    Reconocimiento de las investigaciones modulares

    El pasado martes 31 de marzo y miércoles 1° de abril se llevó a cabo el Coloquio de 5° Trimestre de la licenciatura en psicología, en las instalaciones de la UAM Xochimilco. En el evento los estudiantes de dos grupos del Módulo titulado “Sujeto y cultura”, presentaron sus trabajos de investigación formativa que realizan los estudiantes en cada uno de sus trimestres.

    El Modelo Xochimilco de la UAM, tiene como uno de sus pilares esenciales a la investigación formativa, ya que se centra en una educación social apegada a los “problemas socialmente relevantes”, en donde cada trimestre el objeto de transformación social  se cuestiona y se transforma a través de los proyectos de investigación de los estudiantes.

    Este trimestre me invitaron de la Coordinación de la Licenciatura en Psicología a realizar un coloquio de fin de trimestre para que nuestros futuros psicólogos vivieran la experiencia de participar en un evento académico. Me pareció una buena oportunidad para los y las estudiantes, así que lo organicé. El primer día se presentaron temas como: los mandatos de género en la decisión de la elección de carrera, los mandatos de masculinidad que definen la expresión emocional de los hombres, construcción de los roles de género en la familia nuclear, el proceso de angustia que desarrollan los estudiantes foráneos al tener que estudiar lejos de su hogar, la performatividad en los hombres transgénero y el uso de lencería en el deseo femenino. Para el segundo día los temas que se tocaron fueron: significados de las relaciones de pareja en las experiencias de las madres solteras, el discurso familiar heteroparental de los hombres gays, el noviazgo en mujeres bisexuales y el acoso homofóbico en estudiantes de la UAM Xochimilco.

    El evento lo organicé en menos de una semana, me apoyaron muchísimo los prestadores de servicio social de la coordinación, lo cual agradezco infinitamente en esta entrega. El miércoles llegamos al auditorio donde sería el evento y nos esperaban una reportera y un fotógrafo de la Rectoría General de la UAM. Quienes nos dijeron que estaban interesados en hacer un reportaje sobre uno de los temas que tocarían los estudiantes y que más tarde llegaría otro equipo de reporteros para otro tema, ya que la UAM realizaría semanarios enfocados en esos tópicos y cada reportaje era responsabilidad de un equipo diferente.

    El suceso me llamó mucho la atención. Durante mi periodo de trabajo en la ayudantía de investigación, cada trimestre se realizaban eventos académicos y nunca llegaron a realizar reportajes, esos coloquios o congresos se publicaban con semanas de anticipación, imprimíamos carteles y compartíamos las imágenes con los demás departamentos y áreas. Sin embargo, este evento que se organizó en menos de una semana, hice y publicaron el cartel un par de días antes del evento y se dio a conocer de inmediato.

    Me parece muy interesante que la Rectoría de la UAM se interese por los eventos académicos que realiza su propia comunidad universitaria. También me pareció muy bueno que les realizaran una entrevista a los equipos que investigaron los temas que se van a tratar en los semanarios. Finalmente, me da mucho gusto que volteen a mirar el trabajo de los estudiantes de licenciatura, porque es por nuestros estudiantes que la UAM se llena de sentido y para nuestros estudiantes será un gran incentivo seguir procurando llevar a cabo investigaciones de gran valor social que sean retomadas por su propia institución.

  • Veracruz sin medios

    Veracruz sin medios

    Para conocer las actividades que realiza el gobierno del estado de Veracruz, debe acudirse a los medios nacionales, debido a que pareciera que se trata de hacer un hueco informativo en la entidad.

    La intensidad de las críticas desde los medios se convierte en la continuación de la guerra sucia que trataba de impedir el triunfo de Rocío Nahle hacia la gubernatura.

    Desde luego cualquier hecho que pueda afectar la imagen de la gobernadora son contenidos de primeras planas y espacios destacados en los medios que aúllan por un convenio de publicidad con el gobierno como sucedía en los regímenes priistas.

    Recordemos aquellas agresiones contra el gobierno estatal producto de montajes que realizaban los medios estatales coordinados por TV Azteca, medio en decadencia que todavía insiste en desgastar con mentiras al gobierno del estado, con gente que decía que al gobernadora no había visitado sus parajes, colonias o pueblos cuando las lluvias afectar el norte de la entidad. El contrato de chamacos priistas que enfrentaban no sólo a la gobernadora sino a la Presidenta misma para, supuestamente, reclamar atención.

    Ahora dicho espectáculo se repite contratando personas que, disfrazados de pescadores, insisten en que debe ir personalmente la gobernadora a escucharlos, cuando en realidad la atención no la ofrece la gobernadora sino los encargados de dar apoyo a los damnificados por el derrame. Lo que quieren es una presencia política contra la cual puedan actuar los supuestos colonos, para dar a conocer su reclamo en los medios.

    Los veracruzanos saben de sobra que los medios de la entidad sólo quieren subsidio inmerecido y que su información respecto al gobierno del estado es relativa, por decir lo menos. Sin embargo, están los que quieren que este gobierno termine, que van desde los caciques hasta los misóginos, pasando por una oposición que desde su mínima expresión hacen comparsa a los medios y muchas veces les dan línea.

    Los medios en ese estado se acostumbraron a cobrar por hablar bien del gobierno. Los gobiernos priistas fueron muy generosos con los comunicadores y los medios. Fidel Herrera dio de alta a todo aquel que trabajaba en un medio, como periodista titulado, aunque no hubiera terminado la primaria y los beneficiarios se la creyeron. Ahora, con todo y su analfabetismo, hasta presumen premios nacionales de periodismo.

    La inversión en Veracruz por 1,186 millones de dólares, de 17 empresas que generarán 22 mil empleos en agro industria, acero, comercio, energéticos, fue omitida por los medios estatales como muestra de una guerra que no termina, y que es la expresión más clara del odio que mantienen vivo por la derrota de quienes hubieran querido revivir al PRI en las elecciones pasadas.

    Lo importante para los medios son las noticias que intentan desgastar al gobierno para que ya no gane más espacios en las urnas de Veracruz y pueda renacer el chayote para los medios, cuyos propietarios se hicieron millonarios alabando a los priistas, con mentiras, desde luego.

    Así, se comprueba la adicción a la mentira que es un modelo que han seguido puntualmente la mayoría de los periodistas de la entidad con mucha ortodoxia.