Categoría: Opinión

  • Claudia va a España

    Claudia va a España

    La participación de Claudia Sheinbaum en la reunión de líderes progresistas que se celebrará este fin de semana en España no es un hecho menor ni protocolario. Es, en realidad, una señal política que rebasa fronteras: México busca posicionarse en una conversación global donde se está disputando el rumbo del mundo.

    En un contexto internacional marcado por el avance de las derechas, el resurgimiento de discursos autoritarios y la profundización de las desigualdades, los espacios de articulación entre proyectos progresistas adquieren una relevancia estratégica. No se trata solo de encuentros diplomáticos; se trata de construir narrativas, alianzas y, sobre todo, horizontes comunes.

    La presencia de Sheinbaum en este tipo de foros refleja algo más que una agenda internacional activa. Refleja la intención de insertar el proyecto político mexicano —surgido de la Cuarta Transformación— en una red más amplia de experiencias que, con matices y diferencias, comparten una preocupación central: cómo gobernar en favor de las mayorías en un sistema global que tiende a concentrar riqueza y poder.

    Hoy, las decisiones económicas, las políticas energéticas, los modelos de bienestar e incluso las estrategias de comunicación política están profundamente interconectadas. Lo que ocurre en América Latina dialoga con el mundo entero; lo que se decide en un país tiene efectos en otros. En ese escenario, la construcción de una agenda progresista internacional deja de ser opcional para convertirse en una necesidad.

    El progresismo global no es homogéneo. Existen diferencias en torno a temas clave como la política económica, la relación con los mercados, la transición energética o el papel del Estado. Sin embargo, hay un punto de coincidencia que articula estos esfuerzos: la necesidad de disputar el modelo dominante.

    Sheinbaum llega a este encuentro con una narrativa que ha sido central en la política nacional reciente: la idea de que es posible combinar estabilidad económica con políticas sociales, crecimiento con redistribución, Estado con participación popular. Esa experiencia —con sus aciertos y sus críticas— forma parte del debate internacional sobre las alternativas al modelo neoliberal.

    Por supuesto, también habrá quienes minimicen el encuentro o lo reduzcan a un gesto simbólico. Pero sería un error subestimar la dimensión política de estos espacios. En un mundo donde las derechas han logrado articularse con eficacia a nivel global, la construcción de redes progresistas es, también, una forma de disputa.

    La pregunta de fondo es si estos encuentros lograrán traducirse en acciones concretas o si quedarán en el terreno de las declaraciones. Esa es, quizás, la gran prueba para el progresismo internacional: pasar del diagnóstico compartido a la coordinación efectiva.

    Finalmente México, a través de Sheinbaum, se sienta en una mesa donde se discute el futuro. Y en esa mesa no solo se intercambian ideas; se definen posiciones frente a los grandes temas de nuestro tiempo en hora buena. 

    Redes sociales

  • Artemis II y SpaceX: quién llevó a la humanidad a la Luna… y quién controlará lo que sigue

    Artemis II y SpaceX: quién llevó a la humanidad a la Luna… y quién controlará lo que sigue

    En abril de 2026 se confirmó el regreso humano al entorno lunar, cuando la misión Artemis II volvió a colocar a la humanidad en el espacio profundo tras más de medio siglo, demostrando que la exploración ya no responde solo a gestas heroicas, sino a procesos cuidadosamente diseñados para sostener presencia fuera de la Tierra. Ese regreso, sin embargo, no solo reactivó la ambición científica, sino que también reveló una transición silenciosa sobre quién podría conducir el futuro.

    Artemis II no fue una misión de conquista, sino de validación. No se trató de aterrizar, sino de comprobar que es posible vivir, operar y regresar en condiciones reales. Durante cerca de diez días, cuatro astronautas recorrieron una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna, probando sistemas de soporte vital, navegación y comunicaciones en un entorno donde la distancia impone autonomía. Más que un espectáculo, la misión representó un ensayo técnico indispensable para lo que vendrá después.

    Si algo distingue esta nueva etapa, es el lugar que ocupa el cuerpo humano. Ya no basta con diseñar cohetes más potentes; es necesario comprender cómo reaccionan las personas ante la radiación, el aislamiento o la microgravedad. La misión incorporó estudios sobre sueño, estrés, sistema inmunológico y adaptación fisiológica, convirtiendo a la tripulación en parte activa del experimento. La exploración dejó de centrarse solo en la máquina para enfocarse en la vida.

    Pero explorar también implica habitar. La cápsula Orion no solo transporta astronautas; funciona como un sistema de vida en miniatura. En ella se ponen a prueba aspectos esenciales como el aire respirable, la gestión de residuos o la organización del espacio. Incluso fallas menores evidencian que lo cotidiano puede convertirse en un factor crítico. En el espacio, la comodidad deja de ser un lujo para convertirse en una condición operativa.

    Al mismo tiempo, la misión refleja un cambio en la narrativa. La integración de una tripulación diversa, con representación internacional y la participación histórica de una mujer en una misión lunar, amplía el sentido de pertenencia global. La exploración ya no se presenta como una competencia entre potencias, sino como un esfuerzo con legitimidad más amplia. La inclusión, en este contexto, no es solo un valor social, sino una estrategia política.

    Sin embargo, mientras el mundo miraba hacia la Luna, otro proceso avanzaba con menor visibilidad: la reconfiguración del liderazgo en la exploración espacial. Artemis II fue ejecutada bajo un modelo estatal tradicional, sin participación directa de SpaceX en sus sistemas principales. Pero ese dato no define el futuro. Define el pasado de la arquitectura con la que fue concebida la misión.

    A partir de las siguientes fases del programa Artemis, la participación del sector privado se vuelve cada vez más relevante. Para el alunizaje tripulado, la NASA ha seleccionado a SpaceX para desarrollar el sistema de descenso lunar, y se evalúan escenarios donde tecnologías privadas podrían sustituir sistemas tradicionales en ciertas etapas del programa. La reducción de costos, la reutilización y la velocidad de innovación comienzan a inclinar la balanza hacia un modelo donde lo público y lo privado no solo coexisten, sino que se complementan y, en ciertos casos, compiten.

    El resultado no es un reemplazo inmediato del Estado por la industria, sino la consolidación de un ecosistema híbrido. La NASA mantiene el liderazgo en misiones de alta complejidad y riesgo, mientras que el sector privado impulsa innovación, reducción de costos y capacidad de expansión. El control del futuro no dependerá de un solo actor, sino de la interacción entre ambos.

    Artemis II nos recordó que la humanidad aún puede llegar lejos. Pero el verdadero desafío ya no es alcanzar la Luna, sino definir quién tendrá la capacidad de construir el camino para quedarse. Entre la capacidad del Estado y la velocidad del mercado, la exploración espacial entra en una nueva etapa donde el poder se disputa más allá de la órbita terrestre. Entender esa transición no es solo mirar al cielo, es comprender el futuro. Y eso es, precisamente, lo que busca seguir haciendo Ingeniería Política.

  • El Derecho a la Ciudad: Diplomacia, territorio y el futuro de la transformación

    El Derecho a la Ciudad: Diplomacia, territorio y el futuro de la transformación

    La diplomacia global sienta sus bases en el reconocimiento de nuestros pueblos, costumbres y raíces, reconociendo la política social como un instrumento del desarrollo local, nacional e internacional que hoy se forja en el territorio. La semana pasada, la Ciudad de México albergó el Buró Ejecutivo de la CGLU (Ciudades y Gobiernos Locales Unidos), la red mundial más grande e influyente de alcaldes, metrópolis y gobiernos regionales.

    Este encuentro internacional no es menor: representa el espacio donde las ciudades definen las soluciones reales a las crisis globales, trazando la agenda estratégica que culminará con los grandes acuerdos de la próxima Cumbre Mundial en Tánger. 

    ​En este marco de cooperación, el próximo Mundial de fútbol adquiere un significado profundo. Más allá de la justa deportiva, el Mundial hermana a nuestros pueblos, junta a las naciones e imprime alegría, fraternidad y paz en la gente. Esta efervescencia quedó plasmada en la camaradería del foro, destacando momentos de diplomacia viva, como cuando el copresidente de CGLU y representante de Sudáfrica bromeó amistosamente apostando a favor de su equipo contra nuestro majestuoso Teatro Esperanza Iris para el partido inaugural. Ese es el espíritu: una fiesta global que nos une en un mismo diálogo de respeto.

    ​Esa autoridad moral para entablar un diálogo global sobre el espacio público no es casualidad; es el resultado de una vida entera de militancia. Durante su intervención, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, hizo un recorrido histórico que es, en sí mismo, la radiografía del municipalismo transformador: desde sus inicios como jefa de manzana y dirigente de barrio en las zonas más humildes de Iztapalapa, hasta su consolidación como gobernante de la capital. Esa es la verdadera escuela de la política pública. 

    ​No es fortuito que este mensaje retumbe ante el mundo justo en abril, mes que marca el 21 aniversario del desafuero de Andrés Manuel López Obrador, el episodio histórico que detonó la gran “revolución de las conciencias”. Aquel embate autoritario le enseñó a nuestro pueblo a luchar, a resistir y a vencer. Hoy, más de dos décadas después, esa misma semilla de dignidad es la que le permite a la Ciudad de México exportar su modelo de transformación. 

    ​Y en ese diálogo, nuestra ciudad marca la pauta. Sariha Moya, Ministra de Economía y Planificación, definió el municipalismo con una precisión milimétrica: “A nosotros nos junta cuidar el territorio, a la gente, lo público”. Este es el verdadero “Derecho a la Ciudad”, un concepto que Clara Brugada ha materializado al poner la política de cuidados al centro de la agenda y construir Utopías que son vehículos de justicia territorial. Como ella misma sentenció: “Nuestra brújula es gobernar desde el territorio, no desde el escritorio”.

    ​Sin embargo, el verdadero peso histórico de este foro llegó con su posicionamiento global frente a las tensiones geopolíticas actuales. En un contexto donde el orden multilateral cruje, Brugada lanzó un mensaje contundente contra quienes apuestan por “la ley del más fuerte” y recurren a la amenaza en las relaciones internacionales. “Se equivocan quienes pretenden arrastrarnos de regreso a la guerra”, advirtió con firmeza. 

    ​Este no fue el mensaje de una gobernante local; fue el posicionamiento inquebrantable de una mujer de Estado defendiendo la soberanía, la paz y la dignidad de nuestro pueblo frente a cualquier presión externa. Una visión de altura que deja muy claro quién tiene el temple, la narrativa internacional y el liderazgo indiscutible que los nuevos tiempos de nuestra nación demandan.

  • El fútbol y los idiotas

    El fútbol y los idiotas

    Por estos días, en que el aparato mediático intenta infructuosamente revivir las viejas glorias de los mundiales pasados, vienen a mi mente los recuerdos de la selección mexicana de fútbol coronándose en la final de la Copa Oro 1993, celebrada en el entonces estadio Azteca, frente a una selección estadounidense con mucho entusiasmo, pero que en esos tiempos era amateur. Recuerdo también las imágenes de Carlos Salinas de Gortari festejando en el palco con los brazos en alto, y después en el vestidor con los jugadores.

    Salinas no era aficionado al fútbol, pero se mostró cercano a la selección y reforzó, junto con Televisa, la noción de que los once de verde eran poco menos que un símbolo patrio más. Igualmente, no era católico, y sin embargo otorgó el reconocimiento a la iglesia católica como institución en 1992. También había traído a Juan Pablo Segundo a oficiar misa en medio del entonces marginal Valle de Chalco Solidaridad en 1990. Ese sí que era populismo.

    Pero en esta ocasión no me centrare en las “bondades” del gobierno neoliberal tan anhelado por algunos pocos, sino que he querido sentar el antecedente de cómo empezó el manejo de masas a través del fútbol en México. Y aunque vendrá quien me diga que en realidad la pasión comenzó a suscitarse en la segunda mitad de los 50, con el ‘campeonísimo’ Chivas, la realidad es que, con el neoliberalismo se empezó a explotar de manera más consciente la cultura de masas. Para muestra, está Ronald Reagan metiendo una cita de Volver al futuro en un discurso de 1986.

    Desde esos ingenuos años 90 en México, se buscó promover a la selección de fútbol como fuente de pasión y nacionalismo exacerbado. Mucho de esto se logró a través de las pantallas de Televisa y con la mediación de Luis de Llano, quien ya había sido productor de las transmisiones y promocionales durante el mundial de 1986, celebrado en México, donde la selección incluso grabó un tema musical. Sin embargo, el alcance de la televisión no era tan masivo en esos momentos, aparte de que estaba abierta la herida social del terremoto del 85.

    En 1990, un fraude con las edades de los jugadores en selecciones inferiores causó que México fuera marginado de participar en Italia 90 a manera de sanción. La generación de los 90 sucumbió a la expectativa creada por Televisa a través de su cobertura del paso de una selección que ciertamente comenzaba a obtener resultados decentes. Se vivió un bien llevado romance entre el representativo y la afición durante varios mundiales, aunque siempre se fracasaba, pero la narrativa mediática era eficaz en el control de daños, siempre ensalzando el pundonor, el carácter y demás chapuzas que mantenían viva la puesta en escena.

    Pasaron los años. La Federación Mexicana de Fútbol, junto con Televisa, Azteca y demás empresas que la manejaban, cayeron en el mismo error que les pasó factura a políticos y empresarios en 2018: subestimar la capacidad de las masas para politizarse. Cada vez es menos la gente que concibe a la selección nacional como un elemento de nacionalismo. Muchos creadores de contenido, no solo en materia política, sino también de fútbol, han contribuido a que el fútbol profesional por fin sea visto como el negocio que realmente es; un negocio más soportado por la publicidad que por los resultados.

    En el marco del mundial que se realizará este año en EEUU, Canadá y México (solo 10 partidos de los 104), hay voces que quisieran que volviera la euforia de antaño. Al parecer, solo los más despolitizados e indiferentes a toda problemática social están metidos actualmente en la euforia mundialista. Y para muestra las entrevistas con los asistentes al amistoso México vs. Portugal; opiniones lamentables y total desconexión con la realidad. Y se trataba, por cierto, de un sector de gran poder adquisitivo.

    En lo particular, me quedo con el fútbol como práctica que me mantiene en forma y como mi fuente de endorfinas. Que los descerebrados se queden cantando el Cielito lindo mientras la politización del país avanza.

  • La Tuvieron y la Dejaron ir…

    La Tuvieron y la Dejaron ir…

    En la evaluación del gobierno actual que ya rebasa un sexenio en continuidad política, es necesario separar la percepción de los hechos. Existen resultados tangibles, particularmente en materia social y energética, así como en la construcción de una narrativa de cercanía con amplios sectores de la población. Negarlo sería caer en un análisis incompleto.

    Los programas sociales han tenido un efecto directo en el consumo interno: hay más dinero circulando en los hogares de menores ingresos, lo que se traduce en mayor dinamismo en el comercio local. Este fenómeno, aunque debatido en términos de sostenibilidad fiscal, es visible en la vida cotidiana de millones de familias. En términos prácticos, sí ha existido un impacto.

    En materia de desarrollo económico y energético, el debate ha sido constante. Si bien persisten retos importantes para consolidar un crecimiento sostenido con inversión productiva, también es cierto que existe una visión distinta sobre el rumbo que debe tomar el país. Hoy, voces del Partido Acción Nacional critican la falta de avances y señalan una supuesta pérdida de evolución en el sector energético. Sin embargo, vale la pena recordar posturas dentro de la propia oposición: figuras como Ricardo Anaya llegaron a señalar que el petróleo pertenecía a una era pasada, apostando por una transición acelerada hacia energías limpias, mientras que Xóchitl Gálvez ha expresado ideas en una línea similar respecto al futuro energético.

    Ese contraste deja ver una diferencia de fondo: más que una crítica técnica, se trata de visiones opuestas sobre el modelo de desarrollo. Mientras unos promueven una transición inmediata hacia energías modernas, otros han optado por fortalecer sectores tradicionales como parte de una estrategia de soberanía. Bajo esta lectura, también cabe cuestionar si ciertos sectores políticos apostarían a evidenciar rezagos para sostener su narrativa de cambio y reposicionarse ante la ciudadanía.

    Sin embargo, el país sigue arrastrando rezagos estructurales en tres ejes críticos: educación, seguridad pública y desarrollo económico de largo plazo. En educación, la falta de consistencia en políticas públicas sigue siendo una deuda pendiente.

    Pero es en seguridad donde la realidad golpea con mayor crudeza.

    Hoy no solo se habla de la presencia del crimen organizado, sino de su normalización dentro del tejido social. Es cada vez más frecuente escuchar que conflictos personales escalan mediante amenazas vinculadas a grupos criminales. La utilización del nombre de cárteles como herramienta de intimidación refleja un fenómeno más profundo: la infiltración del crimen en la vida cotidiana.

    Sectores como el entretenimiento nocturno, los restaurantes, los gimnasios, spas y muchos giros más no están exentos de esta problemática. En muchos casos, estas actividades operan bajo esquemas donde la línea entre lo legal y lo ilícito es difusa.

    A esto se suma un fenómeno particularmente preocupante: individuos que, tras haber tenido vínculos con estructuras delictivas, hoy operan bajo una narrativa de supuesto respaldo o protección de autoridades extranjeras, utilizándola como escudo para continuar con actividades ilícitas en México y, aún más grave, para amedrentar y amenazar de muerte a quienes consideran sus adversarios. Esta distorsión de la autoridad y del estado de derecho no solo genera impunidad, sino que profundiza la percepción de vulnerabilidad en la sociedad.

    La frase popular “dime con quién te juntas y te diré quién eres” cobra aquí una dimensión estructural.

    En contraste, también existen episodios que reflejan capacidad política y manejo institucional. La reciente reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum ante una manifestación durante una visita a un desarrollo de viviendas del bienestar mostró control, atención directa y disposición al diálogo. Este tipo de respuestas abonan a la gobernabilidad.

    Además, el modelo de vivienda presentado en estos proyectos evidencia una planeación técnica adecuada: configuraciones funcionales, enfoque social y viabilidad constructiva. Son aciertos que, en su escala, impactan positivamente en la percepción ciudadana.

    México vive una dualidad compleja: avances palpables en lo social y una cercanía política inédita, frente a desafíos profundos en seguridad y desarrollo estructural. El poder, cuando se ejerce con continuidad, exige no solo resultados visibles, sino soluciones de fondo.

    Porque al final, el verdadero reto del poder absoluto no es mantenerse… es transformarse en resultados sostenibles para todos.

  • Derecho a la libre expresión y al libre tránsito. Las mujeres en el espacio público

    Derecho a la libre expresión y al libre tránsito. Las mujeres en el espacio público

    “¿Sabías que las mujeres tenemos derecho a usar de manera libre y segura las calles, edificios, parques, caminos, transporte público, en las escuelas, el trabajo o en cualquier lugar? 

    El espacio público es un lugar de uso y disfrute colectivo, de acceso gratuito para todos y todas, donde nos podemos encontrar como personas o en grupo.

    En esos espacios se debe garantizar nuestro derecho a la seguridad integral, con respeto a las diferencias y diversidades. 

    Esto significa que puedes caminar en libertad, vestir como quieras sin que eso implique que seas discriminada, que te falten al respeto, sufras acoso o violencia.

    Si una niña camina, juega y se siente segura en el espacio público, cualquiera puede sentirse así. Las familias, comunidades y autoridades deben respetar estos derechos.

    Hacer uso de la vía pública también implica que puedes expresarte libremente, hablar alto y reclamar tus derechos.

    La protesta pacífica es también una forma efectiva de actuar frente a la injusticia, es una forma de ejercer tus derechos a la libertad de reunión, de expresión y de participación en los asuntos públicos. 

    Tú y todas las personas podemos expresar nuestras quejas y aspiraciones de manera pública.

    Todas las mujeres tenemos derecho a organizarnos de manera colectiva para defender y exigir el cumplimiento de nuestros derechos, ya sea a través de sindicatos, grupos de la sociedad civil o colectivos. 

    La historia ha demostrado que cuando las mujeres nos unimos, podemos mejorar nuestras condiciones de vida y generar grandes transformaciones para nuestra comunidad, nuestras familias y para nosotras mismas”.

  • Seguimos + BlackRock

    Seguimos + BlackRock

    No pueden autonombrarse “obradoristas” y, al mismo tiempo, negar, criticar y atacar a los que critican este gobierno de forma constructiva, porque no todo lo que hace este gobierno está bien hecho ni es correcto; la mayoría de las veces no se ataca ni se critica a las mujeres que tienen un cargo por el hecho de ser mujer, se les critica en base a su labor desempeñando ese cargo.

    Muchas personas que se jactan de ser obradoristas y defensoras de las políticas antihombres del actual gobierno de la 4T se enojan y acusan a uno de ser facho, pero no; misógino, pero tampoco; anti 4T o anti AMLO, pero mucho menos.

    Y acusan de que las observaciones sobre los actos de misandria por parte del gobierno son inventos. Entonces, la pregunta más obvia es: ¿por qué en redes sociales hay tantos casos de abusos de mujeres, denuncias falsas contra hombres, ya sea conductores de alguna de las aplicaciones de transporte —Uber o DiDi— o en contra de padres solteros, incluso de exnovios? Digo, porque no son casos aislados; ya es muy común encontrarse un video denuncia por lo menos tres veces cada dos días en redes sociales. ¿O siguen creyendo que esas declaraciones de no culpar nunca a las mujeres y tratar de influir al Poder Judicial en sus fallos, por parte de la secretaria de la Mujer a nivel federal, son un video hecho por IA? ¿O la descalificación de los organizadores de la marcha prohombre en la conferencia de la mañana por parte de la presidenta? ¿O la democracia y las marchas solo las pueden hacer los fachos de verdad y las mujeres? ¿Por qué la misandria desde Palacio Nacional? ¿Por qué ese feminismo exagerado desde Palacio?

    ¿Ya se les olvidó lo que pensaba AMLO sobre criticar al gobierno, tanto el suyo como los futuros gobiernos que tendríamos? ¿O solo se les olvida esperando obtener alguna dádiva del gobierno en turno, al puro estilo de los chayoteros prianistas?

    Mientras tanto, los temas de las concesiones del agua, el negocio de la SEP —Mario Delgado y Coca-Cola, Bimbo (PepsiCo)— los han desaparecido los nuevos chayoteros pro 4T, segundo piso; ya ni se diga del gobierno, que permanece en silencio sobre estos temas.

    Y, para rematar, alguien se emocionó mucho con la visita del mero mero de BlackRock; sí, esa compañía sionista, esa compañía que le da por controlar gobiernos y, por ende, los destinos de los países donde controla a los gobernantes, con el único fin de adueñarse de toda la riqueza natural, social y de infraestructura de los países.

    Por lo menos, hoy se dio marcha atrás al fracking —supuestamente—, a ver si no hay una sorpresita más adelante o una nueva tecnología que se parece al fracking, pero es menos “dañina para la naturaleza”.

    A ver si en un futuro cercano no hay alguna mala noticia sobre los puertos o sobre el desempeño de la Marina o SEDENA en sus encargos sobre seguridad nacional, aduanas, puertos, aeropuertos, trenes, etc.; no vaya a ser que BlackRock quiera esos negocios y, como no los han soltado, pues se han quedado con las ganas; yo digo, no tengo pruebas, pero tampoco dudas.

    Si queremos que México siga hacia adelante, tenemos que empezar a ser críticos y exigir un buen gobierno a la administración actual.

    No se les olvide, este texto está plagado de opiniones, cuestionamientos personales, algunos hechos reales y chunga.

    Gracias.

  • Ya nos llovió

    Ya nos llovió

    Más mayores / menos menores

    Según los resultados de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) realizada por el INEGI en diciembre de 2024 y dados a conocer esta semana, en México hay una población de 32 millones de personas de 50 años y más. Tomando como referencia las proyecciones más recientes del Consejo Nacional de Población (CONAPO) y los resultados de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023, para finales de 2024, la población total de nuestro país se estima en 132.3 millones de habitantes. De lo anterior se desprende que 1 de cada 4 (24.2%) tenemos una edad de 50 años o más. Somos un montón y cada vez seremos más: el grupo de personas mayores seguirá creciendo a un ritmo acelerado, mientras que los grupos de menores de 15 años continúan su tendencia a la baja: actualmente representan alrededor del 22% de la población total. O sea: ya hay más gente mayor que menores de edad en México. La base de la pirámide poblacional se está encogiendo. Históricamente, México era un país de niños; hoy, el abultamiento de la pirámide se desplaza hacia el centro y la parte superior. México está agotando la ventana de oportunidad donde la mayoría de su población está en edad de trabajar. La razón de dependencia está cambiando: antes la carga económica eran los hijos; ahora, empieza a ser el cuidado y la salud de los adultos mayores.

    Feminización del envejecimiento

    La pirámide poblacional comienza siendo mayoritariamente masculina —en México nacen aproximadamente 104 niños por cada 100 niñas— y sufre una inversión a medida que la población avanza en el ciclo de vida: entre los 20 y los 24 años, hay prácticamente la misma cantidad de varones que de féminas, y a partir de los 25 años las mujeres comienzan a ser mayoría de forma irreversible. La misma ENASEM reporta que, de la población de personas de 50 años y más, 52.8 % correspondió a mujeres y 47.2 %, a hombres. La vejez en México tiene rostro de mujer. Esto implica retos específicos, pues muchas de ellas llegan al medio siglo con trayectorias laborales informales o dedicadas a los cuidados de la familia, lo que impacta su seguridad económica en la etapa final de su vida.

    Al tiempo

    La principal causa de muerte en México es el tiempo. Chequen ustedes si no: la misma ENASEM reporta que para diciembre de 2024, los 32 millones de personas de 50 años y más, se distribuye así: entre los 50 y 59 años se concentró el porcentaje más alto y la proporción se reduce gradualmente conforme aumenta la edad. En absolutos, gente en sus cincuentas debe de haber poco más de 14.2 millones, en sus sesentas unos 9.6 millones, en los setentas alrededor de 5.4 millones, y de 80 años y más ya sólo 2.7 millones. Y, claro, ellas son mucho más longevas que nosotros: en el grupo de 80 años y más por cada 100 hombres suele haber alrededor de 130 a 140 mujeres.

    El contexto

    La proporción de la población de 50 años y más en nuestro país es ya ligeramente mayor que la del promedio mundial (~23%). Sin embargo, en el contexto latinoamericano, México se presenta más envejecido que el promedio regional (~2%). En cambio, la población estadounidense está significativamente más avejentada (~36%) que la nuestra. Claro que la situación en Europa y Japón es mucho más preocupante: por ejemplo, en países como Francia y Alemania la participación relativa supera los 40 puntos porcentuales (~40% y ~46%, respectivamente), mientras que en Japón apenas una de cada dos personas tiene menos de medio siglo de vida.

    Con todo, la cifra que arroja la ENASEM —32 millones de personas de 50 años y más— es impactante porque, aunque el porcentaje (24.2 %) parece manejable comparado con la situación en otros países, el ritmo de crecimiento de este grupo en México es de los más veloces del mundo. Lo que a Francia le tomó 100 años transformar en su pirámide demográfica, a México le está tomando apenas 30. Como sea, ya nos llovió…

  • Sin confiabilidad

    Sin confiabilidad

    Me pregunto ¿Cuánto dinero invierten las Instituciones de Educación Superior (IES) para aparecer en este Ranking de universidades que realiza el periódico El Universal? En una entrega anterior había hecho la descripción de una “encuesta” a la que me invitaron porque alguna universidad donde yo trabajo compartió mis datos para participar en el ejercicio. En aquel artículo describí la información que me entregaron sobre el proceso metodológico que seguía la encuesta e indiqué que no había un proceso que permitiera tener confianza en la validez del instrumento de recolección de datos.

    https://www.losreporteros.mx/ranking-de-universidades

    Ahora revisando la publicación, reitero que no podemos confiar en los resultados de esa encuesta.

    El Rankig de universidades no posee una inclusión completa del universo de IES a nivel nacional, tampoco cuenta con un proceso metodológico que siga las reglas estadísticas de selección de muestras representativas. Recordemos que sólo 1000 personas respondimos la encuesta. Por cierto, una encuesta que sólo te solicitaba que calificaras del 1 al 10 las instituciones y los programas que conocías y omitieras donde tu trabajabas. En mi caso sólo me preguntaron de las IES que dentro de su oferta académica tenían la carrera que yo impartía, https://interactivos.eluniversal.com.mx/2026/mejores-universidades/#page/4.

    Para ser sinceros, no sé de qué forma calificaron a los profesores, no sé quiénes lo hicieron ni tampoco tengo idea de cómo obtuvieron la información sobre los salarios. 

    En sentido estricto yo me pregunto ¿Cómo pueden tener tanta credibilidad a nivel nacional? Muchas universidades, sobre todo públicas han retomado el ejercicio. La UNAM tiene un enlace especial hacia la publicación en su gaceta oficial: https://unamglobal.unam.mx/wp-content/uploads/2026/03/1-ok-Ranking-El-Universal.pdf.

    La UAM Xochimilco  le dedicó en sus redes sociales oficiales un espacio para promocionar los resultados de esa publicación: https://www.instagram.com/p/DHllzNbuRg6/?igsh=dnd1ZDAydWV1cHRr.

    Incluso espacios dedicados a la conformación de fuentes clave para los jóvenes que buscan información sobre las instituciones con miras a una selección de carrera han compartido los resultados: https://mextudia.com/rankings/mejores-universidades-de-mexico-por-el-universal/.

    Tengo muchas preguntas acerca de estos ejercicios, ¿será que el sello editorial del periódico El Universal ha hecho que todos lo tomen como un elemento de validez y no importan los procedimientos del ejercicio?, ¿de qué forma interviene la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES)?

    Aunque en su página 8 nos indican los pormenores del método que siguieron, a mi me cuesta trabajo comprender ¿por qué incluir sólo esos Estados? El folleto más parece una propaganda de varias escuelas particulares que un ejercicio formal estadístico. La gran cantidad de IES de sostenimiento privado que están a lo largo de la publicación me parecen responder a un aparato publicitario que se genera a partir de la revisión de esas pocas instituciones, que por cierto, jamás nos dan un número concreto. Considero que se aparta de una investigación estadística formal, sistemática y rebosante de confiabilidad.

  • Una narrativa que confunde

    Una narrativa que confunde

    La imagen es potente y, para muchos de nosotros incómoda, nuestra presidenta Claudia Sheinbaum sentada con Larry Fink, presidente de BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo y Adebayo Ogunlesi, figura clave en la infraestructura global. No es una reunión menor, tal vez sea un gran mensaje, porque BlackRock no es cualquier empresa, es en muchos sentidos, el símbolo más claro del capitalismo financiero, ese que invierte en todo, energía, tecnología, infraestructura, incluyendo la industria militar y cuya lógica central digamos que no es ideológica, ni humanista.

    Y ahí es donde aparece la tensión, porque un gobierno que se define de izquierda, antineoliberal y humanista, que se siente a dialogar con quienes encarnan exactamente el modelo que históricamente ha sido criticado, por generar desigualdad, explotación, extractivismo, y concentración de poder económico, pues claro que causa ruido.

    Veamos… ¿Es contradictorio? Sí. ¿Es inusual? No, porque todos los gobiernos, incluso los progresistas, terminan negociando con el capital global. Y bueno, la diferencia está en cómo se hace y bajo qué narrativa se sostiene.

    El problema aquí, no es la reunión en sí, nuestro país necesita inversión, negarse al diálogo sería ingenuo, pero lo que resulta cuestionable es el desfase entre el discurso político y las alianzas estratégicas, más aún cuando ese dinero suele estar metido, aunque sea de “rebote”, en cosas bastante polémicas, como en saquear y bombardear países por su petróleo, y en un mundo como el de hoy, con lo que está pasando en Gaza, en Irán, donde cada vez más personas nos preguntamos quién pone el dinero y para qué, estas reuniones no pueden pasar desapercibidas, gobernar es negociar con la realidad, por supuesto pero también es ser congruente, se debe de tener posturas claras, porque si el lenguaje sigue siendo de izquierda, pero las mesas de negociación se llenan de los nombres de siempre, entonces se corre un gran riesgo, y no es solo político, es el mensaje y la postura que da nuestro gobierno.

    Y ese mensaje, sí pesa. Les mando un abrazo fraterno.